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El bicho nocturno y el cara dura diurno

Póngase en el caso de que desde mañana mismo comiencen a caerse las cifras de rebrotes, nuevos contagios e ingresos hospitalarios por culpa del coronavirus de marras y la pandemia esta se va. Pues estupendo, salvo que no sabría si achacar la bonanza a las directrices del Gobierno o a la intercesión de San Roque que ambas parecen tener la misma dosis de ejercicio de fe.

Uno no sabe si lo de meternos a todos en casa tempranito —“a una hora decente”— para dejar la ciudad como un desierto durante la noche y libre de los despiporres y bacanales que han hecho famosas en el mundo entero las eternas noches segovianas sirve para atacar a un bicho que al parecer sólo sale de noche sin importar demasiado lo que pase en los “vermut torero” que proliferan aquí y allá. Todo para desdicha de los hosteleros de la noche a los que, al parecer, se les considera un mero daño colateral pese a ser miles y se les mira con cara de “te ha tocado”. ¿Alguna ayudita?

Me preocupan menos los clientes de esa franja que tienen una habilidad especial para encontrar donde hacer botellones y reuniones. ¿Quiere que le diga dónde? Pues pregunte a las decenas de polis balconeros que tenemos en esta ciudad que puntualmente llaman a la poli de verdad para señalar con el dedo tal o cual grupo que han visto desde su aburrida ventana.

La otra versión que podría creerme es que es el santo propietario del perro que no tiene rabo (ya sabe, cosas de Ramón Ramírez) el que por fin se ha decidido a actuar para poner coto a esto después de ver, otro año más, a Clara Luquero de hinojos pidiendo un poco de ayuda a la figura. Ya sabe que esto causa gran cabreo de sus socios de IU que ya sabe que no son amigos de que se mezcle lo institucional y lo religioso, que es otro debate veraniego tradicional.

Bueno, lo cierto es que todo lo dicho anteriormente es sólo una suposición optimista porque el final de la crisis sanitaria no parece lejano precisamente. Por cierto, en los preparativos para un otoño que se prevé agitado, los directivos y administrativos del hospital andan todo el día de un lado a otro de mudanza de ordenadores y papeles.

Jefes dando ejemplo, expulsados de sus despachos para que se pueda ampliar Urgencias, alojados un rato en la biblioteca, luego irán a uno módulos muy cuqui que han puesto en el aparcamiento y cuando puedan, acabarán en la tercera planta donde supongo que habrá que quitar habitaciones para alojarles. A ver si lo he entendido: las camas que se ganan en urgencias se perderán en habitaciones hospitalarias y, mientras, los de la dirección, estarán dando vueltas un año. Bueno, es una forma muy segoviana de hacerlo.

De Santos, una noche de Carnaval

Venga, vamos a la bomba de la semana: Llega la concejala, Claudia de Santos, y suelta que se va del Ayuntamiento “por motivos personales”. No me parece demasiado bien que un cargo público se marche de un día para otro sin dar explicaciones. Ya lo hizo el alcalde ese que en sus “razones personales” olvidó comentar los pufos económicos que dejaba atrás, y ahora lo hace la otrora superconcejala, después sólo con atribuciones de Turismo, Tráfico y Movilidad Urbana que viene a ser una amalgama como si uno se viste de pistacho, azul cobalto y rosa al mismo tiempo. Eso tiene que influir para que uno se enfade, digo yo.

Pues nada, oiga. Va y se sienta cuarto de hora delante de los periodistas junto a la hipersensible Clara Luquero —esta mujer tiene la lágrima muy fácil últimamente ¿no?— suelta dos frases de trámite y acaba con un “nos vemos en los bares”. Le faltó colar un anuncio de cervezas. Pues hala, otro menos y me parece que también cabreado. A ver si para la próxima semana me acuerdo de contar los concejales que han dimitido hasta ahora, por su cuenta o a empujones, en los gobiernos de Luquero, que se pueden hacer récords sin necesidad de bailar jotas.

Por cierto, Gina Aguiar, que estuvo a punto de quedarse fuera del Ayuntamiento por mala posición en la lista ya es concejala de Cultura y de Turismo y no ha organizado mucho más que la cabalgata de Reyes. Progresando.

Cambio de ayuntamiento que están las cosas agitadas en el Espinar donde se ha conocido la denuncia interpuesta por el alcalde contra varias mujeres que fueron expulsadas del Ayuntamiento aquella agitada tarde que se votaba una moción que proponía derogar la Ley de Igualdad. El pueblo anda partido en dos bandos que no tienen pinta de encontrar puntos de acuerdo. Un poco fuera del tiesto todo el mundo, para mi gusto.

Bueno, a lo importante que quiero mencionar a esas pobres personas sin hogar porque ni lo compran ni lo alquilan que deciden quedarse con la casa que otro si ha pagado y rápidamente se acomodan, adquieren derechos y hasta andan por el mundo acompañados por abogados. O yo me hago viejo o no debí pagar aquella hipoteca de 25 años que no me dejaba salir ni un sábado, incluso cuando no había toque de queda gubernamental. Algo no me cuadra…

Grafitisa en la casa del Pulimento, La Granja.

No pierda la esperanza. A veces parece que vuelve la cordura y la poli detiene a ese alegre muchachete de 28 años al que le gusta expresar su arte donde le da la gana, que para eso es artista. Al parecer, la media de destrozos cada vez que saca sus aerosoles de artista cuesta unos 2.000 euros. Pues que le den una cartulina y una caja de Alpino.

 

Hombre, este al menos no ha pillado el mural de María del Salto, que han sido expertos restauradores los que han decidido darle una vuelta y quitar unos cuantos personajes y elementos que, al parecer, no eran parte de la pintura original… No se lo diga, que son muy suyos, pero no me ha gustado el resultado. Será que no entiendo.

Fin de la cita. A lo tonto me ha dado la una de la madrugada y ya veo cómo vienen los polis locales a sacarme del bar desde el que le escribo… A ver si tengo suerte y me toca uno desarmado y entre pitos y flautas puedo aguantar un ratito más.

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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1 Comment

  1. No sé cuál será su hora decente, aunque la imagino. La mía en concreto son las seis de la mañana para prepararme para ir al curro. Descansado, a veces, siempre que sus discobotelloneros de a diario (ya, hay mucho paro… Y dinero) ese día, hallan tenido a bien no berrear mucho, miccionar en el portal o jugar con los contestadores automaticos. En vez de preocuparse por si hay “balconeros” que desean descansar, dese un paseo por las Residencias de ancianos (luego nos hace el Justoresumensemanal). Verá que están a medio llenar (por residentes muertos, claro) y los que quedan, cuatro se valen algo. El resto, un 90%, por el confinamiento (aún siguen en sus cuartos) demenciados un poco más cada día.
    Puede que los irresponsables de las reuniones, sin mascarilla y multitudinarias de alcohol y más cosas, no piensen que al llegar a casa pueden infectar a sus mayores. O sí y no les vendrá mal para su vivir (un tanto por ciento elevado) sin oficio ni beneficio en esta sociedad.
    Y, gracias por su siempre jugoso resumen segoviano.

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