El 2024 nos ha dejado, a todos los niveles, un montón de incógnitas sobre asuntos que, suponemos, se irán resolviendo a lo largo del recién estrenado 2025: emoción no falta.
Asuntos judiciales que, curiosamente, tienen su origen en denuncias de organizaciones ultra conservadoras, especializadas en esta actividad, con apoyo de ciertas instancias de la judicatura que hacen dudar de su imparcialidad. Todo dirigido, sin disimulo, a obstaculizar la acción del actual Gobierno de coalición. Contrasta esto con la laxitud que estos jueces muestran al ocuparse de casos que tratan de corrupción en el Partido Popular, como los recientemente sentenciados de la Perla Negra o el polígono industrial fantasma en Portillo. Sin hablar del aun pendiente de la “Trama Eólica“. Dan nauseas cuando se producen rebajas en las condenas por el excesivo tiempo transcurrido para resolver, ocasionado por ellos mismos. Como contrasta el diferente trato que otorgan algunos jueces a todo lo que puedan relacionar con el entorno de Pedro Sánchez, incluido el Fiscal General, y delincuentes confesos como el novio de la presidenta de la comunidad de Madrid o su trafullero jefe de gabinete, propagador de bulos y agresor de periodistas que le desenmascaran.
Asuntos políticos, de los que depende el avance en derechos de nuestra sociedad. Derechos que favorecen a la mayoría trabajadora, cuando se trata de mejoras laborales, pero también a la totalidad de la población cuando se trata de derechos humanos como la libertad o la igualdad. Sin duda, el llegar a consensos entre los diversos grupos para aprobar los Presupuestos, sin ceder a chantajes de la derecha nacionalista, que intentara aprovecharse de su peso en el parlamento, dirigidos a beneficiar al conjunto de los españoles sera una muestra de buen gobierno.
Tendremos también los actos programados para ensanchar el conocimiento sobre nuestro pasado reciente, ya no tan reciente, pero si pendiente, que nos fue hurtado no solo durante el franquismo, por imposición, sino también durante la llamada transición, por cobardía. Se ha elegido el 50 aniversario de la muerte del sangriento Caudillo, pero podría haber sido cualquier otra que recuerde lo que fue la dictadura y les ayude a completar, a sus herederos ideológicos, su adaptación a la democracia. Sólo con anunciar estos actos de repaso a la Historia, ha comenzado a evidenciarse la dificultad que tienen algunos para explicitar su rechazo al franquismo. Y es que el franquismo no es una ideología, sino que simplemente fue una dictadura apoyada en la derecha económica, la ultra derecha fascista, un ejercito golpista y, muy fundamentalmente, por la jerarquía católica española. Por eso les cuesta tanto a algunos condenarla. Es una buena oportunidad para que los desinformados se pongan al día y así comprendan el valor de la democracia, con todas sus imperfecciones. Solo a los simplones les parece que el autoritarismo es la mejor solución.
Seremos testigos, espero, de como un Estado fuerte es capaz de recuperar las zonas levantinas arrasadas por una catástrofe natural que, desgraciadamente, cada vez puede producirse con mas frecuencia, en contra de lo que opinan los negacionistas, y que se vayan tomando las medidas estructurales dirigidas a evitar los daños materiales y humanos que ha ocasionado esta ultima DANA. Lamentablemente, será imposible recuperar las mas de doscientas víctimas de esta catástrofe pero nunca mas debería repetirse un acto de irresponsabilidad como el cometido por el presidente Mazon el día del desastre.












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