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Beatriz y Nicolás: Boda en Segovia… Pese a Todo.

“Los preparativos han sido una carrera de obstáculos, pero hemos conseguido salvarlos”

Beatriz García y Nicolás Servaje y residen en París. Él es parisino y dirige allí su propia empresa de informática. Ella es segoviana y, desde hace 3 años, también reside en París y trabaja en el sector de seguridad, evitando delitos y fraudes en una entidad Bancaria. Se conocieron realizando actividades para Grupos Cristianos de Jóvenes parisinos y, llegado el momento, decidieron “pasar por la vicaría” y, pese a la situación creada por la Covid-19, se vinieron  a Segovia.

La decisión de contraer matrimonio, normal en cualquier pareja, les provocó algún “dolor de cabeza”. La pandemia, el confinamiento y la organización del evento contrarreloj y a distancia, marcaron la diferencia. Salvar los efectos del coronavirus y el confinamiento, se convirtió en toda una aventura, por no decir en una pesadilla. La organización de una boda tiene múltiples detalles y complicaciones pero, en tiempos difíciles… Fue necesario reducir el número de invitados, comprar el vestido de la novia por internet y hacer la primera prueba unos días antes de la ceremonia. De los pasos dados, de los problemas surgidos y de la alegría por haberlo conseguido nos hablan sus protagonistas, marido y mujer desde el mes de julio…

Pregunta.—Nico ¿Eres de París?

Respuesta.—Sí, soy un verdadero parisino.

(Beatriz) Hay que diferenciar a los franceses de los parisinos. Estos últimos son una raza aparte. Son como los madrileños, no se los puede sacar de Madrid…

P.—Beatriz, ¿Cuánto tiempo llevas viviendo en París?

R.—Ha hecho tres años en septiembre. Trabajo en un Banco. Me dedico a organizar la seguridad, la prevención y la detección de delitos financieros… Trabajaba en Madrid pero, me propusieron para el puesto que yo quería en París y… allí estoy.

P.—¿Cómo fue el venir a casaros a Segovia en plena crisis del Covid-19?

R.—Nico me pidió matrimonio en el Central Park de New York, después de la Maratón de esta ciudad. El día después de esa prueba, en el mes de noviembre, cuando íbamos a ver el musical “Chicago”, sacó el anillo y me pidió matrimonio. Nunca me había planteado dónde me casaría pero vimos que tenía más sentido hacerlo aquí, en Segovia. Mi familia está aquí y mi hermano está enterrado aquí. En París, en cambio, formamos parte de una parroquia grande, donde solo somos una pareja más que se preparó para contraer matrimonio, junto a otras 11 parejas, durante el confinamiento. Los preparativos fueron una carrera de obstáculos pero, conseguimos salvarlos. Aquí, en Segovia, todo es más personalizado, el sacerdote que nos casó conocía a mi hermano y a mi familia y, hay que tener en cuenta lo simbólico de casarnos en La Fuencisla. Eso para un segoviano…

P.—¿Nico estuvo de acuerdo?

R.—Al principio, al igual que su familia, no se lo tomó bien, no estaban de acuerdo. Tenían la idea de que hubiera una boda en Francia y otra aquí, en Segovia. Una civil y otra religiosa pero… somos cristianos y no queríamos hacer el “teatro” de dos bodas… En Francia, las bodas primero tienen que ser en los Ayuntamientos y luego haces un teatro en la iglesia. No existe el Concordato, como en España, donde nos casamos solo una vez. Yo no estaba de acuerdo con el sistema francés, pero mi marido no lo veía claro aunque se lo expliqué y, al final inicié los trámites. La única fecha disponible era el 18 de julio. Me dieron 24 horas para tomar la decisión y reservarla.

P.—Después ocurrió de todo… ¿Cómo fueron aquellos meses anteriores a la boda?

R.—La verdad es que lo vivimos con estrés. Estuvimos siguiendo las noticias sobre la Covid al minuto. Contactamos con todos los Organismos Institucionales por el lado francés porque, de cara a aplazar o no la ceremonia, teníamos que seguir de cerca la actualidad. Cuando ya sabíamos que todo podía seguir adelante, la principal batalla fue la lista de invitados, algunos tenían miedo a venir a España… Ese es el motivo por el que pasamos de 67 invitados a unos 40. Lo más duro de todo fue que los padres de Nico no estuvieron presentes, no quisieron arriesgarse.

(Nico) Tenían miedo del Coronavirus en los transportes: Avión, Ave, Bus… Es un viaje largo.

P.—Nico ¿Cómo ves Segovia? ¿Conocías la ciudad?

R.—No conocía Segovia y me pareció una ciudad preciosa. La Catedral, el Acueducto, el Alcázar…precisamente visité el Alcázar mientras Beatriz acudía a la peluquería a realizar las pruebas del peinado y maquillaje porque, aunque hemos venido varias veces, siempre teníamos poco tiempo. En cambio, en aquellos días, al pasear por las pequeñas calles de la ciudad, comprobé que Segovia es muy agradable y, como ahora no hay muchos turistas… se ve muy bien.

El vestido de novia… Cuando llegó el confinamiento, tuve que encargarlo por internet, eso sí, hecho a medida. Yo misma me tomé las medidas tal y como me indicaron en la Boutique que lo compre.

P.—Me ha contado un pajarito las peripecias vividas para conseguir un vestido de novia….

R.—(Beatriz) Llegó el confinamiento y… al final tuve que encargarlo por internet pero eso sí, hecho a la medida… Yo misma me tomé las medidas tal y como me indicaron en la boutique donde lo compré. El vestido llegó a la casa de mi abuela una semana antes de la boda. Entonces, me lo pude probar por primera vez porque estaba previsto que viniéramos para ello en el mes de abril pero, por las razones que todos sabemos (la Covid-19), lo fuimos posponiendo hasta primeros de julio. En cierto modo, toda una aventura que terminó bien. El vestido que me quedó muy bien

P.—Beatriz, tu familia y amigos ¿Cuántas veces te han comentado lo “valiente” que has sido llevando hasta el final estos preparativos en medio de esta pandemia?

R.—(Beatriz) Más que decirme nada, lo que hicieron fue apoyarme. Me ayudaron en lo que pudieron con un apoyo práctico. Cuando veníamos el miércoles antes de la Boda a España, tuvimos problemas en el avión. Uno de los pasajeros se sintió mal y creyeron que era a causa de la covid-19… Hasta que el asunto se aclaró mediante pruebas de PCR que resultaron negativas pero el procedimiento retrasó la llegada y, con ello, toda la planificación de esos días. Mi padre, por ejemplo, no dudó en convertirse en chofer y nos llevó de un lado para otro para que nos diera tiempo a todo… Fue, principalmente, apoyo logístico. Por su parte, mi abuela me recogió el vestido pero, era necesario plancharlo. Al ser un vestido a medida, no tenía etiqueta con las indicaciones del planchado y nadie quería arriesgarse. Conseguimos encontrar a alguien que lo hizo pero, reconozco que yo tenía miedo de que el vestido, muy delicado, se estropeara.

P.—¿Y el viaje?

R.—Teníamos pensado ir a Argentina, donde realizaríamos una ruta. A Nico le gusta más la playa y a mí la montaña… pero, a causa del Covid-19 y, como no están bien las cosas, haremos el viaje cuando se pueda. También pensábamos hacer un pequeño viaje a una de las Islas Españolas pero, con los rebrotes y la situación poco clara… disfrutamos de los 5 días de vacaciones que me dio el Banco, y luego volvimos a París… El viaje, ya vendrá.

 

Author: Pilar De Miguel

Pilar de Miguel. Periodista segoviana.

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