Tengo un sobrino al que uso de chófer cuando viajo. No es que no pueda conducir por mi edad, no crea, que hace poco me hice las pruebas médicas para renovar el carné y las pasé. No me fue muy difícil, la verdad. Ni a mi ni al señor cegarruto que pasó antes que yo.
Pero esta vez preferí que me llevaran, que tenía que ir a muchos sitios y no se piense que hablo de los ayuntamientos que se constituían en todas partes, en la capital y en la provincia, que esos preferí saltármelos que no podía con todos y los he preferido leer en este periódico.
Eso si, las amalgamas, o cuajan, o no y yo, la verdad, veo mucho despistado, ideas de Perogrullo a patadas y matrimonios de conveniencia y forzados en los que, por diferencia de especies, no habrá sexo, ni pasión, ni descendencia, ni convivencia fácil… Ya lo veremos, que lo mismo me equivoco y hemos llegado al paraíso en el que triunfarán el diálogo y el entendimiento. ¿Me deja ser escéptico?
Hombre, concluyo que aquí también se ha impuesto mayoritariamente el “todos contra uno” que ha echado al PP de varias e importantes alcaldías en las que había ganado; que en Espirdo hemos tenido nuestro particular “Tamayazo”; y que veo muchos candidatos a ser diputado provincial para pocas sillas… Hay cierta tensión en el PSOE, que me cuentan que hay dos líneas de aspirantes a liderar el grupo y en el PP, ya le adelanto la llegada de varias mujeres, cuando en el mandato anterior no había ni una… La semana que viene, aclarado.
No. Yo lo que quería era ir a lugares como Coca—otro estandarte que se le cae al PP— que quería yo ver el Museo Forestal ese que presentó el anterior alcalde vestido con un uniforme que, sería de Forestal de los años sesenta pero, leche, parecía de otra cosa. “La foresta os hará libre” rezaba el mensaje que, después de ver las fotos de aquel acto, imaginaba que me encontraría en la entrada del complejo, reposo laboral del uniformado tras su servicio público y que me han dicho que barato, barato, no ha sido montarlo.
Un museo sin dinero (o con menos, mucho menos de lo que ha tenido y derrochado) es el Esteban Vicente, donde ha llegado la “reestructuración”, una bonita palabra que siempre acaba otra fea: despido: El de la carísima directora, Martínez de Aguilar y otros cuatro con nóminas de andar por casa, pero de las que comían hasta ahora. Huele a cuesta abajo definitiva o a transformación hacia algo tipo sala de cultura de barrio o similar, no lo sé. Desde luego, nada parecido a aquella macro pincacoteca que nos pintaron cuando aquí el dinero no se contaba tantas veces como ahora.
Seguro que usted también se ha fijado en el silencio tenso que ha generado esta noticia en Segovia. A veces me parece de resignación, de esa que tenemos los que vivimos aquí, acostumbrados a los proyectos que fracasan. Otras, me parece que oigo risitas en bajito, de esa que también gastamos a raudales por aquí… ¡Qué raros somos!
Fíjese si lo somos, que en esta ciudad cuando un funcionario como el máximo responsable técnico de Urbanismo tiene una baja laboral, va y se monta un sistema de vídeo para seguir trabajando desde casa. La cosa no parece demasiado dentro de la normalidad, pero dice la alcaldesa —respuesta preparada de antemano, asesores en alerta murmurando tras el periodista que pregunta por el extraño caso y un llamativo desconocimiento de los detalles más complejos de esta historia— que ese es el ejemplo a seguir y que la entrega del trabajador es digna de elogio. Pues nada, que los funcionarios tomen nota de lo que gusta si lo que quieren es agradar. ¿No?
Más asuntos chocantes, por ejemplo el de esa pareja de ladrones que actuaban en trasteros de Nueva Segovia cuando los pillaron. Dice la nota oficial que el hombre tenía una orden de alejamiento de la mujer que le acompañaba en sus fechorías y yo me quedo pensativo en torno a la Ley al respecto, las denuncias que se realizan, las ayudas por maltrato que se otorgan y las miserias humanas. ¿Usted no?
Vuelvo a mis viajes, que el gordo le tenía yo preparado para la tarde del sábado, que me fui a Laredo a ver a la Gimnástica Segoviana, que anda haciendo la machada en la fase de ascenso a Segunda B, todo un logro del deporte local hecho con los mimbres justos pero dando lo máximo.
Si, reconozco que no soy uno de esos 50 ó 100 (en los grandes partidos) que aparecen en la grada de La Albuera en enero o febrero para animar a los muchachos de Sedano, pero ya sabe, cuando hay triunfos y emociones, la cosa cambia… hasta me he comprado una bufanda, que por algo se empieza. Suerte al equipo.
No le valió la alegría de la victoria o siquiera la sidra y las sardinas a las que invité a mi sobrino tras el partido, que ya me ha dicho que a partir de ahora me mueva andando. Así que me he buscado un buen cayado en el que apoyarme.
Hombre, por mucho que me empeñe, nunca será como el bastón de Santa Teresa, que ha estado en Segovia dentro de su world tour 2015. Ahí se quedaba el personal como abstraído mirando la reliquia en su urna… No me haga opinar primero. Ya si eso, usted me dice y abrimos el debate.














Últimos comentarios