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Un segoviano tras una Tuba

Óscar Abella es Tuba Solista de la Orquesta Sinfónica de Euskadi (Euskadiko Orkestra). Una madre aficionada a la música y mucho trabajo y sacrificio, dieron como resultado que un joven segoviano, Óscar Abella, terminara siendo el solista de un instrumento como la Tuba en una Orquesta Sinfónica como la de Euskadi. No fue fácil y, de cómo fueron sus inicios, de cómo fue todo el proceso y de cómo es su realidad hoy, el mismo nos lo cuenta…

P-¿Desde cuándo estás en la Orquesta de Euskadi?

R-Llegué a esta Orquesta en el año 2007, hace 14 años.

P-¿Cómo comenzó tu historia dentro de la música? ¿Cómo te especializaste en un instrumento como la Tuba?

R-Mi madre siempre fue muy aficionada a la música y nos propuso a mi hermano y a mí que nos apuntáramos en el Conservatorio y, me pareció bien. Me fui enganchando poco a poco y ahí me quedé. Lo de la tuba, tiene su gracia la historia… Cuando me apunté en el Conservatorio, tenía 8 años y había que poner una lista de instrumentos que te gustaría tocar. En mi lista puse primero la guitarra, después puse otros y, para terminar vi la tuba, que no sabía lo que era, busqué en una enciclopedia la foto, me gustó la forma y la puse… en último lugar. Resulta que me dieron la tuba… porque era el único que había puesto este instrumento en la lista.

Cuando fui a la primera clase, el profesor me convenció de que era “casi” igual que la guitarra. Me lo creí y, terminé tocando la Tuba pero… porque me enamoró este instrumento desde el principio. Las clases eran muy cercanas y me enganche al instrumento. Ahora mismo estoy muy contento de tocar la tuba, es un instrumento bonito y muy interesante dentro de la orquesta

P-¿Por qué es tan interesante la Tuba?

R-La Tuba es un instrumento de viento, metálico, el más grave y el más grande, el que toca las notas más bajas o graves, tiene un sonido muy profundo, puede tener mucha potencia pero a la vez mucha dulzura, es un sonido muy dulce, es como una voz de bajo, llevada al mundo del instrumento de viento de metal.

P-Cuándo comenzaste a tocar la Tuba, un niño tan pequeño, un instrumento tan grande… ¿Era complicado?

R-Sí, de hecho, cuando comienzas muy pequeño, se suele empezar por la Tuba Tenor, el Bombardino, un poquito más pequeño.

Estuve con él un par de años y luego pasé a la Tuba. Era muy grande para mí y, como físicamente no soy demasiado grande… me tenían que poner un cojín para poder llegar a la boquilla. Ponía el cojín en la silla, lo que es la Tuba apoyada en la silla y yo encima del cojín y, así me levantaba un poquito más y podía tocar por la boquilla… En los conciertos de banda, pues toqué en algunos conciertos con la Banda del Conservatorio de Segovia, cuyo Director era Álvaro Mendía quien sigue por allí dando clase, salía el Director con la Tuba para ponérmela porque yo no podía con ella… yo me sentaba en el cojín, llegaba el director, me ponía la Tuba y a tocar. Al final, venía a quitármela.

P-Toda una odisea… Hay muchos niños que estudian música pero ¿Dedicarse a la música es muy complicado?

R-Requiere disciplina. Hacer música para disfrutar, se puede hacer sin dedicarle mucho tiempo pero, cuando quieres dedicarte a esto, requiere muchas horas de estudio y mucho sacrificio.  Recuerdo que la época más difícil, con más sacrificio en mi vida, fue cuando estaba estudiando en el Instituto y en el Conservatorio, a la vez. Tenía todas las asignaturas del Instituto por la mañana y, todas las del Conservatorio, sobre todo cuando estás en cursos avanzados, teóricas y muchas prácticas, por la tarde. Compaginarlo todo fue muy sacrificado.

Recuerdo con mucha dulzura cuando acabé segundo de Bachillerato. Me sentí completamente liberado para dedicarme por completo a la música pero, para un estudiante adolescente, es duro por el trabajo que requiere y la cantidad de horas que no puedes ir a jugar con los amigos porque tienes que estudiar para llevar los exámenes del Instituto lo mejor que puedes y… todo lo demás.

P-Tener un vecino que estudia música… ¿Cómo lo tomaban sus vecinos?

R-Bueno… bien. La tuba tiene un sonido que no es tan “incisivo” como otros instrumentos del estilo del violín, la Tuba tiene un sonido más grave, más “meloso”, por decirlo de alguna manera. Con los vecinos nunca he tenido problemas salvo una vez, cuando tenía un profesor de lengua en el Instituto que también era vecino mío, y yo no lo sabía. En clase comentó que tenía un vecino que se ponía a hacer ruido con la Tuba y era insoportable. Cuando se enteró de que era yo, no me cateó de milagro… pero fue la única vez. Después, siempre ha sido comprensivo. A la gente le suele gustar escuchar música y nunca he tenido problemas.

P-Conocidos los inicios y las aventuras que encierran ¿Qué ocurrió a partir de aquel momento? ¿Cómo fue desarrollándose tu carrera?

R-Cuando terminé en Segovia, para hacer los estudios superiores de tuba, me fui con 18 años a Lyon, en Francia. El motivo de mi marcha fue que allí había un profesor, el mejor pedagogo, al que yo ya conocía porque había ido a cursillos con él. Con 15 años, viajaba un par de veces al mes para dar clase con él en el Conservatorio de Perpiñán. Cuando iba a estudiar el Grado Superior, decidí irme a Lyon porque estaba dando clase ahí… Si hubiera estado en otra ciudad de Europa, habría ido allí. Me fui buscando a esa persona.

Allí estuve 5 años estudiando, fueron cuatro años estudiando tuba y uno más de composición y después llegue a la Orquesta de Euskadi. Las plazas de tuba de orquesta, por ejemplo, son más reducidas que las de otros instrumentos como el violín. En una Orquesta Sinfónica hay 30 violines pero una sola tuba y, por lo tanto, las plazas están contadas. Cuando salió la plaza en Euskadi, me presenté como me había presentado a otras y, tuve la suerte de ganarla.

Entré en la Orquesta muy joven, con 23 años, y estoy contento de haber terminado aquí porque vengo de Segovia, una ciudad gastronómica increíble; fui a estudiar a Lyon, que es en Francia un centro gastronómico muy importante y, he terminado en Euskadi que también lo es. He ido de un sitio que se come bien a otro.

P-Para ti es importante vivir donde se come bien…

R-Ha sido una coincidencia pero, nunca he estado en un lugar en el que se coma mal. Ha sido un lujo.

P-Trabajas en la Orquesta de Euskadi pero ¿Dónde vives?

R-Vivo en Hendaya, en la frontera francesa, a 25 minutos de mi lugar de trabajo en San Sebastián. Por circunstancias de la vida terminé viviendo en Hendaya. Mi mujer es francesa y el tema inmobiliario era más asequible a ese lado de los Pirineos. Además es bastante cómodo, en 25 minutos estoy en mi lugar de trabajo, hay gente que se tira una hora en el metro en las grandes capitales…

P-¿Qué tal se vive y trabaja en esta zona?

R-Muy bien. Tengo la suerte de trabajar en una entidad musical muy importante. Es una orquesta muy querida, con muchísimos abonados y, dentro de la orquesta estoy muy contento. Cuando entré en ella hubo unos años un poco oscuros con la crisis. La gente que se jubilaba no era remplazada, era difícil encontrar conciertos importantes… la Orquesta iba envejeciendo pero ahora, dejando a un lado la covid19, la estamos creciendo mucho. Ha entrado mucha gente joven, tenemos un director titular americano, con mucha energía, que se ha tomado el proyecto como algo muy personal. Estamos viviendo un momento muy bueno, salvo que , en estos tiempos, la actividad está muy mermada por la pandemia.

P-Pandemia aparte, los últimos conciertos de la Orquesta ¿Dónde han sido?

R-Se está haciendo, como habitualmente, la temporada de abono de la orquesta realizando conciertos por todas las capitales de la Comunidad. Tenemos abonados en San Sebastián donde, antes de la covid hacíamos dos conciertos, un concierto en Bilbao, uno en Vitoria y uno en Pamplona. Esta mini gira se repite diez veces al año, lo que nos convierte en la orquesta con más abonados de España, casi siete mil.

En esta época de la covid, lo que se está haciendo en salas muy grandes como El Kursaal de San Sebastián o El Euskalduna de Bilbao, con la limitación de los aforos, ha sido doblar los conciertos. Sí antes tocábamos una vez, ahora tocamos dos veces el mismo día, para permitir a la gente llenar la sala a la mitad de sus capacidad.

La pandemia también le ha afectado a la Tuba. En estos últimos meses he tocado muy poco en la Orquesta porque los conciertos se celebran con orquestas más reducidas de intérpretes y, la Tuba, que se inventó en el primer tercio del siglo XIX, en todo el repertorio anterior, no aparece. En el repertorio posterior a la fecha de sus creación, solo se suele utilizar en las grandes piezas sinfónicas y, como ahora prevalecen las piezas de pequeño formato, en las que no hay tuba… yo estoy “muy parado ahora mismo”.

Este tiempo se ha traducido para mí en tocar en algún concierto muy específico y en grabar con la orquesta porque, la dirección ha decidido que como no se pueden realizar algunas de las actividades habituales, grabamos discos. Creo que he grabado ya cuatro o cinco.

P-Hablando de consecuencias de la pandemia y del covid… Para quienes tocáis instrumentos de viento ¿Qué ocurre con los aerosoles? Tenéis que soplar…

R-Lo que hacen es poner pantallas transparentes para separarte un poco de la gente, aunque se guardan las distancias de seguridad. Ahora estamos más desparramados, más separados unos de otros, lo que influye al tocar porque nos escuchamos de modo diferente… Pero, en el caso de la tuba, se han hecho estudios que han dado como resultado que es uno de los instrumentos más seguros. Se toca por la boquilla y, como es muy voluminoso, el aire que expulsas pierde velocidad dentro del instrumento, no sale proyectado como en la flauta o la trompeta.

P-El aire tiene un “serpentín” hasta que sale…

R-¡Eso es! Hay varios metros de tubería hasta que el aire sale, ya tenemos los metros de seguridad… Somos de los instrumentos seguros aunque todos son seguros ¡Qué leches! La música no tiene ningún peligro. Las limitaciones que nos están poniendo son excesivas.

P-En el mundo del espectáculo se están tomando muchas medidas de seguridad. En otras cosas, no tantas.

R-Claro, en un concierto la gente está en silencio y llevan mascarillas y, por lo tanto, no producen aerosoles. Además, las salas siempre tienen ventilación para que el aire se renueve… Hace unos días leí que todavía no se había producido ningún brote en un concierto

P-¿Qué expectativas tienes para el futuro? ¿Te quedarás dónde estás? ¿Te gustaría cambiar a otra Orquesta internacional?

R-A veces me lo he planteado pero, estoy a gusto aquí. Tengo a mi familia y estoy echando raíces y estoy bien en esta tierra. Quizás alguna Orquesta de más prestigio puede ser tentador pero, de momento no he encontrado ninguna que me pueda ofrecer la calidad de vida que tengo aquí… De momento no entra en mis planes porque también mi Orquesta está creciendo mucho.

Hace un tiempo surgió una oportunidad en Londres pero, estaba a punto de nacer mi hijo… Y no se come tan bien… Además tengo otras actividades como la “Euskadi Brass”, una formación de Música de Cámara o, la “Spanish Tuba Quartet”, en la que junto a profesionales de Barcelona y Valencia, organizo conciertos y actividades… entre ensayos y conciertos, no me aburro

P-¿Cuando actuaste en Segovia?

R-Dentro del Festival de Segovia, en el Festival Joven y en alguna ocasión más…


Author: Pilar De Miguel

Pilar de Miguel. Periodista segoviana.

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