web analytics

Pro-saharauis y anticatalanes

Manifestación pro Saharaui en El Espinar.

De lo particular a lo general: uno es del RCD Espanyol a muerte. Me hice periquito estudiando en Barcelona un poco por reacción al borreguismo de los grandes clubs (Madrid y Barcelona, a los que deseo por igual que pierdan siempre, en todo lugar, y si  por 7 a 0 mejor que por 6). Pero con el tiempo me he hecho un insufrible perico. Mi fin de semana gira alrededor de la hora en que juegan RDT, Puado y compañía, y cuando pierden entro en una cólera Berserker de blasfemias, dioses, y lamentos que me dura 10 minutos, luego se me pasa.

Aparte de las fobias y filias personales, recomendaría a los catalanes afincados en Castilla hacerse del Espanyol. Digo esto porque pienso que detrás del anticatalanismo hoy en auge en buena parte de España impera, sobre todo, un sentimiento anti-Barça. Y siempre que se convoca una manifestación como la vivida el pasado fin de semana en la plaza de Colón me viene la idea de plantarme por allí y preguntar cuántos “culés” hay y cuántos son del Real Madrid.

Les aseguro que la mejor manera de terminar una conversación de bar por estos pagos castellanos con alguien al que empieza a calentarse la boca con  la cosa de los catalanes y te afea haber nacido allí – que hay que ser duro de mollera-, digo que la mejor manera es sacar el carnet de la peña espanyolista de Vallelado. No importa que tengas 28 apellidos catalanes y seas socio de la ANC, en el mismo momento en el que te identificas como perico -hombre, hay que soltarlo con gracejo- se acaba el rollo. Al parecer, para algunos, para demasiados, ser catalán es ser del Barça. Si eres del Nàstic, del Girona, y especialmente del Espanyol, pues eres otra cosa. El mal rollo ya no va contigo.

Si, sospecho que al final el anti-catalanismo es anti-barcelonismo puro y duro. Lo que no quita para que este sentimiento sea aprovechado por PP y Vox para desgastar al gobierno del PSOE y Podemos. Del mismo modo, debo decir, que el independentismo no es más que un marketing emocional de masas que aprovechan ERC y JxCAT para dirimir su hegemonía por el espacio político nacionalista. Y ya está. Durante muchos años he pensado sino sería un planteamiento demasiado simple. Pero creo que cada día los hechos me dan más la razón. El nacionalismo es una derivación de la necesidad emocional de identificarse con un grupo, y eso lleva a identificarse “contra otro grupo“. Y no hay más. Es como ser del Espanyol. Pura emoción. Pero hay que ser consciente de una cosa, del peligro que supone politizar el fútbol y futbolizar la política. Muuuuy peligroso.

Pues todo este rollo prosaharaui, esa romántica defensa de una fantasmal república títere de Argelia, que antaño fue colonia nuestra, es parecido. Me habla de un sentimiento anti-marroquí demasiado arraigado. Supongo que siglos de confrontación, esas sangrientas guerras rifeñas, han calado a fondo en el inconsciente colectivo. Así que los “moros” son pérfidos y traicioneros, mientras los saharauis son unas pobres víctimas de esa sátrapa de Mohamed VI. A lo que se ve, mucho personal sigue pensando que los españoles eran unos santitos, y no la última potencia esclavista que fuimos hasta la vergonzosa fecha de 1888, razón del origen de los enclaves bajo bandera nacional en el Atlántico africano.

Y no importa que realmente Marruecos sea el país probablemente más aperturista de todo el mundo árabe, donde en comparación hay más democracia, más libertad y tolerancia. Sus defectos, el majzem, la oligarquía (básicamente común a todo el mundo árabe y si me apuran, africano) son amplificados por esa izquierda española que besaba el culo a tiranos argelinos, libios y egipcios.

En Segovia viven 2.000 marroquíes de origen en tanto hay centenares ya nacidos en España y españoles. Que el Ayuntamiento de Segovia apoye la causa saharaui es, para ellos y mayoritariamente, un contrasentido y una pena. También para mí. Es como si Francia defendiera a Puigdemont. Muchos viven estas bienintencionadas concentraciones Pro-RASD como una barra libre de insultos anti-moros. Se es duro contra Marruecos como contra ningún otro país islámico. Y no es justo. Ni conveniente. Son nuestros vecinos, mal que bien, de lo más evolucionado de África. Deberíamos echarles una mano y pasar página de aquella vergüenza colonial que fue el Sahara Español. Además, nos conviene. Que lo pregunten en “las españolísimas plazas” de Ceuta y Melilla.


Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

Share This Post On

4 Comments

  1. Las opiniones como el culo señor Besa. Usted pa su Marruecos ‘aperturista’ de sátrapa mil millonario que mueve sus súbditos como acciones en bolsa de marcha verde
    y yo para el otro lado. No sé preocupe con este pensamiento (nada que objetar es usted muy libre, aquí) Ceuta y Melilla terminarán con pasaporte Marroquí, como los catalanes con el suyo (mueven bien sus súbditos). Lo veo a usted con doble nacionalidad.
    Nos comen la mano por todos lados.

    Post a Reply
  2. Gracias. Ahora si que lo tengo claro. La cuestión catalana no es más que un rifirrafe provocado por antagonismo futbolero. Entonces, el arreglo será aun más sencillo: acabemos con el fútbol y se acabará el problema. Gracias estimado comunicador, ya duermo mucho más tranquilo.

    Post a Reply
    • La catalana, y la española igual, es un rifirrafe futbolero elevado a la categoría de problema no por el fútbol en sí, sino por corrientes políticas dispuestas a amortizarlo electoralmente.

      Post a Reply
  3. Todo sería la mar de gracioso y futbolero si no fuera la imposición violenta de una “cultura”, lengua y supremacismo de unos perturbados (una banda de ladrones) en Cataluña, para crear una Dictadura, que parece hacer mucha gracia en España a la Izquierda. Vamos, a un demócrata en Cataluña le hará la misma gracia que le haría a un judío alemán en 1938 un chiste de nazis. Y respecto a Marruecos no dude que en poco estará usted aquí disfrutando de tan avanzada cultura que tantos derechos humanos ha traído al Mundo y rezando a La Meca de forma obligatoria.

    Post a Reply

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *