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Opinión: Carta de una médico de Segovia Rural

Han pasado ya 3 semanas y nadie, y digo nadie, supo ver la llegada de ese enemigo invisible que es el Covid-19, que ha conseguido poner patas arriba nuestra forma de vida. Han fallado muchas cosas: los sistemas de alerta epidemiológica, los servicios de inteligencia, la OMS…hemos fallado todos.

Tiempo habrá de buscar responsabilidades y poder encontrar soluciones para futuras amenazas, pero estamos aquí y ahora y es en esta realidad en la que tenemos que vivir. Somos varias generaciones las que nunca imaginamos vivir con tanta incertidumbre, vivir con tanto miedo. Sobre todo en Europa nos creíamos a salvo y, de pronto, nos hemos dado cuenta  que somos vulnerables y frágiles ante una situación que nos supera.

Durante estas tres semanas de crisis, de caos, de desastre… he podido ver lo más profundo de las personas, porque es bien cierto que en los momentos difíciles es cuando emerge lo mejor y lo peor del ser humano. Y no voy a referirme a la humanidad en general, si no a la parte que mejor conozco, que es el mundo sanitario.

He visto compañeros y compañeras que están haciendo un esfuerzo más allá de lo humanamente posible, intentando poner orden en el caos, trabajando los siete días de la semana, las horas que sean necesarias, consolando a quien lo necesita, esforzándose al máximo para ayudar a pacientes y familias, superando su propio miedo al contagio, estando en primera fila luchando contra el maldito coronavirus, llorando de impotencia y de agotamiento, haciendo el enorme esfuerzo de dejar su casa y a sus familias para protegerlas….porque nadie corre más riesgo de infectarse que nosotros. Pero ahí estamos la mayoría, en primera fila. Y estamos ahí simplemente porque hemos elegido la profesión más bonita del mundo, que es ayudar a quien lo necesita.

Pero hay otras personas, que no diré compañeros, que equivocaron su profesión; personas que se han dejado llevar y paralizar por el miedo, egoístas que buscan excusas que nadie les ha pedido y que han encontrado en la huida su vía para escapar. Allá cada cual con su conciencia.  No merece la pena dedicarles más palabras. Está claro que no han entendido la esencia de la medicina. Estas palabras son un homenaje y mi gratitud por el sentido del deber, la humanidad, la responsabilidad, la solidaridad, la entrega, la honestidad, el esfuerzo, la compasión, el trabajo y el amor para todas esas personas a las que puedo llamar con orgullo COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS. ¡¡¡Ánimo!!!!

Carmen Castaño Yubero, Médica de Familia

Author: Opinion

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2 Comments

  1. Toda mi admiración y agradecimiento, Doña Carmen. La labor que prestáis, en “primera linea de fuego” es encomiable.
    Pero me choca un poco tu crítica a tus compañeros, que según tu, no han cumplido con su labor, por miedo o por equivocar su profesión.
    Me choca esa crítica, cuando dejas en “standby” la critica a esos que denominas “nadie”.
    ¿Tu también, Carmen?…… ¿Tu también con el “tiempo habrá de buscar responsabilidades”, Carmen?
    Esos que denominas “nadie”, todos sabemos quien son, Carmen…….. y tu también. No te cortes. Dilo ahora.
    La OMS no ha fallado. Avisó con tiempo, y lo sabes. Lo que pasó es que tenemos un “bobierno” que en esa época estaba “a otras cosas”, ¿verdad?
    Y mira por donde, que hoy nos enteramos que en pleno aviso de aprovisionamiento de material sanitario, EXPORTABAMOS test para coronavirus, para después comprarlos a China con menos del 30% de fiabilidad.
    Abrazos, Carmen.

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  2. Nadie se dio cuenta de lo que podían traernos las concentraciones del 8M Carmen???

    Permítame que discrepe, fueron muchas las voces que avisaron del peligro que suponían esas concentraciones masivas de gente.
    Pero al gobierno no le interesaba (o no se atrevió, o ambas cosas) a aplazarlas. Tendrán que responder por ello cuando todo pase.

    Por otro lado felicitar a todos los sanitarios que estáis al pie del cañón. Gracias por vuestro esfuerzo.

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