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Opinión: carta a los padres por la educación religiosa

César Franco, obispo de Segovia, remite la siguiente carta dirigida a los padres de escolares que deben escoger religión o sus diferentes alternativos el próximo curso.

Me dirijo a vosotros con mucho afecto y con el deseo de que en vuestras familias estéis bien y el coronavirus no os contagie.

Estamos en el tiempo en que se hace la campaña de me apunto a religión invitando a padres y alumnos a matricularse en esta asignatura para el próximo curso. No es necesario que insista en el derecho que tenéis los padres a educar a vuestros hijos según vuestras convicciones morales y religiosas, que respalda la Constitución española. Según este derecho, podéis escoger la asignatura de religión para el currículum de vuestros hijos. Esta asignatura no es la catequesis que se da en las parroquias, sino una disciplina con método académico en la que se estudia la dimensión religiosa de la persona desde el credo que se confiesa y sus fundamentos racionales. No es, por tanto, como a veces se dice negativamente, un adoctrinamiento, sino una explicación de la fe católica desde sus orígenes hasta hoy teniendo en cuenta sus contenidos doctrinales.

Sólo un conocimiento académico de la fe católica nos permite conocer en profundidad nuestra cultura occidental y sus obras artísticas, literarias, musicales y caritativo-sociales. Sólo con este conocimiento podemos vencer la incultura religiosa que origina tanto prejuicio en una sociedad que promueve todo tipo de ideologías y de «religiones» laicas que dejan al hombre sin el sentido global de su existencia. La religión, como muestra la historia de la humanidad, pertenece al patrimonio común de todos los pueblos, lo cual indica que es parte constitutiva del ser humano. El cristianismo no es la religión de occidente, aunque éste no se entiende sin ella. Es religión universal capaz de arraigar en las diversas culturas.

En este tiempo de pandemia hemos experimentado cómo el hombre ha buscado el sentido de lo que sucede —la enfermedad, el dolor, la soledad y la muerte— más allá de la biología, la economía y las ciencias humanas. Ese sentido último de la vida, de las personas, del universo y de las preguntas que el hombre se hace en su interior. A estas preguntas esenciales del corazón humano pretende responder la religión, que, en nuestro caso, tiene su fundamento en Cristo y en su Evangelio. Os animo, pues, a que matriculéis a vuestros hijos en religión y los acompañéis como primeros educadores en el camino de la fe. Con mucho gusto os ayudaremos en esta tarea.

Con mi afecto y mi bendición para vuestras familias.

Artículo de opinión de César Franco, obispo de Segovia

 

Author: Opinion

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