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Madrid exige frenar con caza la superpoblación de cabra montés

La Cuerda Larga bordea la parte madrileña del , de Navacerrada a Morcuera. Es ahí donde a base de reintroducciones en los años 90 está especialmente medrando la cabra montés, un endemismo de la península ibérica y especie protegida. Para la dirección del parque nacional de Guadarrama, sin embargo, la situación es ya insostenible.

Según los datos del parque, en el Guadarrama viven unos 4.000 ejemplares de Cabra Montes, cuando lo ideal sería una población de 1.300. Actualmente, la concentración en las zonas donde pastan alcanza a 42,8 cabras por kilómetro cuadrado en su santuario, la zona de La Pedriza, algo insostenible que se traduce en riesgo de extinción de flora salvaje, desertización y propagación de enfermedades infecciosas que pueden dar al traste con la población caprina, además de devenir vector para la transferencia de enfermedades a otras especies, incluida el hombre. La idea es mantener la población en unos 16 ejemplares por Km².

Pero no se puede. En 2016 la Comunidad de Madrid lanzó un plan para reducir a 1.300 ejemplares la población, abatiendo a entre 500 y  700 cabras al año. PACMA, el Partido Animalista, recurrió en contencioso administrativo y obtuvo una cautelar que impide a Madrid matar cabras. El tema está a la espera de que la justicia falle si se puede o no dar luz verde a las cacerías controladas. Por su parte, PACMA promueve medidas más “humanitarias” como la creación de corredores que permitan el desplazamiento de las cabras a nuevas zonas de colonización, aplicación de métodos anticonceptivos o gestión de la población con más depredadores naturales (más lobos).

Peligro, sarna

Desde la Comunidad de Madrid sin embargo, y tal como informaba El Mundo, se ha interpuesto un nuevo recurso de casación a la medida cautelar vigente. De algún modo, desde Madrid pretenden darle la vuelta al argumento y enfatizar lo que no deja de ser una cruda realidad. La elevada concentración de cabras está poniendo en riesgo al reintroducido animal.

Como se explica en la propia web del parque nacional, dando cuenta de las actividades del equipo Microepics, resulta que las cabras se mueven poco. En lugar de colonizar otros espacios parecen obcecadas en mantenerse en los lugares de suelta donde fueron reintroducidas. La cabra montés tiene una total seguridad en las zonas más enriscadas. Y ahí se queda.

Y con la superpoblación surgen los problemas. Entre ellos la sarna. Los biólogos del parque consideran que al faltar alimento bajarán las defensas, con lo que vaticinan una epidemia de sarna sarcóptica, a semejanza de lo que ha ocurrido con otras superpoblaciones de cabras en Andalucía. Eso sería fatal tanto para la cabra montés como el ganado salvaje y doméstico con el que coexiste, además de para los excursionistas. Otros riesgos, en fase de estudio, son el papel de las cabras como potenciales vectores de transmisión de parásitos humanos.

Razones que mueven a la Comunidad de Madrid a reiterar la petición de una inmediata retirada de la disposición cautelar que impide cazar cabras en el Guadarrama madrileño.

¿Y en Segovia?

De momento, no consta que el problema de la superpoblación caprina afecte a las zonas de reintroducción de la vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama, donde hay una población asentada en la comarca forestal del Parque Natural de Peñalara. No hay problema porque, a diferencia de Madrid, sí hay caza controlada, con subastas de caza anuales, a partir de  1.200€ la pieza.

El pico denominado Yelmo, desde Quebrantaherraduras.

 

Author: Redacción

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