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Luquero aventura una moción de confianza si no se aprueba el presupuesto

El Gobierno socialista somete al pleno el 3 de febrero su propuesta de presupuesto para 2017 y a estas alturas no parece que tenga asegurada su aprobación pese a las reuniones y llamadas individuales y colectivas a los portavoces de la oposición y mantiene entre sus temores el de que se produzca un sonoro “no” de la oposición al completo que pondría en un brete a los de Clara Luquero, que incluso ya ha advertido a los propios y a algunos extraños que si eso pasara se vería obligada a someterse a una moción de confianza.

Suena grave, aunque no queda claro si es solo un amago o un elemento de armamento pesado en sus conversaciones con los portavoces a los que ha hecho la advertencia, ya que hay más posibilidades de explorar pasos intermedios antes de la moción de confianza si se diera el caso de que se produjera el rechazo a las previsiones económicas, incluida una aprobación en segunda vuelta como la que hemos visto hace bien poco en Palazuelos de Eresma.

Lo cierto es que los socialistas se han presentado con los “presupuestos de la resignación” y con un mensaje que viene a decir más o menos que ‘tenemos muchas deudas —cómo y quién las ha generado prefieren obviarlo, lógico— que hay que asumir inevitablemente y aunque querríamos hacer muchas, muchas, pero muchas cosas [en una ciudad que se está ajando a ojos vista], ahora no se puede y fin de la historia, no se puede hacer más’. Pragmatismo al estilo Luquero.

Ángel Galindo votará contra las cuentas.

No acaba de colar. Si en lo que va de mandato los asuntos peliagudos en los que el Gobierno podría haber sido derrotado han salido adelante gracias a la abstención del concejal de IU, Ángel Galindo, esta vez parece que no hay nada que hacer. El edil reconoce lo mucho que condicionan las deudas y el monstruo devorador de dinero, que es el Cat, pero se niega a resignarse con las escasas partidas y su destino, que la cosa “se debe a la mala gestión del PSOE” y eso tiene que tener costes políticos.

Además dice que en la redacción del paquete económico no hay nada de participación ciudadana —por mucho que Luquero diga que habla mucho con las asociaciones de vecinos para fijar prioridades— y, sobre todo, no hay margen para meter propuestas que dejen la impronta de IU. Galindo dice hoy que votará que no.

El PP tiene clara su postura contra la previsión económica socialista.

La política es enrevesada. La formación de Galindo lleva semanas denunciando no se sabe bien qué pacto entre PSOE y PP que llevaría a los de Raquel Fernández a facilitar con su abstención la aprobación del presupuesto municipal, pero resulta que los populares ya han dicho que votarán que no y encima lo justifican usando los mismos argumentos que IU, que opina que no hay resignación que valga ante el pufo por las sentencias y tampoco les gusta cómo se reparten las escasas partidas que quedan. “Son malísimos” le he oído decir a la portavoz Fernández. El PP tiene claro a estas horas que dirá que no.

Centrados en Segovia también votará “no”.

Y sigue la suma. O la resta, según lo mire. Lo de Centrados en Segovia es también muy firme: “No rotundo”. A ver, Cosme Aranguren ha puesto sobre la mesa de negociación el Cat, que tiene una partida “fija” de más de 100.000 euros para mantener aquello y vigilarlo, imposible de mover, y otra de 400.000 para “obras” —no me pregunte cuáles exactamente, que tengo la sensación de que ni siquiera el concejal Bayón lo tiene claro— que el portavoz propone que se reduzca a una octava parte, y los 350.000 restantes se usen para arreglar la cuesta de San Juan.

La idea resulta espeluznante a la alcaldesa que, delante de los periodistas, ha dicho que esa partida no se toca de ninguna manera y que bastante esfuerzo es ya haber tenido que prorrogar los plazos de la obra hasta los tres años por falta de dinero para hacerlo en dos como pensaba. Pues si no cambia de idea, Aranguren y su compañera de grupo votarán que no.

Las dudas de María José García.

Se acaba el campo de maniobra y es ahí cuando aparece la portavoz de Ciudadanos, María José García, hasta hace cuatro días “la señora de Ciudadanos” en el despectivo trato que le brindaba en público el portavoz socialista, Alfonso Reguera, que después, acercándose estas fechas, pasó a la invitación personalizada y pública a “dialogar y negociar porque juntos sumamos 14” y que hoy, aparenta estar muy contenta con las “señales de cambio” que dice que le llegan del grupo socialista, que eso de explicar a los concejales los detalles de las cuentas en “tres reuniones y la del pleno”—caray, qué lujo asiático— le ha parecido un gran logro. Y eso que, como reconoce Luquero, no ha habido un solo cambio en la propuesta fruto de esas reuniones.

El voto de C’s puede tornarse definitivo.

García, que, en consonancia con el equipo de Gobierno si compra el mensaje de que es inevitable resignarse ante la obligación de pagar las deudas y no parece disgustada por el papel protagonista que se le arroga, no parece ponerlo muy caro, que dice que se conformaría con que se diera cumplimiento a una moción, de julio pasado, sobre la construcción de un parque adaptado en San Lorenzo y que el Gobierno se comprometiera además a ser más dialogante y respetuoso con la aplicación de sus mociones, podría optar por la abstención, incluso sin hacer mucho caso a algunas voces de su propio partido que opinan lo contrario.

Eso si, en Ciudadanos la postura oficial a fecha de hoy es la del estado de meditación profunda a la espera de la última comisión de Hacienda antes del pleno en la que se dictaminara el asunto, el 30 de enero.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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2 Comments

  1. La “señora de Ciudadanos” buscando tajá, ¡ay! el plumero. Lo único sensato la propuesta de usar el dinero para la calle San Juan y de paso: Padre Claret y San Agustín y la plaza Oriental… aunque sea poco a poco. Pero dudo mucho que se atreva la señora alcaldesa. Ni a una obra de verdad (sólo hacen chapucillas de arreglo de baldosas sueltas, aunque la va bien con los votos), ni a zafarse de sombra de su antecesor (parece que larga sombra, por cierto ¿¡Qué temeran los socialistas!?) empecinándose, ahora, en regalar el CAT a la Uni que colocará a unos cuantos de profes, se supone. Bueno regalar, a costa de nuestros impuestos.

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  2. Pero “A Sombrado”: la solución de regalar el uso de edificios municipales a entidades que los puedan rellenar cara a la galería queda muy bien para la Sra. Alcaldesa. ¿Qué pasa? ¿No te gusta como han quedado las salas de yoga y mesas de billares de la IE Universidad en la Casa de Moneda, una empresa privada de lucro que NO paga ni un céntimo de alquiler al Ayuntamiento, pero que ayuda así a tapar la nefasta gestión de Luquero?

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