Los miembros de la Comisión de Patrimonio de la Junta de Castilla y León expresaron en la última reunión del organismo, la semana pasada, su malestar porque el Ayuntamiento realizara las obras de “adecentamiento” de la Sala municipal de Lectura —antigua biblioteca, en la calle Real— sin consultarles, pese a que el edificio esta declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y existe obligación legal de comunicar las variaciones que se efectúen.
La pintura utilizada para la antigua capilla barroca del edificio —abierta como sala dedicada al poeta Luis Javier Moreno— en color rojo fuerte, y la cartelería instalada en la puerta y el resto de las dependencias, que incluyen el logo de una marca en algunos de ellos, están en el punto de mira de los miembros de la comisión entre los que “ninguno los defendía”, de acuerdo con las fuentes consultadas, que apuntan al representante directo de la Consejería de Cultura, Antonio Ruiz, como el miembro que puso el asunto sobre la mesa.
Las mismas fuentes han asegurado que la comisión pedirá explicaciones por escrito al Ayuntamiento sin que en este momento se contemplen otras consecuencias. No obstante, faltan tres semanas para que el organismo se reúna de nuevo y en ese tiempo el Servicio territorial de Cultura estudiará si la actuación, sin consultas, por parte del Ayuntamiento puede ser motivo de algún otro tipo de sanción.
La Casa de la Lectura fue inaugurada hace ahora una semana tras 16 meses de obras en las que se han remozado todos los espacios con una inversión de 180.000 euros. La cartelería instalada se ha hecho bajo diseño del artista segoviano, Christian Hugo Martín, mientras que la decisión sobre los colores y el mobiliario utilizados en la antigua capilla barroca es achacable al proyecto diseñado para todo el dificio por la doctora en arquitectura, Romina Canna.
















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