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La Policía registra durante 12 horas una vivienda en Nueva Segovia

La actividad policial se centró en la puerta B del bajo del inmueble donde vivía un hombre solo.

Unos veinte policías nacionales pertenecientes a la Policía Científica y de paisano han “tomado” este 14 de junio un edificio de la calle Dámaso Alonso, en el barrio de Nueva Segovia para practicar durante doce horas el registro de una vivienda y los trasteros y garajes asociados, siempre en presencia del único inquilino del inmueble, que lo hacía en régimen de alquiler, detenido y esposado en todo momento. Los motivos de la larguísima operación no han sido desvelados por la subdelegación del Gobierno, cuyas fuentes oficiales se ampararon en que la actuación “está dirigida desde Madrid” para no facilitar un solo detalle a esta redacción. [Pocas hora después se supo que

A primera hora de la mañana, en torno a las 7.00, según varios vecinos consultados, los agentes entraban, sin fuerza, en el piso de la letra B del portal del número 16 de Dámaso Alonso donde residía en régimen de alquiler un hombre cuya identidad no ha trascendido y que según los vecinos “tenía unos 55 años y no se relacionaba demasiado”, tanto que ninguno de los preguntados fue capaz de recordar su nombre, que tampoco llegó a poner nunca en el buzón correspondiente a su casa.

El acceso al portal quedó restringido a los residentes y sus cristaleras cubiertas con plástico.

Los Policías, sin uniforme y apoyados por coches camuflados, tomaron inmediatamente el portal y la planta baja del bloque cubriendo con plásticos negros las cristaleras para impedir la visibilidad del rellano y bloqueando el paso “natural” de los vecinos a los que instaban a entrar en la finca por el garaje y acceder a sus pisos directamente por el ascensor mientras que otros se apostaban también en la escalera y despachaban las preguntas de los residentes aludiendo a “una operación judicializada” sin ofrecer más datos. Los residentes de la misma planta baja sólo recibían permiso para acceder o salir de sus casas a través del rellano una vez que al detenido se le cubría con una toalla la cabeza.

Los efectivos, en presencia también de la autoridad judicial, practicaron durante toda la jornada un minucioso registro del piso, los trasteros y el garaje estableciéndose un continuo ir y venir con cajas entre la casa y el subterráneo, desde donde se cargaban en los vehículos policiales.

La tarea concluyó en torno a las 19.00 horas cuando los miembros de la Científica desalojaron la zona a bordo de, al menos, siete vehículos. Durante la actividad de los agentes en la casa no hubo en la zona un solo coche policial “Z” (con distintivos), ni policías uniformados en el entorno.

Precisamente, algunos de los residentes afectados explicaron que el inquilino del Bajo B era un hombre “aparentemente normal” pero con escaso trato con ellos que estaría residiendo allí desde hace unos dos años, tiempo en el que no estableció relaciones especiales con ningún otro habitante del bloque. “Hola, adiós y qué bonito es el perro ha sido todo lo que he hablado con esa persona”, explicó una mujer mientras consideraba que su vecino no tenía actualmente un trabajo reconocido mientras que otra llamaba la atención sobre su aparente obsesión por mantener siempre cerradas las puertas de acceso al bloque.

Una policía accede al bloque de viviendas en el que se practicó el registro.

Author: Redacción

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