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Juicio al maestro que celebró la muerte de Víctor Barrio (y a Facebook)

Visto para sentencia el juicio contra Vicente Belenguer, el maestro valenciano que tras la muerte del diestro sepulvedano Víctor Barrio colgó comentarios injuriosos y vejatorios en las redes sociales. “Me alegro mucho de su muerte, lo único que lamento es que de la misma cornada no hayan muerto los hijos de puta que lo engendraron”, se leía en su perfil de Facebook a las pocas horas del trágico fallecimiento del torero. El juzgado de lo penal de Segovia le sentaba en el banquillo acusado de un delito de incitación al odio en la diminuta sala de vistas ubicada en la calle Teodosio el Grande, no mayor que un cuarto de estar y en el que se hacinaba una veintena de personas (dentro) y otra decena, muchos testigos, en el igualmente diminuto vestíbulo. Francamente, espectáculo tercermundista que se repita cada vez que la sala celebra una vista más o menos mediática.

En la vista, Belenguer se ha ratificado en su inocencia alegando que el no escribió los comentarios y que su perfil de Facebook fue pirateado. Una coartada débil por cuanto, como demostró la acusación particular, impulsada por la fundación Toro de Lidia y la viuda, Raquel Sanz, y familiares del torero, Facebook negó la existencia de anomalías en la cuenta en tanto el mismo Belenguer había colgado comentarios antitaurinos en reiteradas ocasiones.

Ante lo cual el ministerio fiscal ha optado por mantener cargos y penas, cuatro años de cárcel, doce meses de multa a razón de 10€ diarios, ocho años de inhabilitación en el ámbito docente, e indemnizaciones a los padres y esposa de Barrio por importe de 30.000€ y otros 10.000€ para el representante de la fundación pro taurina, Francisco Cardelús. La fiscal también requirió a Facebook hacerse responsable civil subsidiario de las indemnizaciones en caso de que Belenguer no puede hacer frente a las mismas y resulte condenado.

Sería todo un precedente en el ámbito de las redes sociales españolas, donde hay muy pocas condenas (ninguna a Facebook que se sepa). Aunque tiene pocas probabilidades de prosperar. Como recordó al juez el abogado de la filial española de Facebook, los únicos legitimados para ejercer la acción civil son los perjudicados civilmente, es decir, la familia de Barrio, y estos en su acusación particular se abstuvieron de presentar reclamación alguna contra la red social.

Sí se reiteró, la acusación particular, en la petición de cinco años de cárcel, así como 10.000€ de indemnización para cada uno de los familiares de Barrio. En declaraciones a la prensa, Raquel Sanz recordaba que el acusado “nunca pidió perdón”.

El caso sigue la pauta del enjuiciado el pasado 2018 en Sepúlveda, y contra la activista anti-taurina, Datxu Peris, igualmente por comentarios vejatorios contra el torero fallecido, que se saldó con indemnización de 7.000€ para los familiares, en sentencia respaldada por el Supremo el pasado mes de abril.

 

 

Author: Redacción

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3 Comments

  1. No tiene cara de ser muy espabilado el “educado” maestro de escuela.

    El genial Antonio Burgos describe a determinados personajes que exponen públicamente sus limitadas capacidades como “tontos con balcones a la calle”.

    Podría encajar aquí esa definición

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  2. Bueno, yo no me meto en juzgar a este Sr. por esa estupidez que escribió .

    Lo que me llama la atención es el escarnio público a que está sometido, fotos continuas, primera página, hoy mismo en el “atrasado ” de segovia, sentado en el banquillo como un pobre hombre,… de ¿verdad es necesario esto?

    Me parece, y es mi opinión, que esto está un pelín exagerado y muy mediatizado interesadamente-

    Mi respeto por el fallecimiento de una persona ya sea en una plaza de toros o en un andamio

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  3. En su escrito (no estúpido, sino vil) estaba dispuesto a asumir las responsabilidades, el linchamiento y escarnio lo fue para la familia, que además del dolor por el fallecimiento de Víctor tuvo que aguantar una jauría insultándole a él y a su familia. Estamos en Segovia y aquí todo tiene más repercusión, el “pobre hombre” está en un juicio y será el juez quien determine su responsabilidad, como ocurre con cualquier ciudadano. La diferencia es que todo este asunto es muy mediático porque no es el primer caso y va más allá de un comentario personal de un impresentable.

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