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La Granja: folk mágico en la Reserva

No está clara la razón (parece que finalmente los magos prefirieron El Espinar) pero para 2018 el Ayuntamiento del Real Sitio San Ildefonso decidió dar de baja el programa de magia, que con Noches Mágicas de La Granja dio nombre al ciclo de actuaciones veraniegas, y en su lugar, apostaba por un pequeño pero concentrado festival de folk. Se le llamó Folk de la Reserva, expresión que se ha completado con “Folk de la reserva. La Granja sovereign folk” (donde, atención monolingües,  sovereign = soberano). Abarcó dos días completos de actividades para todos los públicos, desde un mercado de productos ecológicos a pasacalles pasando por títeres, talleres infantiles o los conciertos de El Naán, Baisleac, , Vallarna, Marta Margaix, Trío Hames Bitar y Folkíbero y Cía, el 17 y 18 de agosto, con colofón en la noche del sábado, en el patio de la Fábrica de Cristales, de los legendarios Milladoiro.

Hablar de Milladoiro es hablar del canon folk galaico-celta. Historia que arranca en los 70, cuando siguiendo los pasos que unos años antes dieron los Chieftains, con el folk irlandés, o la Batelfiel Band (escocés), un grupo de músicos tradicionales gallegos decidieron rescatar la música popular de los coros y danzas para fusionarla con la nueva sensibilidad musical surgida del pop y el rock. Sale así Milladoiro, que es el equivalente al folk gallego del Nuevo Mester al folk castellano, no siendo para nada casualidad la coincidencia de las quintas: fueron aquellos peludos con pantalones de pata-elefante los que inventaron lo que hoy conocemos por música tradicional.

Y es un verdadero placer escuchar en directo, 40 años después de aquel movimiento fundacional, a la banda de Xose, Nando y Moncho, acompañados por un portentoso violinista, Harry, Manú Conde (guitarras y buzuki, suerte de mandolina XXL de origen bizantino, integrada en el folk irlandés en los 60, y de ahí a las formaciones de música celta) y Manu Riveiro (acordeón y teclados). Otro conciertazo, en el que los gallegos transitaron de las alboradas y pandeiradas de O Berro Seco,  al mundo sinfónico y más New Age de sus últimos trabajos, y especialmente de su laureado disco Atlántico. Gloria bendita de oficio, sabiduría musical y buen gusto, perfecta sonorización, bien recibida por un auditorio entregado que terminó bailando muñeiras y reclamando pulpo a feira (en realidad, la única pega que se le puede poner al show, que no salió nadie repartiendo pulpo, claro que siendo concierto gratuito, pedir pulpo tal vez sea demasiado. Enfín, ahí lo dejo).

Otro conciertazo, el de los gallegos, que tras el igualmente impresionante de Revolver, deja el listón muy arriba para otro mito con patas, el catalán José María Sanz Loquillo, el 25 de agosto, vísperas de San Luis, prevista también en el patio de la Real Fábrica y en lo que será el único concierto de pago de las Noches Mágicas. Son 32€ más gastos de entrada (si se compra on line, o sea que tirando a 35€) para ver la macro-gira Actitud, del roquero de La Verneda, pero atención, las críticas son extremadamente buenas para el divo ochentero, el Raphael del XXI,  un montaje profesional, ameno, que repasa de cabo a rabo la trayectoria de éxitos no y tan éxitos. En definitiva, otra cita con la leyenda.

Author: Cultura

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