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La Diputación reconoce el legado de Santoja en la entrega del Gil de Biedma 2022

Cinco meses después del anuncio del fallo del jurado del trigésimo segundo Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma, otorgado por la Diputación de Segovia, el gaditano Manuel Francisco Reina recogía el 4 de noviembre su galardón, dotado de 10.000 euros, por su poemario ‘Servido en frío’, que, entre cerca de 1.500 trabajos presentados, resultó el más destacado por el jurado. Éste, coordinado por Juan Manuel de Prada y María Antonia de Isabel Estrada, no ha estado encabezado, por primera vez en su historia, por el actual consejero de Cultura y Deporte de la Junta de Castilla y León, Gonzalo Santonja, quien, además, -al igual que el presidente de la Diputación, Miguel Ángel de Vicente- por motivos de agenda no ha podido asistir al acto.

A él, precisamente, y a sus herederos en el cargo, Juan Manuel de Prada y María Antonia de Isabel Estrada, se refería en las primeras palabras de su intervención el vicepresidente de la Diputación, José María Bravo, reconociendo el valor del legado de Santonja y asegurando que “el relevo, necesario, ha sido totalmente un acierto”. Así, Bravo, quien también subrayaba la importancia del papel de Emilio Lázaro, secretario del Premio, destacaba que, “tanto el prejurado como el jurado han demostrado una enorme capacidad de lectura, de análisis y de compromiso con este premio en esta edición de cambios”.
Tanto ‘Servido en frío’, como ‘Orden de alejamiento’, el título por el que el sevillano Jesús Beades recogía también su reconocimiento en forma de accésit y 3.000 euros de premio, son dos poemarios marcados por la rabia y el dolor de la pérdida que, “teniendo un tono muy distinto, más sentencioso el libro ganador, más coloquial el accésit, se dan la mano y abarcan temas, si no comunes, sí limítrofes y que nos sirven para dilucidar el misterio del alma humana”, como apuntaba Juan Manuel de Prada.

Para el coordinador del jurado, ‘Servido en frío’ resultó claro merecedor de esta trigésima segunda edición por ser “un poemario muy unitario, valor que se debe resaltar en tiempos de fragmentariedad, ya no solo de la literatura, sino también del espíritu” y por conseguir que “desfilen los pecados y también las heridas que esos pecados dejan en nuestras almas”, como podían comprobar, acto seguido, los asistentes a la entrega del Premio, después de que Reina procediese a la lectura de algunos de sus versos. El autor, agradeciendo el reconocimiento, manifestaba que su libro “juega con el tabú literario que es la venganza” y concluía que “en realidad, la reflexión última es que el tiempo es, al final, el verdadero juez y verdugo”. Por su parte, Jesús Beades, quien también mostraba su felicidad por haber visto valorado su ‘Orden de alejamiento’, dedicaba el premio, antes de proceder a la lectura de dos poemas, a su tía abuela María, castellano y leonesa y que había fallecido ayer. Para De Prada, el poemario del escritor sevillano, “pese a este título tan llamativo y provocador, es un libro que se alza sobre el charco de las miserias, sobre ese barro hecho de sangre y de llanto y de odio y trata de recuperar, en esos añicos rotos, el alma de un amor que sigue palpitando, como palpitan las heridas cuando no han cicatrizado”.

Los nombres de Manuel Franciso Reina y Jesús Beades, cuyos trabajos, como consecuencia del Premio y el accésit, han sido publicados bajo el sello editorial Visor, se unen a una prestigiosa lista en la que figuran, entre otros nombres los de Luis Javier Moreno, José Pérez, Concha García, Fernando Quiñones, José Viñals, Manuel Vilas, Gioconda Belli o Isla Correyero, ganadora de la trigésima primera edición.


Author: Cultura

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1 Comment

  1. Santonja, qué grima da…., no entro en el asunto del premio este pero “reconocer el legado” es como si se hubiera muerto

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