La concejala de Tráfico propone el cierre del casco histórico
Con una sorprendente prisa, la concejala se mostró decidida a dar nuevos pasos en la aplicación del Plan de Movilidad Urbana aprobado en 2008, aunque con un pequeño detalle perturbador: “no hay dinero, el plan es inviable”, según proclamó, de acuerdo con varios presentes en la reunión. Así pues, según su visión, la alternativa es una arriesgada propuesta de cierre que no lleva aparejada ninguna medida más que unas eventuales mejoras en el sistema de autobuses que no fueron concretadas.
En la propuesta de la concejala, ni rastro de aparcamientos en el Seminario, el Salón o el Talud de San Juan de la Cruz, todos establecidos en los planes de movilidad como imprescindibles antes de ejecutar nuevas restricciones en el casco antiguo y, por supuesto, ninguna de las actuaciones también planificadas para mejorar los flujos de tráfico transversales en el resto de la ciudad.
Lo que Andrés —acompañada por el concejal de IU, Luis Peñalosa— propuso supone aplicar una restricción total del tráfico en el recinto histórico manteniendo el cierre actual del acceso desde el Arco del Socorro y cerrando además los accesos oriental y norte: por San Agustín a la altura de la plaza del Conde Cheste; y por la calle del Doctor Velasco, a la altura del Hospital de la Misericordia, es decir, dirigiendo así el flujo de vehículos al futuro aparcamiento de Las Oblatas.
La declaración de intenciones se produjo en las dependencias de la Policía Local, donde Andrés y Peñalosa recibieron al secretario de la patronal empresarial (Fes), José Luis de Vicente; los gerentes de la Agrupación de Comercio (ACS) Juan Casado, y de Decalles, Araceli Herranz; el presidente de los hosteleros, Julián Duque y los representantes vecinales de San Andrés, Avras y la Federación de Vecinos, en un deseo proclamado por la edil de buscar el acuerdo “de todos”.
Lo consiguió, pero no en el sentido que deseaba: todos los representantes rechazaron la propuesta en esos términos y aunque la idea de peatonalizar el casco resulta más o menos atractiva para según qué colectivo, lo cierto es que todos creen imprescindible que tamaña medida esté acompañada por otra serie de actuaciones que mantenga el atractivo de la zona para el comercio y la hostelería, también la presencia ciudadana en la zona más allá de las horas y temporadas de turismo; se creen aparcamientos disuasorios e infraestructuras de transporte eficaz desde ellos al casco peatonalizado, o se mejore la accesibilidad en todo el recinto, entre otras. Todo muy caro. Justo lo contrario del corte “barato” que persigue la concejala.
Pruebas irreversibles
Pese a las reticencias, la concejala mantuvo sus convicciones para poner en práctica la medida y llegó a retar a comerciantes y hosteleros a “demostrar” que el cierre que propone, sin medidas de acompañamiento, sería lesivo para los negocios de la zona. Los afectados también se mostraron de acuerdo en este punto para considerar que ni es el momento, ni se deben realizar experimentos que pueden resultar irreversibles, en referencia a los negocios que podrían sufrir pérdidas o incluso cerrar.
Ante la desavenencia, la concejala prometió, casi como un reto, realizar una encuesta —la enésima en torno al problema de la movilidad— entre la ciudadanía para que los segovianos opinen esta vez sobre las nuevas restricciones a la circulación. El trabajo se realizaría tras la firma de un convenio con la Universidad de Valladolid (Uva).
Al mismo tiempo, reclamó a sus interlocutores que “hagan propuestas y den alternativas” a sus propios planes para su discusión en una nueva reunión, en el plazo aproximado de un mes.
Nuevas costumbres
La propuesta, aparentemente precipitada, de la concejal de Tráfico y Movilidad resulta soprendente, descartando la bisoñez de la edil (la última, hasta ahora, en integrarse al Gobierno local), por las dificultades de aplicación que entraña, a un año de la renovación del Consistorio en las urnas.
También dio por seguro en la reunión que los segovianos “se acostumbrarían” a acceder al recinto amurallado a pie o en autobús, incluyendo los residentes en los barrios más alejados de la zona histórica e incluso los residentes en los municipios del alfoz.
La misma concejala vinculó la medida únicamente a la mejora del transporte, un plan que, independientemente de que se lleve a cabo, daría algo de brillo a la escasa y parcial renovación de la flota de autobuses que se sustanciará en unas semanas y que además resultaría vinculante para el nuevo pliego de la concesión del transporte.













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