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Graduaciones 2016, los mejores años de nuestra vida

Los discursos de las ceremonias de graduación no son como los demás. Las autoridades académicas imparten su última clase ante los alumnos pero con un público especial, padres, hermanos, familias enteras que han venido a presenciar como uno de los suyos cierra una etapa -“los mejores años de nuestra vida”, gustan en decir los alumnos elegidos para el discurso de despedida- y abren otra cargada de incertidumbres.

Ciento veinte alumnos el viernes 20 de mayo, de las carreras de ADE, Derecho, Turismo y  Relaciones Laborales, y otros 157 de Publicidad y Relaciones Públicas, el sábado 21, se despidieron de su etapa universitaria y de la ciudad que durante cuatro años ha sido escenario de fiestas y saraos, encierros entre libros y trabajos, pero también cuatro años de cambio personal, de evolución. Y aunque muchos de ellos opten por masters y una cierta continuidad formativa, y otros aún deberán esperar a quedar “limpios” de asignaturas, la ceremonia en sí tiene un plus emotivo, de pasar página.

Por eso están ahí padres y hermanos, a cientos, sobre 2.000 calculaba la Universidad.

La de Publicidad es la ceremonia más numerosa. Abre el vicerrector, Juan José Garcillán, que hace de conductor del acto. Agustín García Matilla, estrenando su segundo mandato como decano, explica las fortalezas de la universidad, el intento de congeniar una formación humana con otra técnica “respaldada por el reconocimiento que esta facultad tiene en los alumnos que antes pasaron por aquí y hoy están en el sector, también de sus empresas que nos explican que lo que aquí hacemos no se hace en cualquier otra facultad de publicidad”, explicó, en referencia también a la incardinación de la vida docente que las actividades culturales de la ciudad aportan al “otro” expediente académico. También habló de las debilidades, de como la precariedad toca la vida docente. Corresponde luego al padrino, Alberto Martín, dar su última clase, animandoles ante las que les espera. “Lo bueno de la juventud es que hay tiempo para equivocarse y volver a empezar”, a ser valientes a sabiendas que de los miedos y temores “el 90% son irreales y el otro 10% no tienen solución”.

Le siguen Marta Rojo y Luis Miguel Ramos, que en nombre del alumnado explican lo que han sido estos cuatro años. Años de crecimiento en lo personal, de libertad y aprendizaje, de mucha Segovia y mucha fiesta, y también de amistades imperecederas. Les dan la réplica Ana Sebastián y  Marián Núñez, en una clase que tiene más de consejo vital, de ánimos, de ser valientes y cumplir su destino: comerse el mundo y seguir aprendiendo. Himnos para terminar: gaudeamus igitur iuvenes dum sumus.

Author: Redacción

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