La ya exconcejala del Ayuntamiento de Segovia, Fuencisla Yagüe, se ha despedido este 29 de julio de la Corporación municipal con un breve discurso al final del pleno en el que se ha dado cuenta oficialmente de su renuncia, justificada en “motivos personales”, una fórmula que parece de aplicación estricta en este caso.
Antes ha aguantado estoicamente las cinco horas largas de pleno a la espera de un momento en el que, con voz temblorosa, ha agradecido el trabajo de los empleados municipales de su departamento antes de referirse a los grupos de la oposición de los que, aseguró, “valoro su trabajo”.
En su discurso no ha habido una sola palabra de reproche pese a la dureza con la que se ha empleado la oposición en las críticas a su gestión y su papel en el Ayuntamiento y en el equipo de Gobierno durante los pocos meses que ha estado en el cargo. Todo lo contrario, Yagüe ha pedido “disculpas si alguien ha podido sentirse ofendido. Yo no tengo conciencia de haberlo hecho”, según dijo mirando a la bancada popular. Si la frase era una ironía, pasó desapercibido por la congoja.
Concluyó deseando éxito al Grupo de Gobierno “porque será el éxito de la ciudad” y quiso además dejar la mesa ordenada: “Hay varios proyectos por hacer y están en marcha los de la ODS y ya hemos presentado estos días las subvenciones para el Comercio y Mercados”.
Cuando se dan estas situaciones, con el pleno aún por terminar, el concejal saliente se ve obligado a abandonar un hemiciclo al que ya no pertenece y la salida de Yagüe volvió a ser fría. Salvo María Antonia Sanz (besos y abrazos) a su lado, nadie del equipo de Gobierno movió un dedo para despedirse y el paseo hasta la puerta lo hizo pasando junto a la portavoz de Cs, Noemí Otero, que miraba distraída su móvil y, sin levantarse, pasó la mano por la espalda de la edil, y del podemita, Guillermo San Juan, obligado a ponerse en pie para dejar paso y despedirse con un abrazo y unas palabras. Pasando por detrás de la bancada popular, dos concejales giraban el cuello lo justo, tres más cumplían el trámite de los dos besos desde la silla y el portavoz popular, Pablo Pérez, de pie, tendía su mano desde una fila más abajo, igual que Marco Sandulli, en el último momento.
La escena no pareció gustarle al socialista, Andrés Torquemada, al que se le oía quejarse por los micrófonos abiertos ante la escena poco afectuosa. “Me parece increíble las felicitaciones de la oposición” murmuraba. “Desde luego”, respondía la alcaldesa.
El Ayuntamiento ha elevado consultas a la Junta electoral para tratar de que el relevo de Yagüe se pueda efectuar en el próximo pleno ordinario y completar así cuanto antes el Grupo socialista. El siguiente nombre que aparece en la lista que presentó el PSOE en 2019 es el de Ángel Berbel, aunque no se ha aclarado aún si aceptará el acta.












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