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Finaliza la restauración del esgrafiado interior del Torreón de Lozoya

El pasado 16 de junio finalizó la restauración del esgrafiado renacentista del Torreón de Lozoya, una labor que ha sido desarrollada por la Escuela de Arte y Superior de Diseño Casa de los Picos, en el marco del programa de Formación Práctica en Empresas, Estudios y Talleres, impulsado por la Junta de Castilla y León, en colaboración con la Fundación Caja Segovia.

La galería porticada que se abre al jardín del Torreón de Lozoya cuenta con el ejemplo más sobresaliente del esgrafiado renacentista segoviano. Su realización se sitùa unos años después de 1563, año en que Francisco Eraso adquiría a los Peralta el caserón medieval para convertirlo en un palacio renacentista.

En el revestimiento de las dos alturas de esta galería -y seguramente en otros espacios del edificio- se empleó un tipo de esgrafiado muy distinto al que un siglo antes se había utilizado en los muros externos del Torreón que da acceso al conjunto. Durante la segunda mitad del siglo XV en Italia se experimentaba con otro tipo de esgrafiado más sutil, caracterizado por el empleo de un revoco de fondo en color gris y un enjalbegado superficial, que se aplicaba a una decoración figurativa y ornamental, alejada de los patrones geométricos segovianos. En los años 30 del siglo XVI esta técnica  llegó a España, encontrando también acomodo en la arquitectura segoviana. De este modo el  Torreón de Lozoya constituye un caso singular en la arquitectura occidental, al presentar en sus muros amplios testimonios de estas dos vertientes del esgrafiado europeo.

A pesar su innegable belleza, en un momento que desconocemos, los esgrafiados renacentistas del edificio fueron ocultados y no sería hasta el siglo pasado cuando la restauración del inmueble por la extinta Caja Segovia propició su recuperación. Así, en la memoria del “Proyecto de Restauración de la Torre de Lozoya en Segovia”, firmado por Joaquín Vaquero el 1 de marzo de 1968, se especificaba que había que “Restaurar las antiguas chimeneas de leña, los zócalos de azulejos, los esgrafiados, hoy ocultos, de las galerías, los techos pintados y la decoración que hubo en las fachadas y muros que circundan el patio-jardín”. De seguro, la empresa que intervino en el descubrimiento de estos esgrafiados debió quedar bastante sorprendida por la técnica utilizada, puesto que el procedimiento “italiano” se había olvidado en nuestra ciudad y provincia, aunque pervivían entre los artesanos los procedimientos medievales, completamente diferentes.

Fue por ello que las zonas del esgrafiado que se habían perdido -curiosamente muy pocas, exceptuando el zócalo de la planta baja- se restituyeron con un tipo de esgrafiado distinto al original, algo que se percibe a simple vista. Sin embargo, en los años ochenta del siglo pasado, alumnos y profesores de la antigua Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Segovia (Casa de los Picos) llevaron a cabo varios experimentos para recuperar el procedimiento italiano, tomando como apoyatura la descripción del mismo que hiciera Giorgio Vasari a mediados del siglo XVI, y los esgra fiados de esta galería, que fueron reproducidos con éxito utilizando el denominado “esgrafiado con acabado en cal”. La restauración que acaba de finalizar ha consistido en la restitución de aquellas partes dañadas de la intervención de los años 70, afectadas por la desintegración de su mortero, así como por humedades, aplicando en ellas el procedimiento original renacentista. No obstante, se ha puesto especial empeño en que los vestigios originales, así como las dos campañas de restauración sean distinguibles, siguiendo los criterios habituales en este tipo de intervenciones.


Author: Cultura

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1 Comment

  1. Una maravilla, sin lugar a dudas. Pero ya está. Que huele ¡Coño! de pábulo de esgrafiado.

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