A demanda del ayuntamiento de Espirdo la Guardia Civil paralizó las obras hace diez 10 días por carencias en la licencia de obras y, de momento, la antena de telefonía móvil, la estructura sobre la que deben habilitarse los equipos, yace en el suelo decorada con una pancarta. “No a la antena cerca de las casas“. Esto es Espirdo, una plácida localidad del alfoz segoviano en pie de guerra contra una antena de Vodafone. De momento la obra está parada, pero los vecinos exigen su ubicación en alguna otra parte, recaban firmas, han colgado pancartas, y el tema se elevará a un pleno específico donde el ayuntamiento deberá decidir qué hacer. “Es por salud”, explica una vecina.
Aunque hay una abundante literatura científica y paracientífica “pro” y “contra”, los estudios más relevantes llevados a cabo hasta la fecha señalan que las radiaciones no ionizantes (la luz, el sonido, las ondas de radio de alta frecuencia) no entrañan peligro para la salud. No se ha podido constatar relación de causa y efecto entre telefonía móvil y alteración celular, cánceres o incidencia “grave” en la salud. Sin embargo sí se han detectado casos de calentamientos anómalo e incluso se considera plausible “el impacto leve” en una determinada franja poblacional (entre el 5 y el 10%) considerada “electrosensible” (fundamentalmente cefaleas). Para los expertos, el riesgo de las antenas de telefonía y de los móviles no es cero, pero es mínimo y no se han podido demostrar efectos perjudiciales. Ante esta tesitura impera el principio de prudencia, y así la legislación española establece unos límites de potencia emisora y fija en 10 metros la separación entre las antenas y las viviendas. Más allá de esta distancia el impacto del electromagnetismo se considera nulo. No obstante, y por sensibilidad social y a falta de más estudios (especialmente en lo tocante a la “electrosensibilidad”), se aconseja no instalar antenas en parques, escuelas, así como que las compañías promuevan el diálogo con los vecinos antes de imponer sus instalaciones.
Esto no ha sucedido en Espirdo. Inicialmente, explican los vecinos, el ayuntamiento puso a disposición de Vodafone unos terrenos alejados del pueblo y en los riscos. Por su cuenta la compañía pactó con un particular la instalación de la antena en una finca privada, a no más de 25 metros de un barrio de adosados en las afueras de Espirdo, junto a la carretera de Tizneros. Los vecinos piden que la antena no se ubique en su actual emplazamiento y que, si acaso, se instale a un centenar de metros, más metida en la finca.














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