Acueducto2

En la encrucijada

Me tiene sorprendido que Clara Luquero siga encastillada en la defensa de la concejala, Gina Aguiar, aferrada a la idea que nadie comparte de que el tufo que emana de Cultura es sólo culpa de “errores administrativos”. Son varios errores y derivados directamente de decisiones políticas. Dos detalles importantes: a ningún técnico de Cultura se le ha movido de su puesto y el Gobierno local ha tramitado a velocidades inusitadas que los contratos del técnico de sonido se hagan ahora por concurso y contrato mayor y no con acuerdos a dedo como en los últimos años. Y eso que este asunto se juzga el día 23.

Que Luquero no haya fulminado ya a Aguiar prolonga una innecesaria agonía que obliga, entre otras cosas, a que la edil permanezca casi escondida, como si le diera vergüenza ejercer. Y eso, siendo la responsable de “la madre de todas las concejalías”, la de Turismo, en este momento de inicio de recuperación económica.

Pero es que esto también está causando situaciones muy tensas en el seno del equipo de Gobierno, simplemente porque los socios no están en absoluto cómodos viendo cómo aparecen como cómplices de las irregularidades de Cultura cuando son dos grupos que usan como distintivo la lucha contra los chanchullos en la administración.

Podemos ya riza el rizo y anda retando a Luquero, que si “se acaba el tiempo”, que si “el Gobierno está en riesgo”, que si “que viene la derecha y se lo estamos poniendo en bandeja”, aunque lo cierto es que no parece que la cosa vaya a pasar de las amenazas y las sentencias lapidarias porque mire, los morados, en realidad, no están en situación de abandonar su posición de socio periférico del Gobierno y perder la cuota de protagonismo y capacidad de influencia de la que disfrutan por ello. Además, conviene calibrar cual es su fuerza real y tener en cuenta la variable de que, en breve, es previsible la ausencia temporal por maternidad de la portavoz de Ciudadanos, Noemí Otero, que alterará por unos meses que se presumen decisivos las relaciones en las votaciones en un Consistorio que será temporalmente de 24 ediles y San Juan perderá, en ese tiempo al menos, su capacidad de inclinar la balanza.

Los socios del Gobierno municipal, Clara Luquero y Ángel Galindo.

Otra cosa bien distinta sería que IU, el socio realmente necesario, se plante delante de la socialista. Galindo y Peñalosa están manteniendo una exquisita lealtad al pacto firmado pero también están moviéndose en el límite de lo que ellos mismos han considerado siempre “lo intolerable”. ¿Bastará la próxima sentencia, previsiblemente desfavorable, para que endurezcan su postura?

Y en la oposición, bueno en el PP (Cs parece definitivamente dedicado a la observación) andan viviendo con tranquilidad en una situación en la que parece que todo les favorece. ¿Que Luquero sigue encastillada? Pues a seguir denunciando irregularidades de Cultura —hay escándalos suficientes en la cartera, insinúan los populares— mientras Luquero se consume sola como está haciendo. ¿Que sus socios la arrinconan? Pues a mirar el espectáculo de desgaste de la izquierda. ¿Que se decide a hacer lo que ya tenía que estar hecho y saca a Aguiar del Gobierno local? A recoger los réditos de haber ejercido la obligación fiscalizadora de la oposición y pillado a los gobernantes enfangados con contratos irregulares…

Hace semanas escribí que creo firmemente que la concejala Aguiar está más que amortizada para el actual equipo de Gobierno y que siga en él sólo es una rémora para los socialistas. Pero es que ya cabe pensar que la que comienza a estar en el disparadero de salida es la propia Luquero que puede encontrar su puntilla en este empecinamiento en mantener a la indefendible concejala y porque los escándalos que rodean a Cultura, inevitablemente, llevan a ella misma, la autora de la arquitectura en vigor en el departamento y de las formas de hacer en la casa de la Judería.

No es solo eso. Los dos años de mandato que ya han transcurrido, además de grises, no ofrecen un solo éxito de gestión y si un buen número de fracasos de los gordos y graves errores, entre los que vale como ejemplo palmario no haber olido siquiera la trascendencia del asunto del Centro Logístico de Defensa ni sus consecuencias, aunque el listado es mucho más largo.

“Gestionar la pandemia”, para la regidora, ha sido básicamente pasar 16 meses poniendo cara de pena y expresar quintales de solidaridad con víctimas y familiares. Cierto, llorar humaniza a los políticos pero los ciudadanos necesitan gestores y solucionadores de problemas.

Oiga, que no lo digo yo solo, que esto se habla cada vez con más asiduidad en los círculos internos, oficiales y de corrillo, del PSOE segoviano donde hay quien piensa que se hace necesario articular ya la “transición tranquila” que permita armar un sucesor solvente para tratar de perpetuar la saga socialista después de 2023.

¿Voy muy deprisa? Pues venga, seguimos con esto de las sucesiones otro día. Cuando lo de Aguiar avance un poco más.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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4 Comments

  1. La verdad es que el balance de dos años además de corruptelas y escándalos:Aguiar, CAT..etc. Es un par de ascensores en Segovia y arreglo de alguna acera. Para tener un presupuesto municipal de 60 millones de euros al año da pena, mucha pena. En qué se tira el dinero? Gracias Psoe, en eso consiste el Progreso?

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  2. No es nada nuevo: cuando un partido y unas personas se perpetúan en el poder, con la máxima de “este coto es mío”, se producen situaciones irregulares.
    Lo que es injusto es que cuando se añade a este cóctel el adjetivo progresista, entonces como que hay pequeñas (o grandes) justificaciones

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    • Todas las veces, pocas o muchas, que he intervenido en este foro, lo he hecho con el mismo nick: “OBSERVADOR” que no tiene nada que ver con este que firma “EL OBSERVADOR”. Creo que la Redacción no debería permitir que se usasen nicks similares y que se pueden prestar a confusión.

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      • Lo intentamos, en este caso es una coincidencia. Si por la intensidad de comentarios se mantuviera esta confusión, procederíamos a rebautizar a observador 2 y así sucesivamente.

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