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Cartelera Segovia: Parásitos

Es la película de moda tras arrasar en los Oscar (mejor película, mejor director, mejor película internacional y guión original), “Gisaengchung”, en coreano, Parásitos, de Bong Joon-hoo, es una película sensacional, recomendable sin duda, que nos adentra en los conflictos de clase de toda la vida, pobres contra ricos y ricos contra pobres, con el añadido de hacerlo desde los arrabales de Seul, es decir,introduciéndonos en la fascinante y contradictoria Asia del XXI. Alta tecnología infiltrada de una cultura tradicional, nada frecuentada por la mirada eurocéntrica del cine al uso.

Ahora bien, vista por ejemplo 1917, no me atrevería a decir que Bong Joon Hoo sea mejor director que Sam Mendes, ni mucho menos, ni Parásitos me parece mejor que El Irlandés o la citada 1917. El verla, por tanto, me resultó un tanto decepcionante, el hype estaba muy alto y, visto lo visto, no fue para tanto.

Pero es una gran película de corte social. Es una pena no poder decir mucho del argumento pues los giros de la trama son lo mejor de la película, lo que va generando un in-crescendo de intensidad que te mantiene atento a la pantalla en todo momento. El guión es realmente sólido.

La familia Gi malvive en un semisótano de Seul, montando cajas para pizzas. El padre fue despedido de su modesto empleo de transportista y los hijos intentan progresar acudiendo sin éxito a las exigentes pruebas selectivas del sistema de enseñanza superior coreano. He aquí que al hijo le surge la ocasión de impartir clases de inglés a la adolescente hija de un magnate del sector tecnológico coreano, el señor, Park, que a diferencia de los Gi vive en una opulenta mansión  con su mujer y sus dos hijas (y algún secretillo más). Familia pija hasta decir basta. Los Gi entonces maquinan un plan para ir colándose en el servicio de los Park. Todo a base de mentirijillas. Este es el arranque de la película, muy parecido al de cualquier otra buena comedia francesa costumbrista, que en Francia terminaría irremisiblemente con el romance del hijo pobre con la niña rica, o cualquier otra combinación. Pero Corea no es Francia.

Una vez más, en su penosa situación, los pobres deberán parasitar a los ricos a golpe de picaresca si quieren salir adelante, si bien los ricos también parasitan a los pobres en sus prejuicios de clase, sus tontadas de pijo y su incapacidad para asumir los más cotidianos quehaceres. Hasta aquí pues lo dicho, la típica buena comedia con fondo social de lucha de clases.

Pero, y esto es lo más destacable de Parásitos, la película no se queda ahí. A golpe de ingeniosos e inesperados giros de la trama va adentrándose en la conflictiva dinámica de clases que confronta a ambas familias, al tiempo que introduce también una reflexión muy potente sobre la prosperidad como sueño utópico del pobre y la relación entre padres e hijos, con dos finales realmente sugerentes. Todo lo cual con el aliciente de confrontarnos a lo “raro” (para nosotros) de una cultura coreana parecida a la nuestra pero a la vez muy diferente.  Comedia rara, drama sardónico, humor negro, etnicismo… Hay muchos argumentos para ver y disfrutar de Parásitos, tal vez no la gran película que uno esperaba pero de notable alto, sin duda.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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