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Cartelera Segovia: Espías desde el cielo

Espías desde el cielo, película inglesa dirigida por Gavin Hood es un sinvivir de película, que mantiene la emoción y el suspense de principio a fin. Lo mejor, o al menos lo más original, es que siendo género bélico el interés y la tensión no recaen en las siempre agradecidas escenas de acción. No hay apenas tiros, enfrentamientos, peleas… Más aún, acaso las escenas más emocionantes están servidas desde un plano satelital, que emula el escenario del conflico visto desde un dron sin más aditamentos.

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La coronel Powell –Helen Mirren– es una coronel de la inteligencia británica al frente de una operación de captura de un peligrosísimo grupo terrorista islamista a su vez liderado por una conversa inglesa en territorio supuestamente amigo, Kenia. La idea es capturar tras seis años de investigaciones a la mala, junto con dirigentes de Boko Haram, pero los planes se tuercen. Retrasos en la verificación de objetivos hacen que los malos salgan antes de tiempo de la zona controlada por el ejército keniata para refugiarse en un barrio mísero, controlado por Boko Haram. Frustrada la operación de captura, la coronel tiene permiso de la OTAN para ordenar el lanzamiento de misiles desde un dron americano. La medida letal, que apareja víctimas colaterales, se convierte en desesperada cuando se descubre que los malos están armando a un par de suicidas para un atentado inminente.

 

Ahora bien, pasar de la operación de captura a la de bombardeo conlleva recorrer una y otra vez una larga cadena de mando que cruza de lado a lado el gobierno británico, desde el fiscal general que debe velar por la legalidad del acto, a los ministros de Justicia y Exteriores, responsables del impacto político de una medida “drástica”, más si cabe cuando se constata que una niña, una vendedora de pan que tiene el puesto pared por pared con el refugio de los terroristas, se interpone en el rumbo del misil.

La película se convierte entonces en una especie de documental sobre las operaciones letales contra el islamismo efectuadas desde drones, confrontándonos a un mar de dilemas éticos. ¿Se puede exterminar a un terrorista legalmente? ¿Y qué pasa con las víctimas colaterales? ¿Hasta qué punto es válido el argumento ético del mal menor? ¿Como afecta lo mediático en la guerra moderna?

espiasdesdelecileo1La verdad es que con el tema de la niña se fuerza un poco la verosimilitud. Llega un punto en que el teniente americano que debe apretar el botón se niega, lo cual es en el mejor de los casos incomprensible, no se entiende que desobedezca una orden directa y legal de un superior sin que -existiendo esa opción- le releguen ipso facto. Pero es un peaje sensiblón que debemos pagar para acceder al calado filosófico de Espías desde el cielo.

Personalmente me quedo con las contradicciones morales de esta guerra “aséptica” donde los que aprietan el gatillo pelean sin asumir el más mínimo riesgo desde un parque tecnológico hecho de casetas de obra erizadas de parabólicas en medio de Nevada. Mientras los que deciden se reúnen entre tazas de té en el despacho de un ministerio londinense, los mandos militares proponen operaciones desde una base inglesa, con los informantes en Nairobi y los analistas en un cuartel de Hawai. Es una guerra de 8 a 14 y por teléfono, con horario de oficina y segundo turno y libranza y en la que sus funcionarios-soldado no tienen otra que enfrentarse a la contradicción moral que supone toda guerra pero apeados del argumento tradicionalmente justificativo de “es mi piel o la del enemigo”. Y eso porque en la tecno-guerra moderna las cosas no son tan sencillas. Matas en frío, desde una play station, sabiendo las consecuencias de hacerlo, inmerso en un contexto geo-político-mediático donde la testosterona sirve de bien poco.

Drama filosófico -pero adictivo y trepidante- que se sintetiza en el personaje encarnado por el siempre impecable Alan Rickman, un cínico y profesional general de Estado Mayor que suelta la frase lúcida ante la política de turno: “No le diga a un militar que usted no sabía lo que pasaría cuando le mandó a la guerra”. En democracia todos somos responsables, en mayor o menor grado, pero responsables.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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