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Adoquines

Hace unos meses escribí sobre la importancia de cuidar los pavimentos de una ciudad monumental como la nuestra, no solo desde el punto de vista estético sino también del estructural, para la cómoda circulación de sus habitantes y su propia seguridad. Y también la de sus vehículos.

Desgraciadamente, no se puede poner el casco histórico de Segovia como ejemplo de esto; por mucho que se nos llene la boca con sus pomposos títulos, obtenidos más como objetivos a alcanzar que como realidades tangibles.

Recientemente se ha llevado a cabo una actuación verdaderamente catastrófica en unas de las vías principales del recinto amurallado, las que nos conducen hacia la Plaza Mayor desde el Acueducto. Y digo catastrófica por la forma en que se ha ejecutado. No es la primera, ni será la última, vez que se trata de reparar el evidente mal estado de este pavimento, a base de adoquines como corresponde a esta zona histórica.

Se aduce, por parte de los responsables municipales, la urgencia de esta actuación y su profesionalidad, para disculpar la brutalidad que ellos mismos reconocen. Pero lo cierto es que no se puede admitir ninguna de estas razones en un caso como este. De sobra era conocida desde hace años la necesidad de una reforma integral de esas vías y se había intentado sin éxito. Salvo en la calle de San Juan, donde se demostró que, si la obra se hacía con fundamento, el adoquinado funcionaba perfectamente y que se podía ejecutar sin graves problemas para la circulación.

También se conocía la repercusión que tendría la obra del teatro Cervantes sobre el trafico en esa zona y seguramente debería haberse limitado el tonelaje de camiones y maquinaria empleados en ella. No es nada sobrevenido. Igual que se debería pensar en la reducción del tamaño de los autobuses que dan servicio al casco histórico. Resulta un poco ridículo hablar de riesgo de accidentes por culpa del mal estado de adoquinado, cuando la velocidad esta limitada a 20 km/h en todo el recorrido.

Mas bien da la impresión de que la urgencia en asfaltar se ha debido a facilitar la rodadura de las carrozas de las cofradías de Semana Santa para evitar daños en las esculturas que transportan.

Al margen de todo esto, la solución de asfaltar por las bravas sobre el adoquín es técnicamente chapucera, según el criterio de la patronal de la construcción, y muy cara si se pretende recuperar los adoquines para su instalación definitiva.

Lo importante es elaborar (si es que no existe ya) un proyecto para la pavimentación completa de esas y otras calles (Colon, etc.) y establecer y hacer respetar, las limitaciones, en cuanto a tonelaje y demás de los vehículos que tengan acceso a ellas y llevarlo a cabo lo antes posible. Aunque no haya procesiones de Semana Santa.

Por supuesto, es una actuación provisional (solo faltaría) y habrá que reponer el adoquinado, pero se habrá despilfarrado el dinero de todos en una obra mal planificada y eso es responsabilidad del Gobierno municipal y de ello no le eximen los informes de los órganos encargados de tutelar el patrimonio, aunque sí que deberán de vigilar reparación del desaguisado.

A veces parece que los adoquines no solo se utilizan como pavimento histórico, sino que se instalan sobre los hombros de algunas personas y limitan su capacidad de raciocinio.


 

Author: Redacción

Acueducto2. Noticias y actualidad de Segovia.

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