En los vastos campos del periodismo digital, hay una batalla encarnizada que apenas vemos pero que está más viva que nunca: la guerra por el titular perfecto. Porque, seamos sinceros, en un mundo donde la atención del lector dura menos que un anuncio de Youtube, el contenido es secundario; lo importante es cómo lo envuelves. Y ahí es donde entra el arte de la caza del titular.
Hoy en día, escribir una noticia parece lo de menos. Lo verdaderamente crucial es encontrar ese titular que haga que la gente, en su eterno deslizar de dedo por la pantalla del móvil, decida que, ¡sorpresa!, tu artículo es el elegido entre miles. Un titular, con gancho, que golpee fuerte, que confunda un poco, y que, si es posible, lo haga con un giro inesperado. Luego ya si el contenido es bueno o tiene relación con lo prometido es secundario.
Porque, no nos engañemos, en la jungla de los medios digitales, la realidad pasa a un segundo plano. Lo que importa es el click. Lo demás son detalles. ¿Quién necesita un análisis profundo o una investigación rigurosa cuando puedes lanzar un titular con signos de exclamación, palabras en mayúsculas y la promesa de una revelación escandalosa? “¡No vas a creer lo que le pasó a esta celebridad!” ¡Por supuesto que no lo vas a creer, porque ni siquiera es verdad! Pero ese titular ya logró lo que buscaba: que cliques y probablemente te lleves un par de banners de publicidad en la cara. Misión cumplida.
Por eso, algunos periódicos se han especializado en el noble arte del titular sensacionalista. El titular que insinúa mucho pero no dice nada, que juega al límite entre la noticia y la ficción. O mejor aún, el titular que te deja con tantas preguntas que te obliga a hacer click para salir de la duda… sólo para descubrir que la respuesta no era para tanto. El clásico ejemplo de “Descubre cómo perdió peso este famoso” y, al final, resulta que simplemente dejó de comer comida basura. Impactante.
Lo más curioso es que, en esta guerra, algunos medios aún intentan mantener un cierto nivel de dignidad periodística. Pobres ilusos. Siguen creyendo que un buen titular no necesita gritar, sino sugerir. Que la información de calidad se vende sola. Que un lector mínimamente exigente sabe reconocer un titular atractivo sin ser engañoso. Porque en el mundo digital de hoy, lleno de notificaciones, videos virales y memes, todos nos tomamos el tiempo de leer despacio, meditar y apreciar buen periodismo. Guiño, guiño.
En realidad, los periódicos están atrapados en esta carrera absurda por crear el titular más rimbombante, porque, ¿qué otra opción tienen? Si no juegan el juego, otro medio lo hará por ellos. Y así nos encontramos con titulares que se van al extremo: o son tan dramáticos que parecen sacados de una telenovela, o son tan vagos que no sabes si te están hablando de una crisis política o de una receta de cocina.
Y os contaré un secreto. Los periodistas saben como atraparos, o por lo menos como intentarlo. Han estudiado que (atención, spoiler) si usan palabras como “shock”, “devastador” o “impresionante”, ahí estaremos, como buenos adictos cayendo una y otra vez.
Pero la caza del titular puede ser un arma de doble filo. Engañas al lector una vez, dos veces… pero a la tercera, empiezan a desconfiar. Y ahí es cuando los periódicos se encuentran en un callejón sin salida. Si no sigues exagerando, pierdes visitas; pero si sigues abusando, te conviertes en el chaval que gritaba “lobo” y cuando llegue una verdadera noticia de impacto, la gente ni siquiera te va a creer.
Así que, en este campo de batalla digital, la clave está en encontrar el equilibrio. A veces, el titular más simple y directo es el que mejor funciona. A veces, lo que necesitamos no es que nos griten, sino que nos hablen claro. Pero claro, ¿quién tiene tiempo para eso?

















19 octubre, 2024
Estoy de acuerdo con su artículo. Hoy además de la búsqueda del titular perfecto, llamativo y atractivo para atraer la atención del lector, se percibe en medios la fabricación del titular de noticias a modo mercenario, según quien pague, según la subvención así la línea editorial.
Pero existe otro problema, en un mundo donde la conectividad es global, ya no cuenta solo el titular, sino que hay que ser el primero en dar la noticia. Y eso sin importar las implicaciones, e incluso sin contrastar la información, copiando a pies juntarlas aquello que a “alguien ” interesa publicar. La inmediatez genera que en muchas ocasiones la realidad no es como se cuenta, es como alguien quiere que se cuente, y eso no es informar, eso es opinar y generar opinión interesada de quien paga con el dinero de todos.
Falta mucha ética periodística, el decano de la Prensa Segoviana es un claro ejemplo, pero hay más, muchos más, ¿verdad?.
19 octubre, 2024
Totalmente de acuerdo con Marcos Méndez y Santos Inocentes. No hay más que leer un titular de “información”política de El Adelantado para encontrar un caso de intento burdo de manipulación.
19 octubre, 2024
Tuerto Pirón si quieres ver intentos burdos de manipulación echa un ojo a El País (o escucha la SER).
19 octubre, 2024
Mirar El País. Ja, ja, ja. Panfleto al servicio del Caudillo Sánchez.