Unos treinta vuelos de helicóptero cada día y durante tres días se están realizando en las zonas más escarpadas de la sierra de Guadarrama que resultaron afectadas por el incendio del pasado mes de agosto para esparcir en aquellas laderas paja de cereal con la que se trata de fijar el terreno y evitar al mismo tiempo el movimiento de cenizas. En total, se cubrirán con 35 toneladas de acolchado casi 12 hectáreas de laderas a las que se hace difícil llegar a pie, además de utilizarse después el mismo tratamiento en otros espacios, de más fácil acceso en los que se trabajará a mano, según ha explicado este 26 de septiembre el Ingeniero responsable del Servicio de la Junta, Ignacio Quintanilla, durante una visita girada a la zona por el delegado territorial de la Junta, José Mazarías, junto a técnicos y un grupo de informadores a los que se quiso mostrar el estado de los trabajos coordinados entre la Junta y el Ministerio de Agricultura.
La paja se está esparciendo en esos puntos “complicados” utilizando el Campo de Polo de la Granja como base de operaciones en el que una brigada —ocho personas— de la empresa Tragsa prepara las redes sobre las que deshacen grandes balas de paja que después recoge el helicóptero para soltarlas —el sistema es muy similar al que se usa en las extinciones para soltar agua— después sobre la ladera, donde la “mancha” dorada del acolchado se hace claramente visible desde la lejanía.
El grupo de la expedición también pudo ver directamente el avance de las construcciones que llevan a cabo otros brigadistas en distintos puntos de los cauces de agua que alimentan los arroyos del Morete, Carneros y Barrueco, donde se están montando en torno a un centenar de albarradas, una especie de presas que actúan como decantadores para evitar la bajada de cenizas por los cauces, mientras que esta primera fase de actuaciones, previa a la reforestación, se completa con la construcción de multitud de fajinas, barreras que actúan también contra las escorrentías y el arrastre de terrenos.
Para estas construcciones se está utilizando la misma madera quemada de los árboles afectados por el incendio, para cuyo movimiento también se está utilizando en distintos momentos una pareja de mulas, siempre de acuerdo con los técnicos, que celebraron que los trabajos no están presentando dificultades especiales más allá de las que presenta el terreno de montaña gracias a que se está dando una climatología favorable con ausencia de lluvias o vientos.
Primeros brotes
Pese a la desolación del paisaje arrasado por las llamas, lo cierto es que la naturaleza parece querer abrirse paso y en distintos puntos, salpicando la montaña, ya se pueden observar pequeños brotes de rebollos (brotes de roble, Quercus pyrenaica) y de cambroños (Adenocarpus hispanicus), los primeros arbustos en reaparecer junto a otras especies que lo hacen en menor medida. Son las primeras pequeñas esperanzas de vida en una zona donde, en los próximos meses, habrá que empezar a talar la totalidad de los árboles afectados, sin aprovechamiento posible en la mayoría de los casos salvo los de mayor grosor cuyo interior quizá, y si no se han visto muy afectados, puedan usarse para crear compost o serrines.
“Si la temporada de lluvias es como tiene que ser, el año que viene vuelva el color verde a las laderas con pequeñas plantas y árboles empezando a crecer”, señalaba Montse Garrido, la coordinadora de obras de Tragsa mientras manejaba con soltura uno de los vehículos del comboy por los caminos de montaña en los que, por cierto, ha habido que hacer un trabajo de recuperación tras el deterioro que sufrieron por el paso de los vehículos de emergencias durante el incendio que se extendió por 400 hectáreas de la sierra de Guadarrama.
Los voluntarios trabajarán en octubre
Por otra parte, la bolsa de medio millar de voluntarios que se han ofrecido a trabajar en la recuperación de la zona comenzará a moverse a mediados de octubre, si se cumplen las previsiones del alcalde del Real Sitio, Samuel Alonso, que anunció que hoy mismo, 27 de septiembre, se celebrará una reunión precisamente para planificar esa movilización que pretenden centrar, inicialmente, en la zona de Fuente Infantes.
Alonso celebró también que el depósito de agua de El Mar, desde el que se abastece de agua al Real Sitio, continúa presentando “resultados perfectos” en los análisis del agua, donde se ha evitado la llegada de cenizas a base de desvíos puntuales de los arroyos en momentos de lluvias como las de finales de agosto, o riesgos de depósito de cenizas.



















Últimos comentarios