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115 “Microleyendas”, la apuesta de Jesús Pastor por el universo mítico segoviano

Ediciones Derviche presentaba el pasado 2 de diciembre en la Casa de la Lectura uno de sus últimos lanzamientos, llamado a pegar fuerte en el mercado editorial navideño. Y es que es un recopilatorio de 115 leyendas segovianas en formato de bolsillo. 115 leyendas contadas las más de las veces en menos de una página. “Microleyendas”, les llama su autor, Jesús Pastor, en lo que es ya su cuarto volumen de leyendas relacionadas con Segovia.

Y es que Pastor, profesor durante muchos años del IES La Albuera y de la Universidad de Valladolid, se mueve a la perfección en el universo legendario segoviano, desarrollando un trabajo de décadas que ha permitido divulgar todo tipo de fábulas relacionadas con la provincia, desde sucesos escabrosos a explicaciones míticas del toponímico local; fantasmas que sobreviven, cuevas carlistas y tesoros ocultos. Y también las dedicadas a los segovianos que hicieron historia, como la que publicamos en la presente información y relativa a Teodosio “el Grande”. Todo lo cual en 200 palabras por leyenda (si bien el volumen cierra con cuatro más extensas), respetando la estructura tradicional del género y convirtiendo este “Segovia tierra de leyendas” en una continuada fuente de sorpresas.

A destacar el apartado de índices, donde se recopilan las leyendas por tipologías, pueblos protagonistas (más de un centenar) y también por referentes temáticos.

Teodosio “el grande”, Coca

El general romano Teodosio y su esposa Termencia residían en Coca cuando nació su hijo. El padre tuvo una visión: un ser etéreo le indicó que su hijo heredaría su nombre, que significa “regalo de dios”. El imperio, muy debilitado, se dividió poco después y el general fue destinado a África al servicio de Valente, emperador de Oriente.

El supersticioso Valente, temiendo ser asesinado como muchos de sus precursores por algún ambicioso militar, preguntó al filósofo y adivino Jámblico de Calcis el nombre de su sucesor en el trono de Constantinopla. Jámblico escribió en círculo las letras del alfabeto griego, colocó un grano de trigo en cada una, invocó a las fuerzas superiores y soltó un gallo. El animal comió los granos de cuatro letras por orden: ΘΕΟΔ; es decir, “teod”. En consecuencia trágica Valente ordenó ejecutar a todos los militares de nombre Teodato, Teódulos, Teodoro y Teodosio.

El general Teodosio fue ejecutado en Cartago, donde luchaba por el emperador, pero su hijo homónimo escapó a su Hispana natal. No necesitó mancharse de sangre, Valente murió combatiendo a los godos. Convertido en su sucesor, el conquense Teodosio “el grande” reunificó el imperio y lo gobernó hasta su muerte.


Author: Cultura

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