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Cabras «indultadas», el juez anula el plan para cazar 2.700 ejemplares del Guadarrama

Junio de 2019. Cabras en las Cabrillas, Parque del Guadarrama.

En 2016, ante la proliferación de ejemplares de cabra montes (Capra pyrenaica victoriae) en la parte madrileña del Parque Nacional del Guadarrama, el patronato aprobó un plan específico de control de la población de cabras, que a grandes rasgos, pretendía el sacrificio de 2.700 ejemplares, aproximadamente el 70% de la población crapina censada en el parque por aquel entonces.

Contra este plan el Partido Conta el Maltrato Animal, PACMA, interpuso recurso administrativo, consiguiendo en 2016 la paralización cautelar del mismo (las cabras siguen proliferando), recurso que ha sido parcialmente ahora estimado por una sentencia de la sala de lo contencioso del TSJ de Madrid. Los animalistas argüían que no se les respetó el derecho al público acceso del proyecto de plan de gestión en el trámite de información pública por lo que pedían la anulación del plan, así como el acto administrativo en que se aprobó el mismo. El fallo es taxativo y anula el Plan Específico de Gestión de la Cabra Montés, que deberá volverse a tramitar, hasta entonces no podrán efectuarse sacrificios cinegéticos de la especie. El juez reconoce que el patronato sí respetó el derecho a la información pública pero que se saltó un trámite en el proceso, fundamentalmente por difundir el proyecto de plan de gestión solo por internet, sin dar mayor publicidad al texto.

Desde PACMA se ha celebrado la decisión como una victoria. «Salvadas definitivamente las cabras del Guadarrama», titula la web del partido, recordando que esta es la tercera decisión judicial que apoya el recurso de los animalistas. Sin embargo, también los cazadores, a través de la Fundación Artemis, celebran el fallo judicial por entender que el auto solo anula el proyecto por un fallo procedimental, sin entrar en las cuestiones de fondo planteadas por los animalistas, entre otras, medidas alternativas de control de la población caprina como control natural por depredadores, «deportaciones» de ejemplares y esterilización de hembras, con lo que, según los cazadores, «abre la puerta a la caza de cabras en el Guadarrama«.

Una superpoblación que no pasa a Segovia

Todos contentos pues. Lo cierto es que la proliferación de cabra montés en la vertiente madrileña del parque es un problema ambiental de primer orden. La concentración de ejemplares triplica los estándares que se consideran sostenibles para evitar la pérdida de diversidad vegetal y zoológica, además de devenir un importante vector en la difusión de enfermedades contagiosas para el ganado. La falta de depredadores, la suspensión de batidas cinegéticas y el abandono de pastos ha motivado esta superpoblación. Las cabras son, por otra parte, un aliciente más de los visitantes, se pasean a pocos metros de los excursionistas, como lo prueba la foto con que se abre la información, tomada el pasado fin de semana en la zona de las Cabrillas, junto a La Bola del Mundo, en la vertiente madrileña del parque.

La cabra montés estaba extinguida del Sistema Central cuando en 1967 se trajeron de los Pirineos 60 ejemplares. Curiosamente las cabras se mantienen en el lado madrileño del parque, en el lado segoviano hay apenas unos pocos centenares de ejemplares. La razón está en que en Castilla y León, donde si se han efectuado batidas de control, compiten por el pasto con ganado extensivo, además de la presencia de lobos, perros de guarda y especies potencialmente depredadoras que las ahuyentan.

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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