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Sesión de pulsos en la sede segoviana del PP

Fernández Mañueco y Cospedal, en la inauguración de la sede del PP en Escultor Marinas, en febrero de 2016.

Se está quedando la tarde como para meterse en la sede del PP y no salir de ella, que esa lucha provincia a provincia, voto a voto —de buen rollito entre colegas, nada de nada— que mantienen Antonio Silván y Alfonso Fernández Mañueco por la sucesión de Juan Vicente Herrera llega a la sede de Escultor Marinas.

A ver, empezando por las convocatorias: el PP mandaba ayer aviso (17.46 horas) anunciando la venida de Silván a hacer campaña. “¿Y no han dicho nada de Mañueco? Si iba a venir este martes. Algo pasa, estate atento al correo”, me decía un hombre de los que conoce bien el partido por dentro. Latín sabe el tipo: a las 11.43 de este martes sonaba la campanita: “Alfonso Fernández Mañueco presenta en Segovia su precandidatura a la presidencia del PP regional”, dice la convocatoria. Uno a las 5 de la tarde, el otro a las 6, aunque el salmantino se va  al Azoguejo, supongo que para evitar darse de bruces con el leonés, que no está la cosa para hacerse fotos sonrientes. Si tal que eso, ya a última hora cuando se marche “el otro”, pues quizá se acerque a la sede.

La cosa está que arde. A Herrera, según desvela El País, Rajoy no le dejó seguir su plan que básicamente consistía en mantenerse al frente de todo pero con permiso para cargarse a Mañueco como número dos del partido y así, sin problemas de oposición en el aparato, preparar un relevo tranquilo para que Silván fuera el candidato a presidir la Junta en 2019.

Estas cosas se fraguan aquí al lado, en Medina del Campo o en San Rafael, en torno a una mesa: Rajoy le dijo al de la región que no —Fernández Mañueco es “el hombre” de Génova para Castilla y León— y Herrera, sorprendiendo a todo el mundo, esperó al jueves, el último momento, para dejar vacante la presidencia del partido y abrir una incierta carrera.

Silván, De Vicente y Sanz Vitorio en una imagen de archivo.

Ya le conté el otro día que el presidente provincial, Francisco Vázquez, hizo un pronunciamiento explícito a favor de Fernández Mañueco, no a título personal, sino global, de partido: “En Segovia apoyaremos a Mañueco”, dijo bien alto y claro pensando en la tradicional disciplina del afiliado segoviano, aunque digo yo que ya sabía que aquí va a haber pelea, que está el portavoz en las Cortes, Juan José Sanz Vitorio, al que le va bien a la sombra del portavoz de presidencia, José Antonio de Santiago Juárez y que por tanto luchará hasta el último voto a favor de Silván. Le va en ello el puesto, la silla y el sueldo, que su puesto lo decide el presidente del Grupo, a la sazón, el presidente del partido.

Interventores

Fíjese cómo estará la cosa que, agarrándose al pronunciamiento de Vázquez, se han ido a la sede de Valladolid a preguntar si se contempla que se controle el proceso en Segovia mediante la presencia de interventores junto a las urnas, algo que no se ha pedido para ninguna de las restantes demarcaciones regionales, aunque también está abierta esa posibilidad hasta el viernes, y que ha cabreado soberanamente al presidente provincial  y los suyos, que sin embargo aceptan con discreta sonrisa estos movimientos. Ya sabe: “esto no es Podemos y los procesos son por el partido y su grandeza, no por ambiciones personales”.

Pero que se cuestione así la limpieza del proceso en Segovia, además de un feo gesto hacia el aparato del partido en Segovia, da idea del alto grado de nerviosismo que existe, los posicionamientos enfrentados (e irreconciliables, me temo) entre unos y otros y la ubicación, clara y sin retorno posible del portavoz en las Cortes, que esta vez se la juega a rojo o negro.

Me dicen en los pasillos —le prometo que para hurgar en estos procesos, lo mejor es no pisar un despacho y sí muchos pasillos y algunas tabernas— que Vázquez cree que tiene bien echadas las cuentas y que Segovia no va a fallar a “su” candidato y acepta el enésimo pulso con los Pica, Sanz Vitorio y compañía —algunas alcaldesas provinciales, y no mucho más que se vea, al menos hasta que se abran las urnas— en esto. Hombre, no es cuestión de quedar en entredicho a dos meses de que se celebre el congreso provincial en el que el propio Vázquez es, hasta ahora, el candidato único, pero si pierde este pulso…

Silvia Clemente, en la sede. (Archivo).

Y uno se pone a buscar a los pesos pesados y claro, piensa en Silvia Clemente, la presidenta de las Cortes, que dice que desde ese puesto debe mantener un discreto silencio público (que no privado) y yo me pregunto que tiene que ver el tocino con la velocidad: toca hacer política para recolocar el partido que proporciona las siglas que luego otorgan cargos. No vale la postura del mudito.

Me dejó descolocado que Clemente jugara el viernes al “cuidado que lo mismo me presento yo también”, que luego era un bluf, pero me sorprendió aún más el sonoro bofetón que le dio a su presidente ese mismo día. Vázquez decía a los medios que el PP de Segovia apoyaría a Mañueco salvo que se presentara Clemente, hacia la que se volcarían. “Esa es la opinión del presidente”, soltó la presidenta regional rechazando la mano tendida. Tampoco ha sentado bien esto en Escultor Marinas.

Hombre, la separación entre Clemente y la dirección del Grupo en las Cortes es evidente, como lo es su cercanía a Mañueco y su entorno, así que no tengo dudas del candidato hacia el que dirige sus esfuerzos. Lo que me gustaría saber es si lo hace de la mano de Vázquez o por su cuenta.

Total, que esta es la tarde en la que los militantes pueden escuchar directamente a unos y a otros —no hablo de Silván y Mañueco, que también— para ver si se aclaran de “qué hay que votar”. No habrá mesas con agarrador dispuestas en fila, pero le aseguro que va a haber pulsos de los buenos.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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