No queda claro a cuánto sale la fiesta pero es más que evidente que la Noche de Luna Llena es, julio tras julio, un incuestionable exitazo. Segovia no consiguió ser capital cultural europeo pero aquellos fastos de aquel sueño pre-crisis han legado para este 2016 la consolidación de esta suerte de "fiesta mayor cultural", en la que la ciudad luce marcos incomparables uno detrás de otro con magia, conciertos, montajes, espectáculos de calle, folk, mojitos, tapas, acróbatas, clowns, bailoteos y mucha, pero que mucha, gente. Los segovianos, volcados, pero también familias enteras de a saber dónde -Cultura ha encargado un estudio porque la cosa es más que llamativa ¿veraneantes de la sierra? ¿oriundos segovianos acogidos en las casas del pueblo?-, guiris a montones también y la restauración, motor económico de la ciudad, a todo trapo.
Explicaba Marifé Santiago, regidora de Cultura, que este año se ha puesto especial énfasis en el público infantil, reservando espacios específicos para los pequeños, que si canastas en la plaza, homenaje a los cuentos infantiles en la vieja biblioteca, cúpula de confetti bajo el acueducto, pintura, chapas... Lo contaba haciendo cola en la Alhóndiga, para acceder al montaje de tabanatas japoneses (una suerte de jardín de sauces de cuyas ramas se cuelgan deseos) que incluía ceremonia de té a cargo de la geisha patria, Amalfy Fuenmayor. Curioso, algo más adelante, también guardaba escrupulosa cola la mismísima alcaldesa Clara Luquero, en el magnífico patio del Mudo, uno de esos rincones desconocidos de Segovia abiertos para la ocasión y donde Cuco Pérez, tras un concierto de sitar, doblaba la apuesta con su acordeón. "No cabe nadie más, por seguridad, no pueden entrar", se desesperaba uno de los 70 voluntarios de la organización, ante lo cual la alcaldesa se quedó cívicamente al otro lado del patio, oyendo pero no viendo al enorme Cuco.
Gente, y por miles, en el Paseo del Salón, presenciando un gracioso espectáculo de acróbatas-clowns suspendidos del aire. Y es que del aire iba la edición 2016, en estos curiosos proemios que redacta Cultura como preámbulo de los programas de mano... "El aire es ligereza, es levedad, es libertad de movimientos, es lo que respiramos cada día..." Décima edición ya de un evento nacido para apoyar "lo que no pudo ser" y en el aire se quedó. ¡Que nos quiten lo bailado! Tampoco es que tocara exactamente luna llena la noche del 16.





























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