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Refugios V: El refugio que no fue… (y 2)

Refugios V: El refugio que no fue… (y 2).

(Entrada anterior)

 Caseta del remonte de las ‘Guarramillas’ en el puerto de Navacerrada.

Caseta del remonte de las ‘Guarramillas’ en el puerto de Navacerrada.

Anotaciones de los libros de Actas de la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia.

Recordemos que en la entrada anterior la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia, rechaza, en el año 1969, una petición del Grupo de Montaña Galayos, con sede en Madrid, indicando que “no proceder la cesión de la caseta pretendida por entrar en los cálculos de esta Junta de la Comunidad otras previsiones”.

En 1970 la Comunidad recibe otra instancia, firmada por el presidente de la Sociedad Deportiva Alpina Segoviana, José María Herrero González, solicitando:

“Cesión de edificación o terrenos en el Puerto de Navacerrada… que ocupó el antiguo y desaparecido Telesquí, o terrenos en aquel lugar en otro caso, a fines de habilitar o construir refugio-Albergue de montaña para los deportistas segovianos que dicha sociedad agrupa y a los que no siéndolo se encuentran unidos por la practica del esquí y del montañismo […]”.

La edificación se encuentra en práctico estado de abandono.

La Junta tomó en consideración la petición y acordó:

“[…] una autorización de ocupación asentada en un arriendo temporal por plazo de cinco años y un precio reducido, y en base de la misma procede seguidamente la redacción de un proyecto de contrato […]”.

Quedando claro que la obra que se realizase en el edificio tendría que contar con la previa aprobación de la Junta.

La prensa segoviana se hace eco de la noticia y en palabras del presidente de la D.A.S., aunque ellos han sido los promotores, el apoyo del Gobernador Civil y la disposición del alcalde de la ciudad y presidente de la Comunidad han sido cruciales.

La descripción de la situación e inmueble es interesante:

“Está situada muy cerca del aparcamiento de la explanada al iniciarse la carretera de Cotos. Sirvió para instalación de maquinaria y vivienda de guardas del antiguo telesquí de Guarramillas […] tiene tres plantas. Un sótano, de extraordinaria capacidad; un entresuelo (donde pensamos instalar lo que será la vida del albergue) y un primero que dedicaremos a habitaciones. Aunque el inmueble está francamente mal, mantiene un buen estado en sus partes fundamentales (como son cimientos, muros maestros, techumbres […])”.

Refugio de la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia, en el puerto de Navacerrada.

Recabando algunas ayudas oficiales y con las cuotas de los socios intentarían ponerlo en funcionamiento para el invierno de 1970.

Querían conseguir el añorado sueño de los montañeros de Segovia: un lugar puramente segoviano donde pasar fines de semana con hijos tanto invierno como verano.

Reconocía un articulista local que “[…] no tiene sentido de ser que los segovianos sigamos permaneciendo en Navacerrada como auténticos quinquis. En un lugar donde la ordenación del suelo y su propiedad nos pertenece”.

La sociedad había tomado en arriendo un piso en la plaza Mayor que pondrían inmediatamente en funcionamiento como domicilio social con salón de televisión, salas de recreo, oficina, bar, etc. Los socios más activos se pusieron rápidamente manos a la obra. Con esfuerzo y altruistas horas de trabajo comenzaron a adecuar, en precario, las instalaciones existentes.

Segovia necesitaba imperiosamente en la década de los 70 un techo. Las inclemencias meteorológicas han sido siempre duras en el puerto y los deportistas segovianos siempre hemos andado a la que salta.

vehículos en el puerto de Navacerrada años 70, al fondo refugio de la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia.

Ora en la Deportiva Excursionista ora en el Arias ora en el Peñalara si tenías algún conocido, o en el de los montañeros del Grupo Castellano de Montaña Cumbres; todos siempre grandes amigos.

El número de vehículos cada vez era mayor, como el número de personas que acudían al puerto. Los autobuses que transportaban a los aficionados permanecían en el propio puerto hasta la hora del retorno.

Pero con el aumento de tráfico, las dificultades fueron aumentando y muchos tenían que retornar quedando los deportistas a merced del tiempo con el cielo, el aire y la nieve como únicos acompañantes.

Otra crónica consultada definía la situación como de precario:

“[…] que nos hace encontrarnos –en nuestra propia casa- como extraños, eclipsados por quienes con más decisión, con más diligencia, han acometido obras suficientes para tener allí ahora importantes refugios, algunos de auténtico lujo, con que cubrir unas necesidades que en los segovianos siguen siendo un verdadero calvario”.

Pero como las desgracias no vienen solas, en enero de 1971, cuando estaban a punto de comenzar las obras, con más ilusión que medios económicos, un grupo de montañeros inconscientes dan al traste con las ilusiones, originando un incendio que destruyó las escasas posibilidades que tenía el lugar.
Incendio que algunos achacaron no a una negligencia sino a una orquestada trama por un conflicto de intereses que, a la larga, como veremos, pudo tener algo de cierto.

En enero mismo se da cuenta a la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia de lo acaecido y en abril de este mismo año se solicita nueva cesión de parcela:

Edificios del ‘Cumbres’, Mutualidad Deportiva y telesilla, puerto de Navacerrada.

“[…] tenga a bien cedernos una parcela en la zona siguiente, adjuntando plano. Parcela de terreno entre las líneas divisorias de provincias Segovia y Madrid y al límite con los terrenos del Patrimonio Nacional, y entre el Club Cumbres, Clínica de la Mutualidad General Deportiva, camino que accede a la Bola del Mundo y caseta de donde parte el actual telesilla de Guarramillas-Bola del Mundo”.

La Comunidad pide el envío de “plano a escala del terreno pretendido para la finalidad apuntada, comprensivo de situación, extensión y linderos…”.

El 25 de agosto de 1971 se remite, encargando el Club la redacción de proyecto técnico de albergue a Pedro Escorial, proyecto que entró en el Ayuntamiento de Segovia el 19 de abril de 1972.

El director de la Caja de Ahorros, Fernando Albertos, realiza visita in situ. El Consejo de la entidad apoya el plan expuesto con fecha 1 marzo 1972 por considerarlo obra de carácter social “Segovia podría contar con un albergue provincial en el puerto de Navacerrada, modesto, pero confortable y justo”. El proyecto ascendía en diciembre de 1971 a 2.281.000 pesetas.

Alzado del refugio proyectado por la sociedad Deportiva Alpina Segoviana, en el puerto de Navacerrada.

El albergue se prevé enclavar en una parcela segregada de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia (Tomo 2306, Libro 23, Folio 32, Finca 905):

“Terreno en San Ildefonso, conocido con el nombre de Las Guarramillas y por encima de la carretera que va desde el puerto de Navacerrada al de los Cotos, que mide 30 Ha. Y linda: Norte y Este, con el pinar de Valsaín, propiedad del Patrimonio Nacional, y, por el Sur y Oeste con la provincia de Madrid y término municipal de Cercedilla”.

En la planta baja estaba previsto un porche aéreo, desde donde se accede a un guarda-esquís y guarda-macutos, así como al servicio de calderas de calefacción.

En la planta primera se ubican un gran salón de estar con chimenea y un despacho; la segunda planta se dedicará a habitaciones cuádruples, con un total de 28 plazas y alguna con literas; así como una ‘suite‘ incluso con baño incorporado en la habitación; un solarium y los correspondientes servicios.

Aprovechando el vaciado de cubierta, se prevé también un servicio de ‘sacódromo’ para que puedan pernoctar montañeros en sus correspondientes sacos de dormir.

Comentamos en la entrada anterior (1ª parte) que el intento de conseguir un refugio para los segovianos en el puerto de Navacerrada, que en 1972 estaba en marcha, traería cola. Cola y larga.

En marzo de 1974, dos años después, con terrenos, capital, el proyecto redactado, el apoyo de instituciones públicas y privadas, medios de comunicación social y un amplio sector de la población a favor, las cosas no marchan.

La demora de la materialización, indican distintas fuentes, está produciendo graves perjuicios. Algunas de las partes implicadas -Club D. A. S., aparejador, contratista de obra…- barajan la posibilidad de presentar denuncias.

Foto aérea de la zona en litigio entre Segovia y Madrid, en el puerto de Navacerrada.

Desde la constitución de la sociedad los aproximadamente 300 socios, en su mayoría jóvenes de corta edad, han ido pagando una cuota trimestral de entre 75 y 100 pesetas para promover la construcción oficial de un albergue para Segovia.

Dos años más tarde, enero de 1976, un artículo del periodista Miguel Velasco, publicado en la revista Blanco y Negro, titula el caso como Batalla fronteriza entre Segovia y Madrid.

La iniciación de las obras previas para la construcción suscita un pleito que según podemos comprobar en distintos medios de comunicación tenía:

“encendida e indignada a la opinión pública segoviana y que, desde luego, ha servido para caer en la cuenta de una curiosa alteración de bienes de la Comunidad…”.

Los terrenos cedidos por la Comunidad de la Ciudad y Tierra cuya propiedad y posesión parece ser que datan de “al menos desde el año 1190, en que Alfonso VIII dictó las correspondientes Cartas Reales” no son reconocidos por los técnicos madrileños del organismo nacional ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza).

No están de acuerdo con esto ni con las delimitaciones hechas en 1908, alegando que “los aparatos con que se hicieron las delimitaciones debían estar averiados, presentando una declinación magnética”.

Para el letrado encargado de la defensa de la Comunidad, Manuel González Herrero,

“Este terreno pertenece sin duda, en pleno dominio […] A su nombre consta inscrito… situado en el término municipal de San Ildefonso en el Catastro Topográfico, en el Catastro de la Riqueza Rústica, de la Delegación de Hacienda de Segovia y en el Registro de la Propiedad […]”.

Con la escritura firmada, el proyecto de construcción y la garantía de Caja Segovia, el Ayuntamiento de San Ildefonso otorgaba la correspondiente licencia provisional de obra.

El aparejador Cándido Segovia y el constructor José María Cuesta Fernández, se desplazan al lugar identificado y cuando comienzan los trabajos de explanación se presenta el guarda mayor de ICONA, Santiago Martín Sánchez que obstaculiza las obras hasta pararlas con el argumento de que “era Madrid”.

Recuerda un montañero, presente dicho día, como el guarda “se encaramó a la pala de la excavadora”, por lo que tuvieron que paralizar los trabajos.

En el lugar estaba presente el notario Alfonso Martínez Almeida, con el abogado de la Comunidad de Villa y Tierra que, ante la posición adoptada por el guarda, interpusieron denuncia contra el mismo en el puesto de la guardia civil.

Para intentar resolver el conflicto, se reúnen en el puerto, los alcaldes de Segovia, Cercedilla, San Ildefonso y Navacerrada, junto a los ingenieros del ICONA y el Patrimonio Nacional.

Linde actual en el mapa Iberpix del Instituto Geográfico Nacional.

Linde en el mapa’ Iberpix’ del Instituto Geográfico Naciona entre Segovia y Madrid.

Para no entrar en muchos más detalles indicaremos que la parcela cedida a la Deportiva Alpina Segoviana está ubicada, según planos y asientos registrales, en una lengua de terreno que se va abriendo a medida que se avanza hacia la ‘Bola del Mundo’, cuyos límites y linderos están bien reflejados.

Todos lo reconocen: planos y asientos registrales; así como que tienen por vecino, entre Segovia y Madrid, a la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia.

Pero sobre el terreno esa vecindad y esos terrenos físicos, no aparecen, por cuanto que donde los madrileños dicen acabar su término, el Patrimonio dice iniciarse el suyo. Así pues, los terrenos de la Comunidad de Segovia habían desaparecido.

Lo que les decíamos al principio de esta reseña: cosa de fantasmas.

Y para terminar lo más interesante, basándonos en informaciones de la época. Cada cual que saque sus conclusiones:

“todos los manantiales de los que se suministran de agua la mayoría de los establecimientos del puerto lo hacen en terrenos de la propia Comunidad de Segovia, que debía, por tanto, haber sido la que hubiera autorizado su uso y disfrute, la construcción de los correspondientes depósitos, amén, naturalmente, de la percepción de los cánones económicos que, curiosamente, se liquidan en los Ayuntamientos de Cercedilla y Navacerrada”.

planos de los deslindes que fueron dando al traste con la primitiva divisoria entre Segovia y Madrid en el puerto de Navacerrada, publicados en 1976.

planos de los deslindes que fueron dando al traste con la primitiva divisoria entre Segovia y Madrid en el puerto de Navacerrada, publicados en 1976.

Infructuosamente, que sepamos, se solicitaron diversas gestiones del Instituto Geográfico y Catastral para determinar dónde están esas 30 hectáreas de terreno propiedad de la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia que habían ‘desaparecido’.

Quizá haber contratado, entonces, al profesor Jiménez del Oso u hoy en día a Iker Jiménez hubiera sido mejor que mil políticos y abogados juntos.

Conclusión: Segovia nunca ha tenido un refugio-albergue propio en el puerto de Navacerrada. Vale.

'Bola del Mundo' y puerto de Navacerrada desde Segovia.

‘Bola del Mundo’ y puerto de Navacerrada desde Segovia.

(Refugio VI Puerto de Navafría)

Author: Juan Pedro Velasco Sayago

Blog de montañismo y excursionismo sobre el Guadarrama, a cargo de Juan Pedro Velasco Sayago. (Coordina el Blog 'Retrosegovia', publicando temas relacionados con la tarjeta postal ilustrada de Segovia).

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4 Comments

  1. En todas las épocas han cocido habas, Juan Pedro. El que no corre vuela. Con la política urbanística hemos topado. Bueno qué te voy a contar 😉 Saludos montañeros.

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    • Pues eso, dicho queda 😉

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  2. Juan Pedro esta mañana he estado con Jose Maria Cuesta Fernandez, comentandole si se acordaba y hemos estado una hora charlando del “no lugar”, me ha contado lo increible de este caso, por si te interesa, y como al final la excavadora, la persona que la conducia ya ha fallecido,efectivamente tuvo que dar marcha atras.
    Un cordial saludo

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    • Efectivamente, coincide con las notas y los relatos que tome de personas que estuvieron en el lugar. Muchas gracias y confirmada la anécdota. Un saludo, JP

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