Congreso a la pekinesa para la nueva presidenta del PP Segoviano. La única candidata al cargo recibió el aval de 305 de los 322 congresistas, contra 13 abstenciones y 4 votos nulos, o sea, un 94,7%. Paloma Sanz recibe, pues, un cheque en blanco del partido para sustituir a un presidente que durante 16 años ha sido el jefe total de un aparato de eficacia contrastada en las elecciones, más unido que menos, y sin marrones sustanciales por corrupción (para lo que son las cosas del PP). Francisco Vázquez, que sin embargo y ascendido a la secretaría general de Castilla y León, estará muy cerca de la senadora Paloma Sanz.
De la serie de mensajes que Sanz lanzó en su estreno como presidenta destacan los llamamientos a “mejorar los resultados” y “dignificar la profesión”, la política. Dos ideas que salieron varias veces en su alocución. La primera, y dado el nivel en el que hereda el partido, no va a ser nada fácil. De ahí que Fernández Mañueco, el presidente regional, fijara los deberes: ayudar a ganar las municipales y autonómicas, a lo que Sanz añadió intentar reconquistar Segovia capital (algo que Vázquez no logró pese a intentarlo con tres candidatos) y recuperar el bastón de plazas emblemáticas como Cantalejo y El Espinar, citó ella.
Hasta en cuatro ocasiones apeló la primera mujer presidente del PP segoviano a dignificar el oficio y “delvolver a la profesión del oficio la dignidad que se merece”. Ni una palabra a la corrupcción, pues no se menta a la soga en casa del ahorcado, en su lugar llamamiento a extender el partido en la provincia, cuidar a los simpatizantes, dar paso a los jóvenes valores, y recordar que “hay un partido que apuesta por Segovia y los segovianos, que ha construido la autovía a Valladolid, ha traído el AVE, ha arreglado carreteras y equipamientos, acometido el desdoblamiento de la SG-20 y sacado de la bancarrota ayuntamientos tras años gobernados por otras siglas. Ese partido es el PP”, dijo.
De cantar los logros nacionales se encargaron los dos padrinos, compañeros del Senador, de Sanz, el presidente de honor del PP andaluz, Javier Arenas, y el portavoz del PP en la Cámara Alta, Xose Manuel Barreiro. Con su guasa habitual Arenas defendió el PP de la estabilidad, ejemplarizado en Rajoy “ejemplo de mesura y prudencia”. Conciliador con el PSOE, Arenas compartió los méritos de que España sea el quinto país del mundo que más ha crecido en 40 años entre el PP y el PSOE, haciendo votos para que el PSOE recupere la estabilidad ante los retos por venir, y en especial, Cataluña. “Que el PSOE tenga problemas internos a lo mejor le viene bien al PP, a España no”, sentenció, abogando por una respuesta “moderada pero firme” al reto independentista.
Con el trasfondo de una foto de su ciudad, Lugo, Barreiro volvió a incidir en el tema de la estabilidad, condición de posibilidad de la creación de empleo y del saneamiento de las cuentas del Estado. “Siempre que gobernamos dejamos las cosas mejor que como las encontramos, y cuando nosotros llegamos las encontramos peor que como las dejamos”, concluyó.
Congreso tranquilo y escrutinio en secreto
Un congreso tranquilo para un cambio de etapa en el PP segoviano. Empezó con la aprobación del informe de gestión de la Junta Directiva, a cargo de Miguel Ángel de Vicente, y que sirvió de agradecimiento general al presidente saliente. A continuación se aprobó la ponencia de reglamento, la intervención de Silvia Clemente, sumándose al homenaje al siguiente interlocutor, Francisco Vázquez.
A continuación el minuto de oro, la lista de elegidos para la ejecutiva, que la propia Sanz cantó en vivo y en directo. A renglón seguido los 322 compromisarios fueron conminados a avalar con su voto a la presidenta, cosa que hicieron repartidos en tres urnas. A la hora del escrutinio, cerrojazo, periodistas fuera sacados a empujones y chillidos nerviosos, escrutinio, con el ya mencionado resultado del 94%, y descanso, que se aprovechó para felicitar a la nueva presidenta. De cierre clausura del congreso a cargo de la ya electa presidenta, sus compañeros del senado Barreiro y Arenas, y cerrando el presidente regional, Fernández Mañueco.
Entre los invitados, representantes del PP de Ávila y Soria, el presidente de la FES, Andrés Ortega, el secretario general del PSOE, Alberto Serna, y poco más. Elocuente ausencia de la gente de la Junta. Ningún consejero, ni tampoco, el gran ausente, Juan Vicente Herrera. En una nota del PSOE a propósito de la temporada de incendios, José Luis Aceves denunciaba el “pasotismo” de la Junta. Pues será que sí.




















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