La visita de Milei a España, para hacer campaña a favor de la ultraderecha en las elecciones europeas, ha servido para evidenciar algunas características, por otra parte ya conocidas, de nuestra derecha más patriotera y, básicamente, antisanchista.
En primer lugar las manifestaciones de adhesión de personajes políticos que se denominan simplemente liberales, por la modestia y contención verbal que les caracteriza, pero que encajan mejor en la categoría de ultra liberal y ultra católico. Pongamos como ejemplo a las lideresas castizas madrileñas: Esperanza Aguirre y su delfín Isabelita.
En segundo lugar la confirmación de que lo único importante para Feijoo y sus mariachis es aprovechar cualquier ocasión que se le presente para atacar a Pedro Sánchez por su osadía de haberle arrebatado la Presidencia del Gobierno, cuando había sido el más votado el pasado mes de julio. No importan los ataques de Milei al Gobierno de España a su presidente y a su esposa, en un acto organizado por Vox para mayor gloria de Abascal y la ultraderecha europea. Tampoco extraña que si el PP acusa sin fundamento, como se va demostrando paso a paso, a Begoña Gómez, de no sé cuántos actos delictivos, el Presidente Milei, que no se distingue por su buena educación y que es capaz de insultar al mismísimo Papa de Roma, su paisano, se lance en tromba contra todo lo que se mueve, aprovechando el escenario que le proporciona su correligionario Abascal.
Bueno, una leve descalificación por González Pons, pero siempre disculpándolo por las gravísimas ofensas infringidas previamente por el ministro Puente en un acto en la Universidad de Salamanca. No se dan cuenta de que, en realidad, Puente fue muy benévolo al pensar que Milei había ingerido alguna sustancia estimulante antes de manifestarse como lo hizo. Lo grave es que el Presidente argentino no necesita drogarse para decir las barbaridades que se le ocurren y que acompaña con su inigualable escenografía histriónica. Ni Trump lo superaría…
Lo que les escandalizó el comentario de Puente, que además se disculpó por su desliz, no se corresponde con su benevolente visión del ofensivo show de Mliei, del que por otra parte no se arrepiente, sino que, al contrario, continúa remachando.
De la lideresa Aguirre, nada puede sorprender, cuando se permite el lujo de opinar sobre presuntas corrupciones, habiendo estado rodeada de corruptos convictos en su gobierno madrileño y relacionada con el trafico irregular de obras de arte por vía conyugal.
Otra cosa es la incontinencia verbal de Isabel, virreina de Madrid que se lanza contra el reconocimiento del Estado Palestino y hace juegos malabares para tratar de relacionarlo con la desaparición de ETA. Y, de verdad, no creo que haya ingerido ningún tipo de sustancia alucinógena. Simplemente, es una muestra más de su inmadurez y su sectarismo político.












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