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Los ausentes

Entre los que escribimos en periódicos es recurrente el reportaje ese que se realiza en tiempos muertos preelectorales e incluso se repite nada más conocerse los resultados que cuantifica los cambios que habrá en las Corporaciones, sobre todo municipal y provincial, que nos suele dar un titular del estilo: “Un equis por ciento de renovación de caras en el hemiciclo”, o cosas así. ¿Qué quiere? Son temas recurrentes. No usamos plantilla, pero la estructura va a fuego y se repite elección tras elección.

Bueno, pues no pienso esperar a que aparezcan las listas para hablar de “los ausentes” en la próxima Corporación, que ya son cinco seguro —creo que puedo aventurar sin temor a equivocarme al menos otra docena, pero no debo, que los partidos tienen sus tiempos— los que se irán en mayo para no volver o que ya se han perdido en el camino de los últimos tres años y medio, una serie que empezó José Llorente, pero por jubilación, que si por él fuera, ahí seguía.

La cosa cambia con el segundo de la lista, que sigue con Pedro Arahuetes, una ausencia notable, claro, que once años en la Alcaldía son muchos. Demasiados para algunos gustos. Desde que el regidor para el que Segovia lo era todo metió la espantada aquella sin explicaciones ni pretextos, dejando a la intemperie a los administrados los que tanto quiso, no hemos vuelto a saber nada oficialmente de aquel señor, salvo en aquel “homenaje” que organizaron sus próximos y bajo su supervisión.

Hombre, si. Creo que está en lucha abierta con la lengua de Shakespeare, muy útil en este mundo globalizado y por si sale curro en el extranjero, por ejemplo, en Estados Unidos. Tan lejos de la querida Segovia…

Nos faltará su presencia —al menos, a la vista— en la próxima campaña y parece poco probable que las masas se concentren en las calles pidiendo su regreso. Yo creo que esa idea ha desaparecido, no sin esfuerzo, hasta de los mundos oníricos más profundos. Por cierto, he oído hablar de una encuesta de esas que se encargan en estos tiempos por los partidos que compararía a aquel regidor y la actual, Clara Luquero y resulta que ésta, en nueve meses, superaría a aquel en preferencias de los ciudadanos… El incienso, que huele pero sólo mientras lo estás quemando. ¿No?

Supongo que también entra dentro de los supuestos —reales o no— que baraja otro que ya ha medio salido, el concejal Javier Arranz que el pueblo, justo y sabio, se decida en breve a manifestarse sin descanso hasta el día en que se haga justicia y Luquero se vea obligada a readmitirle en el Gobierno local… A ver. Ni teniendo razón en su planteamiento sobre el proceso a seguir en el pabellón de La Albuera —que albergo grandes dudas— logro entender su comportamiento de las últimas dos semanas, ni su suicidio político que, obviamente, le ha sacado de las listas electorales. Las socialistas, al menos.

Por cierto, en sus proclamas escritas leo cosas que suenan exactamente igual —chico, parecen dictadas— a aquel episodio de enfrentamiento con la Junta que acabó con el anterior regidor inaugurando, hinchado, unas pistas de juegos autóctonos con el rimbombante —y algo ridículo para mi gusto— nombre de “Orgullo segoviano”. Oiga, el mismo tono, las mismas expresiones, la misma manera de amenazar y de retar… ¡Qué casualidades! Será mero mimetismo. ¿No?

En todas partes cuecen las judías, que en el PP ya se sabe que cambia la cabeza, que la de Jesús Postigo no ha logrado sujetarse. Parece que en este caso, el protagonista no esperaba que las masas le auparan de nuevo al número 1, que este prefería ir por la línea interna a ver si el jefe regional le daba aire en sus aspiraciones económicas, quizá legítimas (o no)… pero Herrera cerró el fuelle. Fin de ciclo.

A diferencia de algunos colegas, opino que el líder de la oposición ha estado en todo momento en relación de inferioridad frente a Arahuetes, que le ganó de calle la partida desde el primer minuto y que tampoco ha logrado acomodarse en los últimos meses frente a Luquero. Teniendo en cuenta que su equipo era eso “su” grupo, pues supongo que la próxima propuesta del PP se va a parecer muy poco a la actual.

La última salida segura a estas alturas es la de Luis Peñalosa, que ya estaba en la foto de la primera Corporación municipal y que parece agotar sus últimos meses absolutamente fiel a la línea mantenida durante décadas, con su preocupación por el Patrimonio y un enfrentamiento en absoluto disimulado con la derecha municipal, a la que aún está repartiendo los últimos mandobles a su alcance. Después de Peñalosa, el Consistorio será distinto, seguro. ¿Ve? En este caso, se me hace apetecible el pequeño acto de agradecimiento por los servicios a la ciudad. (Es una idea).

Bueno, digo yo que todos los que he citado hoy llegaron al ayuntamiento para servir a los ciudadanos. Pues nada, yo me doy por servido. A ver los siguientes.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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