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¿Qué hemos hecho para merecer la LOMCE?

EducaAguilafuente1Pues ya está aquí el nuevo curso, el primero de la LOMCE, no llega a 10 años desde la implantación de la anterior reforma por Ley Orgánica (LOE, 2006) ni a 20 desde la anterior (LODE, 1995). Y es que no hay capullo que se resista a reformar la educación a poco que tenga mayoría absoluta.

Además de dinamizar el sector editorial, la LOMCE apareja las siguientes consecuencias. La ley pretende un desarrollo a tres años, empezando por este mismo en Primero, Tercero y Quinto de Primaria, y primer curso de FP. Al siguiente curso se extenderá a toda Primaria y segundo de FP Básica, así como en primero y tercero de ESO, primero de Bachillerato y en FP de grado medio. En el 2016-17 en el resto de cursos de ESO y Bachillerato.

Para el alumnado y en la práctica los cambios pasan por establecer una serie de asignaturas troncales (se potencia la lengua y las matemáticas), cambio en la nomenclatura (adiós a conocimiento del medio, el “cono”) y, sobre todo, la introducción de exámenes de reválida. Y es que para cerciorarse de que el alumno va consolidando conocimientos habrá un examen general de conocimientos -reválida- sin mayores consecuencias y de fogueo en 6º de Primaria y 2º de la ESO. Las importantes serán en 4º de la ESO y 2º de Bachillerato, aunque el alumno tenga aprobadas las asignaturas, si catea repite curso. También en 4º de ESO habrá una primera criba, un 4º de ESO para alumnos que quieran ir al bachillerato y otro para la FP.

educaguilafuente4Hasta ahí cambios de dudosa eficacia. En el apartado ideológico, la LOMCE consagra el actual modelo de coexistencia de la escuela pública con una escuela concertada (elimina la obligatoriedad del Estado de asegurar una plaza en la pública), da validez académica a la enseñanza de religión y desaparece educación para la ciudadanía refundida en una nueva (valores éticos);  refuerza la figura del director en detrimento del consejo escolar; y acaso lo peor para Segovia, obliga a especializarse a los centros de secundaria, unos serán de ciencias, otros de humanidades y otros de sociales, con lo que en el medio rural lo van a tener aún peor.

¿A qué viene esto? Bueno, pues hay un ministro que cree que así se mejora la calidad de la enseñanza y nuestros hijos saldrán más instruidos. ¿Es verdad? No. Es falso de toda falsedad.

Verán, es cosa sabida desde hace milenios (pueden leer el sabroso diálogo platónico del Cármides, donde el filósofo se pregunta “¿es enseñable la virtud?”) que más vale un mal sistema y un buen maestro que un mal maestro y un buen sistema. El aprovechamiento docente depende de la motivación del alumno, de la capacidad motivadora del docente y de la sociedad en su conjunto.

Y esta es una batalla que los españoles venimos perdiendo desde hace años. Y la venimos perdiendo, en gran medida, por leyes como la LOMCE que desplazan el problema a estúpidos debates ideológicos y cambios semánticos sin afectar a lo esencial.

¿Y que es lo esencial? Didácticas motivadoras para el alumnado y una clase docente de mayor calidad que la actual.

Sobre lo primero hablamos otro día. Sobre lo segundo pienso que hay un problema serio de calidad docente, especialmente en la Secundaria (posiblemente, la más difícil). No sé qué genio supuso que cualquier licenciado estaba en condiciones de impartir clases de secundaria. De donde los que estudiábamos en mi quinta lo teníamos muy claro, si no sabes qué hacer (el paro juvenil rondaba, como hoy, el 50%) la palabra mágica era oposiciones. Añadan a eso que Magisterio tampoco era una carrera para supercerebros, al contrario. “El que vale, vale y el que no a magisterio”, se decía cruelmente.

educaaguilafuente2Les voy a contar una anécdota. Yo soy titulado en ciencias de la educación. Fue así. Tras cinco años estudiando a Aristóteles y Wittgenstein recibí un papel cutre que ponía, licenciado en filosofía. Me dijeron que luego me enviarían un diploma comme il faut. Ese diploma llegó estando yo en la mili, mi madre, muy contenta, me dijo “hijo mío, no sabía que también habías estudiado pedagogía”. Yo tampoco, le dije. No le dí más importancia, se han equivocado, pensé. Pero no. Resulta que por birlibirloque habían fusionado las titulaciones y yo salí licenciado en filosofía y ciencias de la eduación. Aquí donde me ven, y sin un mes de experiencia en el sector, podría concurrir a inspector de educación. Me regalaron el título de pedagogía por una asignatura (¡una!) que se saldó con un bonito trabajo sobre la educación en los países soviéticos (¡lo juro!).

Lo peor y más triste es que mi flamante título por error, al final, me ha servido más que mi título de filosofía. ¿Cómo se come eso?

Ahí está una parte del problema. ¡Por Sócrates! En Magisterio deberían entrar no los mataos, sino los marines del conocimiento. Es al revés, son las ingenierías las que deberían ser las especialidades de alivio para los mataos, pero nunca jamás Magisterio. Allí debería entrarse con una media de 8,5 como poco. Y las clases ser de 20 alumnos, impartidas por gente superpuesta. Solo con materia prima de primera se tendrá una educación de primera. Gente con vocación sobrada que implante nuevas didácticas y le dé la vuelta a la tortilla. Empecemos por aquí.

Y queda la motivación del alumnado. Algo en lo que debemos participar todos. Como dice el refrán, se necesita toda una tribu para educar a un niño. Palabras mayores.

Lamento haber ofendido a algunos lectores. Maestros que, siéndolo de verdad, puede que se sientan humillados por algunos de mis comentarios. Por si sirve, diré que soy hijo, nieto y bisnieto de maestros. Soy profesor (para tranquilidad del lector, le diré que de algo que piloto). En lo tocante a profesiones nada para mí es más importante que el magisterio. Nada.

Fotografías: Aguilafuente, una mirada al ayer. Instituto de la Cultura Tradicional Manuel González Herrero.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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1 Comment

  1. Qué podemos esperar señor Besa, el ministro Wert nos descerraja que “antes había más abandono y empleos de baja cualificación” y de paso dice que “¡¡¡que cada vez es más importante adquiriri una buena formación!!!” ¿es posible mayor cara cuando el paro de nuestros jóvenes excelentemente preparados (muchos con dos carreras, no sé si regaladas con una asignatura como a usted) triplican, según las últimas estadísticas a la media europea OCDE? ¿¿¿cabe mayor cara???

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