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Lo último en protección de datos: mesas electorales «confidenciales»

Estamos llegando a unos niveles de tontería que asusta. De verdad, temo por el mundo, creo que esto se acaba.

Apelando a la trasposición europea de la Ley de Protección de Datos, resulta que algunos ayuntamientos no facilitan ya el típico estadillo con el nombre de los desdichados llamados a integrar las mesas electorales para el próximo 10N. No hace tanto se colgaba de la web consistorial un pdf con nombres y apellidos y listos.

¿Cómo saber, pues, si te ha tocado o te has vuelto a librar? Les relato el procedimiento que han aplicado en Palazuelos de Eresma. El ciudadano interesado en saber si le ha tocado debe ir en persona al ayuntamiento y provisto de su DNI, mostrar el dicho DNI al funcionario habilitado, que a su vez repasa un listado. Si hay suerte el funcionario le dirá «usted no figura en ninguna mesa electoral».  Adicionalmente, en el tablón de anuncios hay colgado un papel con un listado de DNI parciales, sólo se exhiben los números finales. Así que el procedimiento sería, ir a un listado y cotejar si su DNI coincide con las cifras de los DNIs ahí expuestos y en ese caso, acudir al funcionario y confirmar si te ha caído participar en la «fiesta de la democracia» como pringado oficial.  Si le ha tocado sepa que se le debe notificar en persona, un alguacil le irá persiguiendo por el pueblo hasta entregarle la notificación. O sea que, el que pueda que sepa que no es mal momento para perderse por Benidorm. Más en el plan que van los políticos, con elecciones cada seis meses (claro, ¡como los candidatos no pueden presidir la mesa!).

Todo por una abusiva interpretación de la Ley de Protección de Datos  según la cual, y por si acaso a alguna empresa se le ocurre captar nombre y DNI para campañas de márketing, la administración pública no debe facilitar datos personales. En el caso de Palazuelos, esto llega al extremo de mantener en secreto los nombres de los integrantes de mesas electorales, lo cual es un delito de ocultación de información pública como la copa de un pino.

O sea, el consistorio se gasta sus buenos duros para montar un pleno al exclusivo fin de sortear públicamente la confección mesas y que aquello no parezca que lo mueve todo el señor alcalde a su gusto y antojo, pero por la protección de datos lo público se convierte en secreto y al final yo no tengo derecho a saber si el presidente de mi mesa es el hijo de Jesús Postigo y los vocales sus primos (es un ejemplo). ¿Qué será lo próximo? ¿Que al ir a votar nos encontremos a un tipo con un capuchón?

Y hay más historias. La misma política se aplica para los listados de oposiciones, para las bolsas de empleo, para las notas de un examen o para los beneficiarios de una beca.. Entonces, ¿qué manera tenemos los ciudadanos de saber que el contratado ha pasado las pruebas en buena lid y no es el hijo de contratado por su señor padre? Milongas las justas, luz y taquígrafos.

Partamos de la base que todo papel que entra en la administración pertenece al pueblo soberano y debería ser público y notorio. Todo, desde los contratos de acueducto2.com con el Ayuntamiento de Segovia, al recurso planteado por tal señor por discrepar sobre el plus. La única excepción sería lo tocante a la seguridad nacional.  Sueldos, liquidaciones fiscales, antecedentes penales, todo. Como la sociedad (la española, en otras es tal como lo cuento) no está preparada para tamaño aperturismo informativo, se entiende que se regule y se establezcan ámbitos confidenciales. Pero lo confidencial en lo público debería ser la excepción, nunca la regla, como pasa ahora para facilitar la vida a funcionarios gandules y políticos poco dados a perderse en explicaciones.

Yo creo que, en realidad, lo que sucede es que a algún granuja de Bruselas le han soltado unos buenos duros para que, precisamente las empresas de marketing, pueden luego ir embaucando secretarios vendiéndoles algún tipo de software que permita la consulta on line encriptada congruente con el protocolo A3plus Quantum Gilipolleitor.3. Un timo, vaya…

Por qué, ¿realmente sirve para algo todo este embolado? Desde luego para controlar el marketing digital no. Este sector funciona abstraído realmente de datos personales. Un ejemplo, a Google le importa un comino saber quién es el usuario de la IP (Protocolo de Internet) 203.0.113.1. Lo que le importa es que el dispositivo 203.0.113.1 se conecta de tal a tal hora a tal web porno, reserva en Booking dos puentes al año, y está especialmente interesado en el consumo de bicis de montaña y en parches Sor Virginia. Cruzando datos sobre su historial de pagos se puede llegar a saber si es un usuario de posibles, cuánto paga por IRPF, y si entra en el target adecuado para picar en la publicidad de fake news de Vox o el independentismo catalán. Con esto, basta y sobra para optimizar la publicidad on line. Además, si realmente alguien quiere hacer pupa en el sector, con radicar su traga-datos en un país ajeno al protocolo UE y aquí paz y luego gloria.

Lo que Bruselas debería hacer es fijar un señor impuesto a Google, Facebook, Amazon y todo quisque que se beneficia del tráfico de datos y dejarnos a los demás tranquilos.

Y otro día hablamos de la tontería de mandar fotos para su publicación con caretos de adolescentes pixelados… Ya les digo, el mundo se acaba.

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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1 Comment

  1. Me ha gustado mucho su artículo, Sr. Besa. Estoy totalmente de acuerdo con usted.

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