“El que tiene padrino se bautiza”. Y si la madrina es la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, el bebe cuenta con “la sensibilidad del presidente del Gobierno [Pedro Sánchez] con un territorio que necesita trabajo, trabajo digno, posibilidades, esperanzas” no hay más que hablar: Córdoba se lleva el Centro Logístico de la Defensa, sus 1.600 empleos directos, su riqueza económica y empresarial añadida y su nueva oportunidad de desarrollo. No lo digo yo, que son las declaraciones de Calvo a la Ser de Andalucía tras publicar Defensa la noticia. (La ministra sale desde el minuto 2). Y no caben zarandajas de partidos irreconciliables y administraciones enfrentadas que el alcalde cordobés es del PP y también el presidente de la Junta de Andalucía. Había un proyecto goloso y de enorme incidencia en la economía local así que se han unido fuerzas y, muy importante, ha empujado con fuerza la vicepresidenta del Gobierno, que es cordobesa, de Cabra concretamente.
Si, funciona lo de siempre. Perdóneme, lo que en el lodo en el que ando manoseao llamamos “mamoneo político”. Ya sabe, una vez que hay acuerdo todo fluye: “Tu ármame un proyecto bueno, logra unidad de todo el mundo político, empresarial y universitario con lo de hacer un “proyecto de ciudad y hasta de comunidad” y me lo plantas en un dosier que ya hablo con Pedro y con Margarita y ya yo…” Oiga, un par de llamadas. O cinco como mucho si al alcalde anda preocupado por tener seguridad de que recibirá los fondos europeos que ha comprometido en su propuesta para aportar financiación a la construcción del centro. En todo caso, más rápido e infinitamente más eficaz que una reunión de diez minutos sin papeles ni propuestas de interés de la alcaldesa de Segovia con el Secretario de Estado celebrada hace un año, poco después de que acueducto2.com publicara que Defensa pensaba en recuperar el proyecto de concentración, llamado Colce en aquel momento y que varias ciudades preparaban candidaturas.
Dicho y hecho, ya le digo. El alcalde de Córdoba, José María Bellido, presentaba su proyecto en el Ministerio de Defensa hace quince días y empezando febrero la discusión ya ha quedado cerrada, antes incluso de explicarse los detalles concretos del proyecto, sus pasos y, sobre todo, su financiación. Se haga mañana o dentro de diez años, la maniobra ha dejado zanjado cualquier debate sobre la ubicación del nuevo Centro Logístico.
Y no será en Segovia. Por los imponderables mencionados, si, pero también por una absoluta falta de interés del Gobierno del Ayuntamiento en ponerse a la tarea y mucho menos, en hacerlo con el apoyo de otros grupos. Hace una semana pregunté a Clara Luquero por la posibilidad de compartir esfuerzos con la oposición y ya sabe el chascarrillo que suelta en estos casos: “Quien tiene la responsabilidad de gobernar es el equipo de Gobierno”. Quise entender que el mismo Gobierno tendrá también la responsabilidad de asumir los fiascos que esa acción de Gobierno pueda provocar. Pues mejor este viernes que el lunes.
Siendo realmente trágico que Segovia vea pasar otro tren de esos que impulsan definitivamente y modifican drásticamente el futuro de una ciudad en declive como esta, lo que realmente molesta y se vuelve insoportable es la sensación de que simplemente no se ha intentado. “El secretario me ha dicho que no hay dinero y que el asunto no está sobre la mesa” ha sido el único argumento al que se ha agarrado la alcaldesa Luquero para no mover un solo dedo en todo un año y claro, ante los acontecimientos de ahora se queda “anonadada y estupefacta”. Y yo. A lo mejor se lo calla pero me gustaría pensar que también está algo apesadumbrada por el resultado de la contumaz desidia y al menos un pelín contrariada por no haber intentado atrapar una ocasión de desarrollo de las que se presenta una vez cada muchas décadas y que vale por 18 Cat, o Cide o como quiera llamarse la entelequia esa de la carretera de San Rafael. No hay ambición, no hay resultados.
Encima, salvo que la firmeza de Luquero ante Margarita Robles lo impida, que no lo hará, hay cargas que toda esta operación incluye el obligado desmantelamiento del PCMASA2 (la Base Mixta), sus puestos de trabajo directo —se los reponen en Córdoba pero el que se marche lo hará con sus familias, claro— y su influencia económica indirecta. La experiencia hace temer que algún día quedará para la ciudad otro cuartel abandonado —treinta años lleva lo que queda del Regimiento muerto de risa— y, eso si, el singular edificio de los talleres, que tiene protección urbanística y patrimonial, para el que seguro que brotarán las propuestas de aprovecharlo como sede de alguna estrafalaria idea cultural de esas que alimentan —el espíritu, para los que quieran comer de su trabajo esta no es la ciudad— a tantos segovianos. El trueque no compensa en absoluto.
A un político y su equipo se le debería poder exigir capacidad de hacer política, altura de miras, recursos para establecer alianzas, lograr llamar a puertas y que abran y al menos hablen, todo ello conjugándo con estilo con una fontanería fina de estopa y llave grifa por si hay fugas y para que no se escapen pequeños detalles como que otra ciudad esté haciendo las tareas por su cuenta en perjuicio de su territorio. Dos décadas casi lleva en política Luquero, siete como regidora y parece claro que todavía se le resiste la asignatura. Fíjese que con los que últimamente presume de tener unas buenas relaciones es con los jefes de la CHD de los desbordamientos del Eresma…
Pues a esperar a ver si la alcaldesa se explica en rueda de prensa o algo parecido —no había ninguna convocatoria cuando se ha terminado de escribir este texto— por si pudiera aclarar las dudas. Las comparecencias del diputado, José Luis Aceves —otro que parece necesitar abrir más canales de contacto en el Congreso— y del líder socialista en Castilla y León, Luis Tudanca, ya las miro después, que ya supongo que todo esto es culpa de la Junta.
Enhorabuena en todo caso a a Córdoba. En cuanto se pueda seguro que vendrán a Segovia a celebrarlo. Es un sitio muy tranquilo para hacer una comidita típica, dar un paseo y ya, por la tarde, volver a casa en el AVE. Y así va a seguir














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