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Infraestructuras para el impulso económico de Segovia

Desde hace tiempo se vienen anunciando para Segovia importantes inversiones. Todas ellas caerán del cielo bajo los auspicios de los Fondos europeos que Bruselas está impulsando para hacer frente a los efectos económicos de la pandemia. ¡Bienvenidas sean! La euforia que se nos traslada contrasta con los frutos recogidos hasta el momento por otras inversiones realizadas con dinero público, como son el CAT o la Faisanera. Las infraestructuras son necesarias, pero por sí mismo no son suficientes. De qué sirve disponer de suelo industrial, un puerto seco, conexiones ferroviarias, o un palacio de congresos, si no hay un plan de desarrollo que atraiga empresas y permita una gestión eficiente que impulse la economía de la provincia en el futuro, y de una forma equilibrada territorial y funcionalmente. Sólo así se podrá hacer frente al problema de la despoblación, la sostenibilidad y el empleo.

No deja de ser anacrónico que la mayor oferta de suelo industrial de la provincia se realice en dos zonas (Prado del Hoyo y Bernuy de Porreros) con una asignación de metros equivalentes en el entorno de la ciudad y apenas separadas por 15 kilómetros. Se renuncia así a las posibles sinergias que puedan proporcionar las economías de escala, pero se rinde tributo a la autonomía e independencia local. Las inversiones en infraestructuras debieran formar parte de un plan de desarrollo  que conjugue expectativas, estudios de mercado y planes de viabilidad; lo contrario es apostar a lo que la suerte depare, como se deduce de las palabras de un alto representante institucional socialista de la ciudad hacía la confianza que otorga la libre acción de mercado. Una vez más, todo huele a improvisación y tufillo preelectoral.

Segovia es una tierra de oportunidades, el problema es que hay que saberlas explotar. La localización geográfica de la provincia y ciudad la sitúan en una situación envidiable para acceder al punto neurálgico del mercado del país, Madrid. Pero a su vez, la red de carreteras y ferroviarias que surcan la provincia están en condiciones de acercar nuestra oferta económica de bienes y servicios a los diferentes puntos de España con inversiones no muy altas, en especial a los mayores nodos de exportación, los puertos marítimos y aeropuertos. El transporte de mercancías por ferrocarril conforma nuestro mayor reto. Recuperar la antigua línea férrea Madrid-Segovia y prolongarla hasta los polígonos industriales de Prado del Hoyo, Hontoria, Valverde y Bernuy sería dotarles de una gran potencialidad para su deseable expansión comercial; lo mismo ocurre con el desarrollo y su reconversión de la antigua línea férrea Aranda-Madrid por el noroeste de la provincia. En cualquier caso, se han de dar dos premisas previas para su éxito: primero, la implantación de empresas que generen productos finales en cuantía suficiente para garantizar a largo plazo la sostenibilidad de estas líneas ferroviarias; y, en segundo lugar, la mejora de la accesibilidad a los principales nodos ferroviarios y portuarios de nuestro país, que aún presentan un desarrollo muy precario. A ello hay que añadir la necesidad de contar con una buena red de suministro eléctrico, comunicaciones electrónicas y la disponibilidad de fluidos e industrias auxiliares en los diferentes puntos de la provincia en los que se concentren los polos de desarrollo industrial. Cuestiones todas ellas no menores, y de las que no se atisba una planificación prospectiva ni la garantía de funcionamiento de las existentes en el momento actual.

A pesar de nuestras posibles fortalezas, la mayor debilidad es la falta de empresas capaces de generar un tupido tejido industrial que nos permita ganar el futuro. Corredores como el de la N-VI se encuentran con una explotación muy por debajo de sus posibilidades. El corredor de la N-I tiene más tono económico, pero no mucho más. Ambos podrían disponer por su proximidad a Madrid de amplias zonas de expansión logística, a imagen y semejanza del corredor del Henares. En una situación de dificultad extrema se encuentra todo el entorno de Cuéllar, y en especial el corredor de Navas de Oro, Nava de la Asunción y Coca, otrora con uno de los mayores desarrollos industriales de la provincia. Los corredores asociados a la A-601 y la carretera Cuéllar-Cantalejo-Cerezo consolidan otros ejes que requieren la consolidación de empresas de transformación de productos agrarios.

Se necesitan empresarios que lideren iniciativas y empresas que inviertan en la provincia. Durante estos últimos años hemos podido comprobar que el hecho de desarrollar suelo industrial y esperar a que se establezcan empresas en esos polígonos no es condición suficiente. El mercado opera, pero hay que reactivarlo sobre todo en su lanzamiento. No sólo que hay que contar con un plan de desarrollo que impulse la economía y evite desequilibrios territoriales en la provincia, hay que promocionarlo y gestionarlo. El papel testimonial de las sociedades instrumentales de promoción del suelo en esta área es insuficiente. De este papel no se pueden inhibir nuestros máximos representantes institucionales y políticos, aunque cuando se sigue los debates en el Parlamento regional, Diputación o ayuntamientos parece que este gran reto no va con ellos. Están a lo importante, o lo que ellos consideran prioritario. Lo que no cabe duda es que la proyección del futuro de la provincia no está en la agenda política; o al menos no lo visualizan. Una cosa es “la política” y otra “jugar a la política”.

Sin duda el futuro puede ser esperanzador, pero hagamos previamente los deberes antes que los anuncios. Para ello es imprescindible contar con un Plan director de desarrollo económico para la provincia, lo que es tanto como disponer un plan de desarrollo industrial porque el resto de los sectores secundarios se verían arrastrados. Esta competencia debe recaer en las instituciones provinciales y locales de mayor entidad, que por entidad económica y relevancia política se traducen en la Junta, Diputación provincial y Ayuntamiento de Segovia, con el concurso y asesoramiento de Cámara de Comercio, Federación empresarial y Universidades. Otra cuestión diferente es la gestión. Buscar y atraer inversión para la implantación de empresa requiere del concurso de personal especializado con instrumentos ágiles para la toma de decisiones muy alejados del entramado burocrático de las administraciones locales y de su enfoque cortoplacista en la toma de decisiones. Para ello se pueden buscar diferentes instrumentos de gestión, un consorcio institucional, como ya he comentado en otras entradas de este blog, puede ser el más idóneo para dar respuesta al reto actual.

Author: Andrés Segovia

Política provincial, autonómica y nacional

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