El Teatro Juan Bravo de la Diputación ha albergado este 15 de diciembre el acto de homenaje a siete alcalde de localidades de la provincia que, durante los últimos años, han cumplido más de veinticinco en el cargo. En un acto encabezado por el presidente provincial, Miguel Ángel de Vicente, y con la presencia de la mayor parte de la Corporación, así como de un importante número de regidores y concejales de toda la provincia, los alcaldes de Aldehorno, Jesús Sanz, Condado de Castilnovo, David Yagüe, Fresno de la Fuente, Julián Pablo Horcajo, Fuentepiñel, Jorge Barrio, Pedraza, Pedro Martín, Valleruela de Pedraza, Gregorio Enebral, y el alcalde de San Miguel de Bernuy y vicepresidente segundo de la Diputación, José María Bravo, han recibido la Medalla de Oro de la Diputación.
Desde el principio del acto, y teniendo en cuenta que durante los dos últimos años la pandemia y sus restricciones de seguridad habían impedido la celebración de este acto, el patio de butacas del teatro Juan Bravo dejaba sentir la nostalgia y emotividad por el recuerdo de las experiencias acumuladas por los regidores durante un cuarto de siglo, pero también por lo vivido a lo largo de este mandato, en el que, como apuntaba Miguel Ángel de Vicente durante su discurso, “nos hemos enfrentado, logrando crear un gran batallón segoviano, comunitario y solidario, a una pandemia llena de desolación, incomprensión e incertidumbre”.
El presidente, que no olvidaba tampoco en sus palabras los destrozos del temporal de nieve y frío Filomena, hacía alusión, además, a las consecuencias económicas tanto de la situación sanitaria, “acrecentadas por una impuesta gestión limitada de nuestros recursos” como de “una guerra que, de alguna manera, ha bombardeado el trabajo de agricultores y ganaderos, alcanzando ya a todos los sectores productivos, y que además duele y conmueve, por ver a algunos vecinos tan ucranianos como segovianos con sus banderas azules y amarillas a media asta”.
Del mismo modo, quiso agradecer a alcaldes y concejales de toda la provincia su “generosidad y colaboración”, además de su “voluntad, honestidad y amabilidad”, durante estos tres años. “Vosotros, mejor que nadie, sabéis qué necesitan vuestros vecinos y cómo responder a esas necesidades, cómo gestionar esas necesidades”, apuntaba De Vicente, quien, a punto de cumplir treinta y dos años como alcalde de Collado Hermoso, aseguraba que “no hay mejor medalla que la de la convicción del deber bien hecho”.

















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