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García Gil dimite de todos sus cargos en la Fundación Caja Segovia

No ha esperado más, ni siquiera a la próxima reunión, señalada para el 19 de julio. La exvicepresidenta de Caja Segovia, Elena García Gil ha dimitido de su puesto en el Patronato de la Fundación que lleva el nombre de la entidad y también en su comité ejecutivo mediante una carta presentada por registro dirigida al Presidente de la entidad, un acto que la interesada considera que no requiere más trámites y que por tanto ya es efectiva.

García Gil tras prestar declaración ante el Juzgado número 5.

En el texto, la dimisionaria defiende la presunción de su propia inocencia en los casos en los que está encausada relacionados con la extinta entidad de ahorro —las indemnizaciones y jubilaciones millonarias de los directivos y la hipoteca del Torreón de Lozoya como garantía para pagar las deudas fiscales de una empresa participada por la Caja— y subraya que no se ha interpuesto nunca en la toma de decisiones de la Fundación sobre esos casos judiciales, aunque afirma que su marcha se basa en la “lealtad hacia la Fundación y hacia los segovianos”.

Aunque García Gil venía recibiendo hace tiempo presiones desde el Patronato y el comité ejecutivo para que renunciara a su puesto, lo cierto es que fue un encuentro mantenido el pasado lunes con el presidente de la entidad, Javier Reguera, que volvió a pedirla la renuncia, el que precipitó la redacción del texto definitivo y su presentación, el martes, 23, una idea que ya venía contemplando hace semanas y para la que sólo “esperaba el momento oportuno”, tal como publicó esta redacción.

También desde el ámbito político se había reclamado con insistencia esta dimisión al entender formaciones como Centrados en Segovia o Izquierda Unida que su presencia en el patronato de la Fundación, afectada directamente y personada como acusación en ambos casos, resultaba incompatible con su calidad de investigada en los mismos. Recientemente, Centrados en Segovia elevó además el tiro y reclamó también la dimisión del propio Reguera, por sus vínculos empresariales con García Gil que también pondrían al presidente en situación de incompatibilidad para ese cargo.

Presunción de inocencia, derecho al honor y lealtad.

En su escrito, la exvicepresidenta de Caja Segovia recuerda que ya formó parte de la comisión gestora que acabó dando origen a la Fundación Caja Segovia, en marzo de 2014 un proceso en el que “hubo muchas deserciones”, según subraya.

En esta línea de discurso remarca también que su situación procesal, que se inicio en 2013, “no ha variado a lo largo de estos años (…) sin que haya sido un obstáculo para desarrollar mi trabajo en la Fundación y nadie en principio hacía de esta situación crítica o reproche alguno”, aunque lamenta acto seguido, dirigiéndose a los patronos, que “llegados a este momento, tanto procesal como de la vida de la Fundación parece ser que se ha convertido en un extremo esencial tanto para el actuar normal de la Fundación como de referencia de mi ética para vosotros”.

En este punto, García Gil proclama su convicción de no haber cometido “ningún delito punible” y que su actuación, en la Caja y en la propia Fundación “ha sido siempre leal para los intereses de ambas instituciones como de los ciudadanos segovianos a los que nos debemos”.

El texto adopta un fuerte tono de reproche cuando la dimisionaria clama por su derecho a la presunción de inocencia “porque igual que tengo la convicción de no haber delinquido lo tengo de que seré absuelta” y se dirige a sus ya excompañeros en la Fundación para quejarse porque “me hubiera gustado que vosotros hubierais sido ejemplo de que la presunción de inocencia no son solo unas palabras escritas en un viejo texto del 78, sino una referencia de actuación ética y democrática”.

Evidentemente dolida por las presiones recibidas para abandonar la institución se pregunta también por quién restituirá su honor cuando se demuestre su inocencia “¿Los mismos que ahora piden mi dimisión invocando frases contrarias a tal principio de presunción de inocencia? ¿Los que se niegan a iniciar las acciones correctas para defender los intereses de la Fundación?”, inquiere.

El texto concluye reiterando que su dimisión se deriva de la lealtad y el convencimiento de “haber trabajado siempre en beneficio de los intereses de la Fundación, aún a costa de perjudicar mi defensa en el ámbito judicial”.

Author: Redacción

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