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Fusión Bankia-Caixa: el dinero por las nubes

Allá por julio descubrí que, aprovechando el covid19, Caixabank había cerrado su oficina de Avenida del Acueducto. En la jerga es “traslado” porque las oficinas no cierran, se “trasladan” a la más cercana. Es otro eufemismo que nos trae el tiempo, como cuando Ana Peñalosa para referirse a las prostitutas habla de “mujeres en situación de prostitución” (por cierto, olvidando siempre a los  chaperos). Pues vale, peñalosísticamente hablando, yo soy un ciudadano en “situación de bancarización”, que siendo poco, no deja de ser un punto por encima del anterior aunque por debajo del de Madame.

De los que siguen pagando el café, el pan y el tabaco en euroduros. Contante y sonante. Pero con el covid hasta yo he empezado a tirar de tarjeta para los gastos menores, que en mi caso, ni mayores ni menores, son los gastos y punto. Y veo cada día más extendido esto de pagar con móvil; meses ha salí a cenar con colegas, llega la dolorosa y tras el recuento de barbas mi más garrapo amigo  saca la tarjeta y suelta la palabra mágica al camarero, “cóbreseme“. Me puse a llorar de emoción hasta que el colega añadió “pero ya me estáis haciendo un Twip”. Ya lo dijo Nietzsche: Geld ist tot. El dinero ha muerto.

El físico, se entiende. La absorción de Bankia por la Caixa, amén de la destrucción de puestos de trabajo y evaporación de cajeros, es un jalón definitivo en el camino. Con el mercado hipotecario en coma, los tipos de interés allanados, y la digitalización ya imperando entre nosotros, es cuestión de meses más que de años que los bancos se disuelvan en la mítica “nube”. De donde lo que mi abuela me afeaba tanto -este Luis siempre en las nubes- es hoy sinónimo de vanguardia y adelanto. “Yo lo guardo todo in da claut“, señalaba con satisfacción otra amistad, que no por cuñadista, ha dejado de abrirse muy buen camino por los cielos del bienestar económico: “tú deberías hacer lo mismo”.

Y así ando yo buscando nube. A ver si puede ser que la mía, por una vez, no cargue granizo ni venga derecha de la petroquímica. Quiero una nube apañada, una confortable de angelitos de Murillo blanca y esponjosa para mejor acomodo de mi señor culo. Puestos a pedir, con regadera (que es una imagen de estas que tengo grabada desde el parvulario, mofletudos serafines cabalgando nubes y sosteniendo una regadera de color verde pis con la que rociar jardines).

Pues eso. Sin contante ¿qué necesidad habrá de sucursales? Una buena web y arreando. Que se vayan a vivir a las nubes los señores impositores. Y si alguno desea bajar a la tierra a molestar con mundanales asuntos, pues horario de 9 a 11, filas del coraje en tiempos del covid y así aprenden internes, los muy palurdos. Este es el plan.  La banca ve que esto de la intermediación crediticia, este sinvivir que si me pagan no me pagan, no es vida y ya no pita. A la mierda. El que quiera créditos que tire de tarjeta o se vaya a Cofidis a que le saquen los ojos con abrelatas. Lo que es la banca se dispone a ordeñar la comisión por pagos. Cosa que pide que todo sea “in da claut“;  a más trasiego nuboso más ingresos por comisión.

Por otro lado está la belleza del  monopolio… Oh, qué felicidad no rivalizar por los clientes, olvidar esa cuerda de cáñamo de los objetivos.  Puestos a vivir de comisión es vital apañárselas entre poquitos, no vaya a venir alguno a chafar la guitarra. Lo que me lleva a plantearme que si en verdad un banco es una vaporosa nube que se sustancia en una aplicación, que si quiebra el marrón se lo come el Estado, que no tiene sedes ni apenas currantes y es como el Paráclito, espíritu puro… Siendo esto así ¿qué necesidad habrá? ¿Por qué la Casa de la Moneda, el Estado, ya que pone lo demás, no se lo monta  y saca su web para convertir comisiones en impuestos? Sería lo suyo. ¿De qué van a vivir sinó? ¿De los sellos? Ahorrémonos intermediarios.

Me afean los de Podemos ser en extremo conservador, o sea fascista, que es como llaman a los de mi calaña por pensar que debería ser legal sacar okupas a mamporrros de la casa de uno. Pero tengo mis veleidades, no crean. En esto de los bancos soy rojo encendido y me pregunto si existirá alguna política de izquierdas real que no pase por una banca pública. Que ya sería hora. Por lo visto, ser de izquierdas es más bien cosa vinculada con desenterrar milicianos muertos y cerrar puticlubs.

Claro que igual me he ido muy arriba. ¡Bancos públicos! ¡Qué barbaridad! Viendo el caletre de los gobernantes bastante será montar comedores escolares sin muerte. Además, sin bancos privados,¿quién nos adelantará el dinero para enjugar ese monstruoso déficit y pagar a los jubilados, parados, funcionarios, ERTEs, presidentes autonómicos y demás? Bien pensado, que me quede como estoy: Venga esa fusión y a todas a las nubes.

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Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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4 Comments

  1. Le acompaño a la nube. Hace tiempo que tb estoy por ahí perdido tecnológica y políticamente. Y no es usted solo, para los neopardillo de la neoizquierda, después de años, bregando por un país más justo y democrático y con un dictador en la poltrona (vamos no como ahora del todo; pero todo se andará), muchos somos fascistas.

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  2. Tengo una duda. Cuando un banco empieza a cobrarte una comisión periódicamente y tu amenazas con suprimir la cuenta ,? Te eliminan la comisión?.

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    • Depende de lo cuantiosa que sea la cuenta y lo dispuesto que esté el director de la sucursal del bancomafia que se trate…tú inténtalo que si se puede

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    • Si!! Y en navidades te dan un 5 jotas e incluso un crucero por las Bahamas…. Yo me he pedido un palecete como el del coletas, pero se ve que ya no quedan!!

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