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Frente común Ávila-Segovia para rescatar los peajes de la A-6

Mejorar la conexión por carretera con Madrid ha sido siempre una reivindicación de los abulenses. Actualmente, el itinerario más corto pasa por remontar hasta Villacastín para empalmar con la AP-6 (pagando) o la N-VI (libre) para volver a bajar hasta San Rafael. Colectivos como la diputación, el ayuntamiento o los empresarios de Ávila (apoyados por la FES y el ayuntamiento espinariego) recurrentemente reivindican la conversión en “vía rápida” de la carretera provincial que, a caballo entre Segovia y Avila, ataja por el sur. Es la SG-500 (en Segovia, en Ávila, la AV-500)

Frente a ellos están los ecologistas espinariegos de Centaurea, colectivos conservacionistas de Campo Azálvaro, pero también CCOO. Carlos Bravo, de Centaurea (en la imagen inferior), compareció conjuntamente en Segovia con los secretarios generales de CCOO en Segovia y Ávila, respectivamente José Antonio López Murillo y Óscar García Barroso, para manifestar su oposición a la variante de El Espinar, primera fase de un proyecto de la Junta para la conversión en vía rápida la SG500, proyecto actualmente en fase de consultas ambientales previas.

Los argumentos son dos. Uno de carácter ecológico, según el cual la nueva infraestructura atraviesa zona ambientalmente sensible, tanto los prados de Campo Azálvaro, como el entorno del pantano en el Voltoya, en Ávila, principal suministro de agua de la ciudad. El otro es económico.

Y es que sindicatos y ecologistas consideran que todo ese gasto es innecesario. “No tiene justiticación”, decia López Murillo. En su lugar proponen rescatar los peajes de la AP-6 así como la AP-51 y la AP-61. Consideran igualmente que en este rescate está la oportunidad de resolver el embudo de San Rafael y de El Espinar, uno de los puntos negros del tráfico nacional, tanto por su elevada cantidad de retenciones como por su siniestralidad.

El “chanchullo” de Abertis

Unos y otros recuerdan que la AP-51 y la AP-61 “fue un chanchullo. Un acuerdo de Castellana de Autopistas (hoy Abertis) con el Gobierno para evitar que el peaje de la A-6 revirtiera al Estado en 2018, la fecha en la que inicialmente expiraba la concesión de la explotación”, denunciaba García Barroso. Según el relato de los eco-sindicalistas, las dos nuevas (e innecesarias) autopistas, así como el tercer túnel del Guadarrama, sirvieron de justificación para ampliar la concesión de la AP-6 (la realmente rentable) hasta 2032.

Sin embargo, la situación legal de la concesión tanto de la AP-51 como la AP-61, el momento en el que viven las concesionarias de peajes, “hacen que sea un buen momento para recuperar esos peajes. Actualmente sería un chollo”, explicaba el abulense. ¿Por qué? Siempre según el relato de los sindicalistas, los reveses judiciales obligan a disociar el “paquete conjunto” de los peajes alrededor de la A6.  Al tiempo, los costes de la autopistas fueron licitados a la baja. La idea sería pagar lo que queda de amortización de las inversiones acometidas y afrontar un lucro cesante que, dado el escaso tráfico de AP-51 y AP-61 no sería especialmente oneroso. Eso permitiría liberar de peajes el Sur de Segovia, Ávila y el norte de Madrid.

 

Author: Redacción

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1 Comment

  1. ¡Una autovía o autopista por el Campo Azálvaro! ¡Vaya barbaridad! Destruir un bello paisaje natural por el interés de unos pocos. Estamos obligados moralmente a dejar a los que vengan un mundo que no sea peor que el que nos dejaron nuestros antecesores. Destruyendo la naturaleza vamos por mal camino.

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