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El martes se impone al carnaval

Los miembros de una comparsa, tras el desfile.

El martes de carnaval se acabó cuando se gastó el potaje y el potaje se gastó porque centenares de gentes “de paisano” dieron buena cuenta del contenido del plato preparado por la asociación de cocineros de Segovia, que para entonces el ‘raro’ era el que estaba disfrazado de algo y estos eran restos dispersos de las comparsas y algún ciudadano (no sume más de una decena) suelto. Así es Segovia: de carnaval diurno y austero.

El día había empezado bien con el concurso infantil de disfraces en el Centro Cultural de San José con 94 niños participantes entre los que iban a su aire y los que lo hicieron en grupo en una animada mañana para los más pequeños, verdadero pretexto para el mantenimiento de la fiesta durante la semana.

Ya por la tarde se inició el ritual del desfile —ya se sabe que el programa contiene en total tres recorridos con las comparsas en formación, además del cortejo fúnebre del miércoles de ceniza— animado en su cabecera por la presencia de los brillantes trajes de los cinco zancudos de la compañía Pavana Teatro escenificando el espectáculo ‘Night Colors’ y cerrado por miembros de la plataforma Stop 5G con disfraces alusivos a las antenas de telefonía móvil y leyendas sobre sus presuntos perjuicios para la salud. Entre medias, las comparsas de cabecera, sensiblemente diezmadas en efectivos respecto a lo visto durante el fin de semana.

Llegados a la plaza los disfrazados desaparecieron: algunos se retiraron directamente, otros se asentaron en alguno de los bares cercanos a la plaza y algunos resistentes, pocos, vagaban por la plaza mientras se formaba una interminable cola de ciudadanos —la parte final empezaba en la desembocadura de la plaza del Potro, rodeaba el quiosco y enfilaba hacia la puerta del Ayuntamiento aunque los voluntarios del Banco de Alimentos no confirmaron cifras del número de tickets vendidos— esperando degustar la ración de potaje carnavalero mientras la Banda del Búho trataba de animar al baile. Se acabó el potaje y se despejó la plaza dando por terminado la teórica fiesta central del reinado del austero Don Carnal segoviano. Si se dio lujuria, gula, o siquiera algo de desenfreno debido de ser a puerta cerrada.

Al programa le quedan fechas señaladas: Este 6 de marzo, el entierro de la sardina con traslado fúnebre desde San Martín a la Plaza Mayor y la representación del combate entre Don Carnal y Doña Cuaresma y el domingo de Piñata, en sesión matinal para el cántico de las últimas coplas y la entrega de premios acumulados en los concursos celebrados en estos días.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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