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El Gobierno cambia de pareja

Una pequeña cosita antes de nada: Si se diera el caso, poco probable a estas alturas, de que al equipo de Luquero la oposición le tirara su presupuesto hay mecanismos de actuacion previstos. Se puede hacer un nuevo documento buscando nuevos apoyos de la oposición o se pueden prorrogar los del año anterior. Ni la ciudad se paraliza en seco, ni los jueces van a venir a buscar a los concejales que digan no, por mucho que la alcaldesa, Clara Luquero, cuente esta historia en cuanto pilla un micrófono. Dicho esto, al tajo.

No estaba dando puntada sin hilo el portavoz socialista, Alfonso Reguera, cuando, hace un mes, en mitad de un pleno inició una danza de flirteo (político) delante de la portavoz de Ciudadanos que se debió sentir impresionada por aquel que tan duramente la había tratado hasta ese momento y que de repente se interesaba por ella. “Le recomiendo que cuando quiera hable con el equipo de Gobierno que 12 y 2 son catorce, somos mayoría y podemos ir a donde queramos”, invitó Reguera entonces. Y García aceptó.

A la feliz pareja no se les ha visto juntos, que ni siquiera hay foto oficial de la firma del acuerdo, firmado entre portavoces, que permitirá la aprobación del presupuesto y tampoco tengo claro que esta pueda ser una unión duradera, por mucho que el socialista insinuara tal posibilidad mientras rompía ante los periodistas su cuaderno con los teléfonos del resto de los portavoces mientras los demonizarla por su osadía.

Caramba, creo que esto es más bien una Unión Temporal de Empresas —como esas adjudicatarias que acaban sacando las perras al Ayuntamiento y limitando con sus facturas las inversiones en la ciudad mientras los de Luquero ponen cara de resignación, como si no fuera con ellos— y que el acuerdo tendrá escaso recorrido pese al rostro satisfecho de María José García —acompañada en la presentación por el “todo” Ciudadanos— y aunque se hayan comprometido en dos líneas del acuerdo a cosas como compartir una “mesa de seguimiento presupuestario” pero sin plazos ni periodicidad fija de reunión . Menudo logro.

Miembros de Ciudadanos escuchan la presentación del acuerdo que hizo María José García.

A ver, diré por delante que los finos analistas dicen que el ciudadano lo que ha pedido en sus últimos pasos por las urnas es que los partidos dialoguen y alcancen acuerdos en base al interés general por lo que debería alegrarme de que fuerzas tan dispares —no se empeñe, los grupos municipales de PSOE y C’s se parecen lo que un huevo a una castaña— unan sus fuerzas tras solo unas pocas reuniones.

Ahora bien, por más vueltas que le doy al papel la dote se me antoja muy corta. Por ejemplo, ese aparente control sobre la partida del Cat no es del todo real, que con acuerdo o sin él, si el Gobierno llega a septiembre sin tener definido el uso que dará al edificio no le queda otra que gastarse la pasta deprisa y en ese tipo de cosas que le gusta ver al ciudadano: obras, asfaltados, bancos y mobiliario, a ver si así consigue sujetar el cabreo que los segovianos tendrían entonces. Ya lo dijo Reguera “como se hace en cualquier proyecto que no puedes licitar”. Bien clarito.

Si ya me parece un brindis al sol que una de las madres del cordero del acuerdo sea la imposición por García de la construcción de parques adaptados, más alucinante me parece que los firmantes comprometan partidas para esto mismo desde ahora ¡hasta en 2020! cuando habrá otra Corporación, quien sabe con qué actores. Parece, cuando menos, una ligereza.

Para ser un compromiso adquirido “en beneficio de los segovianos y ajeno a los intereses de partido”, el hecho de que el resto de los acuerdos se refiera al cumplimiento de mociones presentadas por Ciudadanos anteriormente y encima la mayoría de ellas se concreten en el mero compromiso de “mover papeles” ante otras administraciones —eso es lo que se puede hacer sobre la potabilizadora que hay que reclamar a la Junta— o en los despachos de los técnicos, a los que les han caído encargos de nuevos informes, y además no lleven aparejada dotación económica alguna, pues me suena a relleno para que el papel de marras no se quedara en un triste folio y llegara a tener, al menos, un par de ellos. 44 líneas, concretamente.

Bueno, está lo de la auditoría de Urbanismo, bien reducida y acotada en sus planteamientos originales, dirigida por el interventor y no un carísimo profesional externo y un gasto de 50.000 euros, que si recuerda, ya estaba comprometido que se haría en este trimestre.

Eso sí, el cambio de “socio” para esta aprobación parece que ha servido a los socialistas para espantar algunos fantasmas. Mire, si los socialistas han tenido un aliado fiel en buena parte de los últimos 14 años de Gobierno, ese ha sido IU —pacto de Gobierno explícito en 2003-2007; la pantomima aquella del “acuerdo personal” entre Pedro Arahuetes y Luis Peñalosa que dio estabilidad al Gobierno desde 2011 hasta 2015, incluso después de la espantada de aquel, además del apoyo de Galindo en los primeros pasos del actual mandato— aunque la conexión ha saltado ahora por los aires.

Este miércoles hemos sabido que los socialistas, al parecer, estaban hartos de las tres o cuatro obsesiones urbanísticas que imponía Peñalosa, por las que se han pasado tres lustros poniendo buena cara, pero aprovechándose para gobernar en minoría como si tuvieran la mayoría absoluta en todo lo demás, donde el histórico concejal apenas se metía. La política no es agradecida y Ángel Galindo, que ya no es imprescindible por la irrupción de García, recoge los platos rotos de aquella relación. Ya veremos el año que viene.

Una nota olvidada en el escaño de Luis Peñalosa en un pleno de 2015.

Tengo la sensación de que Reguera pensaba que lograría un acuerdo con Centrados en Segovia, UPyD, con la misma facilidad que con Ciudadanos pero al constatar que no, ha decidido, con escasa elegancia, poner fecha de caducidad a ese grupo que “no es ni siquiera un partido”, olvidando que esos dos ediles están igual de legitimados que él mismo por los votos de los ciudadanos y que su actividad es de las que eleva la media de la clase.

Oiga, y eso del pacto entre PP y PSOE en la provincia al final debe de ser verdad. Lo digo porque Reguera que hasta hace cuatro días negaba cualquier acercamiento e incluso afeaba que lo hubiera insinuado su compañero en Diputación, Alberto Serna, ayer se quejó agriamente de que los populares no mantuvieran el espíritu de “colaboración” que según parece reina en la provincia donde los socialistas apoyaron los presupuestos de Diputación o de Palazuelos de Eresma y los populares hicieron lo mismo en San Ildefonso, pero no en la capital, donde creen que se han hecho “los peores presupuestos que podían hacerse”.

La verdad es que no sé si la crítica iba dirigida a la dirección del PP por no poner orden, al grupo popular por funcionar autónomamente o simplemente fue una mera improvisación para completar el golpe de mandoble a todos los que han dicho que votarán no a estos “presupuestos de la resignación”.

Puede ser esto último, la improvisación, que ya sabe que el uso hace costumbre.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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4 Comments

  1. Ya te digo, el bipartito PPSOE degluyendo. C’s ya sabíamos que es un comparsa del PP. En Segovia con poco futuro municipal. ¡Al tiempo!

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  2. ¡¡¡Acuerdo!!! ¡¡¡qué acuerdo!!! papel mojado y poco más. Buen análisis, sí señor.

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  3. Ante al inminente aprobación de los presupuestos del ejercicio 2017 del Ayuntamiento de Segovia gracias a la abstención del Grupo Municipal Ciudadanos Segovia, queríamos mostrar por parte de un grupo de afiliados y simpatizantes nuestra sorpresa y malestar.
    La decisión por supuesto es legítima, pero se ha tomado sin tener en cuenta a los afiliados.
    Desde luego no nos oponemos al diálogo con el equipo de gobierno y con los demás grupos, pero entendemos que una cuestión tan relevante para la ciudad como son los presupuestos necesitan un debate interno serio y una postura firme.
    Por tanto, no podemos compartir la decisión tomada, pues las explicaciones de la portavoz en rueda de prensa dejan muchas dudas a los segovianos e incertidumbre por la aplicación de unos presupuestos que el propio grupo municipal considera malos para la ciudad.

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  4. Amigo Saint Josef, por mi propia experiencia, puedo afirmar que el PSOE no es de fiar. Incumplió el acuerdo firmado con IU, no con Luis Peñalosa, a cambio de la alcaldía y posiblemente incumpla el de Ciudadanos, a cambio de los presupuestos, aunque, como bien dices, sea absolutamente insustancial. Lo anterior no tienen reparo en colgárselo a Arahuetes, pero ese pretexto ya no les sirve ahora.

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