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El esquileo de Cabanillas, a la venta como ‘casa unifamiliar’

El esquileo de Cabanillas, uno de los edificios de esta actividad ganadera mejor conservados de España y catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) espera comprador, una vez que su actual propietario, Bankia, ha decidido ponerlo a la venta como “casa unifamiliar” con un precio de 644.126 euros más impuestos a través de la inmobiliaria Haya que comercializa inmuebles propiedad de Bankia, Sareb y Cajamar.

La referencia a un inmueble del tipo “casa unifamiliar” evita deliberadamente concretar que el edificio en venta es en realidad el Esquileo que sitúa en una dirección a las afueras del casco urbano de Torrecaballeros distinta a su ubicación real, en la calle Esquileo de Cabanillas, mientras que se insta a establecer contacto con los vendedores para logar explicaciones más concretas.

Vista parcial de los espacios y edificios de la finca del esquileo.

No obstante, las imágenes del caserón que en otros tiempos fue uno de los centros de referencia para liberar del vellón a los grandes rebaños trashumantes de ovejas al final de cada primavera no dejan lugar a las dudas. Eso sí, se hace referencia explícita a la existencia de una carga que afecta al inmueble —la contraída siglos atrás en favor de la iglesia de Cabanillas, por 144 reales anuales— que el comprador está obligado a asumir con la compra.

La “casa unifamiliar” consta, según la referencia que aporta la comercializadora, de tres plantas distribuidas en “Planta Baja: doce dormitorios, dos salón-comedor, tres cocinas, cinco cuartos de baño, dos aseos, hall, porche, patio. Planta Primera: quince dormitorios, dos cocinas, un cuarto de baño. Planta segunda: un dormitorio”. Según el listado de características, el edificio tiene 1.303 metros cuadrados útiles y 1.498 construidos y 2.473 metros cuadrados de parcela.

Plano de la planta baja del esquileo con referencia a sus dependencias.

El conjunto fue declarado BIC en 1997 y según la descripción que se hizo entonces por Rodicio Rodríguez la finca se ubica en “un gran espacio rectangular y rodeado por una cerca de mampostería en el que se despliegan 3.000 metros cuadrados de superficie en la que se distribuyen los distintos patios y edificaciones, todos ellos interconectados. Estas se componen de cuatro construcciones vinculadas como son la casa principal, el esquileo, casa de pastores y casa de guardas. Los patios son cinco, cuatro para el ganado y el quinto para la vivienda de los guardas”.

Una historia de nobles y épocas de esplendor.

Ángel García Sanz explicó en su libro “Antiguos esquileos y lavaderos de lana en Segovia” que el Esquileo de Cabanillas que conocemos hoy se edificó sobre otro aún más antiguo, del XVI, perteneciente al Mayorazgo de Blasco Bermúdez de Contreras, entonces dueño de unas 8.000 cabezas lanares trashumantes cuyos descendientes lo vendieron en 1757 a Gabriel de Silva y Herrera Riva de Neira y Ulloa, propietario de una acreditada cabaña ganadera de 15.000 cabezas, por 27.545 reales de vellón y que se calcula que invirtió 46.500 reales más en los arreglos y ampliación para acabar levantando la casa esquileo que existe actualmente, terminada aproximadamente en 1762.

Una de las nietas de Gabriel, Juana María Escobar Herrera y Silva contrajo matrimonio con el IV Marqués de Lozoya, Luis de Contreras Xirón y Peralta, a cuyo patrimonio se incorporó la propiedad en 1798. La casa estaba valorada entonces en 295.243 reales de vellón, diez veces más que cuando se iniciaron las obras de ampliación.

Una ‘exhibición’ en Cabanillas, en 2014.

Otro matrimonio, el de la hija del VII Marqués de Lozoya, Ventura Contreras y López de Ayala con Rodrigo de Peñalosa propició que en la segunda década del siglo XX lo heredara el hijo de la pareja, Luis Felipe de Peñalosa y Contreras, Vizconde de Altamira de Vivero, pasando la propiedad a la familia Peñalosa Izuzquiza, cuyo primogénito, Rodrigo de Peñalosa, junto a su esposa, Mesa Esteban Drake, trató de conservarlo en los últimos años, primero reconvirtiendo su uso para la explotación vacuna y después, explotándolo como negocio de hostelería en el que se realizaban también y hasta hace tres años “exhibiciones” puntuales de esquilado de ovejas como muestra abierta al público de la actividad original, siempre sin modificar nada de la estructura original que se ha conservado intacta hasta nuestros días, cuando la factura de la crisis ha hecho pasar la propiedad a manos de Bankia, que ahora trata de encontrar un nuevo comprador.

Fachada norte de la finca, con la cacera de agua antes de entrar en el conjuto.

Author: Redacción

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2 Comments

  1. Buen relato de un histórico edificio que, a buen seguro, tendrá muchos novios.

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    • O ningún novio, no es solo lo que vake, sino también la millonada que cuesta mantenerlo año a año

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