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Diario de la cuarentena: “¿Madrileño go home?

El cagón del año. Foto EFE.

El acaparador del papel de váter. Por favor, ¿aún anda usted peinando comercios a la caza de papel de váter? ¿Ha visto usted alguna película de zombis en que al asaltar los supermercados los supervivientes trinquen papel de váter, hombre de Dios? Menos mal que es algo universal (he visto vídeos de trompazos entre australianas por la disputa del Scotex), si no, menuda vergüenza nacional. Almorranolandia. Parece ser que responde a patrones conductuales en situaciones de crisis: “Me moriré pero con el culo reluciente, ea”.  No, tampoco hay desabastecimiento de productos de primera necesidad, más bien, hay sobre-oferta. Lo de los estantes limpios del Mercadona tiene otra explicación. La cadena trabaja sin stocks, cada día repone  estrictamente lo previsto vender ese día (técnicamente, just in time). De manera que, a diferencia de los supermercados normales, cuando se les acaba la fabada asturiana (valor refugio donde los haya) no vuelven a ofertar hasta al día siguiente.  Por lo demás, ¿a ustedes les parece un buen sitio para prevenir contagios hacinarse a lo salvaje en los centros comerciales? Callles vacías y supermercados a tope. Bien, vamos, bien… Luego dirán que la culpa es de los madrileños. Un consejo, puestos a acaparar, acaparen libros (antes de que cierren) y gasolina. Los precios subirán, no lo duden (bueno, los libros no, para qué engañarse, pero si no se dan prisa solo les quedarán los de Paulo Coelho).

El verdulero del mercado del jueves. El jueves anunciaba la alcaldesa Clara Luquero que habrá que cerrar los mercadillos. Salgo de la rueda de prensa acojonado y voy a por patatas (más útiles que el papel de váter). Comento la medida con los verduleros, buena gente. Me informan que viven de eso, de mercadillos en Segovia, Espinar, no tienen tienda física y me señalan los kilos y kilos de mercancía llamada a pudrirse… Para ellos es la ruina, con las cámaras llenas les esperan semanas de no ingresar un euro, eso sí, facturas e impuestos nadie se las va a indultar. ¿Maldicen? ¿Mascullan que todo es una conspiración para arruinarlos? Pues no. Demostrando muuuucho más civismo que mucha gente que ni de lejos perderá lo que ellos perderán, los verduleros parecen resignados. Saben que no es buena cosa tener a cientos de abuelos pululando por las calles. “Si tiene que ser así, así será”. Este personal me reconforta, en serio, me estimula. Lo mismo puedo decir de muchos bares que, a sabiendas que van a perder un dineral, pero a sabiendas también que no es que sean un vector, sino que son EL VECTOR, adelántandose a recomendaciones de la Junta y del otro, cierran. Chapeau caballeros. En adelante, una vez se supere la dichosa cuarentena, ya sé dónde he de tomar los chatos: en un sitio en el que realmente mi salud no les importe una mierda.

Arramblando patatas en un supemercado del Sotillo.

El abuelo kamikaze. Tengo una familiar muy familiar de 85 años, sino más, se cree indestructible a pesar de ser colectivo vulnerable donde los haya. Preocupados, no tanto por él, como porque nos corran a demandas, la familia le insistimos que se coja el petate y se confine con alguno de nosotros. “No te preocupes, Luis, estoy de fábula. Hoy he montado una visita al museo con las amigas (otras 30 kamikazes), luego nos vamos a comer y luego a misa”, me dice. Le digo que la denunciaré, ni caso; que se morirá (jajaja, aguantó estoica los bombardeos de la Guerra Civil y si Dios ha dicho que se acabó, pues se acabó). No le entra en la cabeza que el riesgo de contagio es apenas nulo para mí, inocuo para mis hijos.  Que es por ellos y enfermos crónicos —para que tengan una buena atención sanitaria y llegado el caso no se anden jugando los respiradores a los chinos— que millones de personas van a quedar en el paro, proyectos vitales que se interrumpen, estudios en el aire, miles de millones perdidos. ¡Joder! Lo hacemos por ellos. Finalmente me dice: “lo pensaré”. Pero no va hacer nada de eso. Le digo. “irás al infierno”, a ver si así… Comparando al verdulero que perderá un pastizal y acata resignadamente el karma, con el abuelete que se queja porque, menudo fastidio, me han cerrado el bar y tendré que ir a otro. Me dan unas ganas locas de apuntar a unos cuantos a un batallón de desminado en Afganistán, de los que van con una caña por detector y un abrigo de lana (gorda) por toda protección. A ver si así… De verdad. Me pregunto cómo es posible que hayan sobrevivido setenta años.

Calle Real, esta tarde.

¿Madrileño, go home? Se oyen muchos rumores y fake-news. Que La Granja está llenita de turistas, que han llegado a San Rafael tropocientas familias de colonos madrileños huyendo de la peste. Que la Brunete va a cercar Madrid (esto último sobra comentar). Yo veo muchas calles vacías, la verdad, y sí, también madrileños que prefieren pasar la cuarentena en su casa de segunda residencia del pueblo. No les culpo, probablemente en su situación yo haría igual. Conste que algunos vienen a cuidar a sus mayores. Y claro que algún descerebrado habrá que venga de pegarse el lote en Vistalegre con Ortega Smith, o femeniles besazos con Irene Montero, y que encima note un molesto carraspeo y le duelan las rodillas. Es igual, se dice el nota, en una de malas mejor Segovia, que no es La Paz y a poco en Urgencias no te dan turno para abril. Bien, ni caer en posturas supremacistas (después de todo, los antibióticos los mandan desde Madrid, mejor no nos pongamos muy chulos), ni tampoco fomentar este turismo a lo Decamerón. Eso sí, al forastero se le investigará y como sea que le veamos en el FB de achuchones con Ortega (o la otra), tenga claro que le espera una noche serrana enterita sumergido en el pilón. Y que para llevarlo allí será en la pala retro del tractor y conducido por el alcalde. La atención hospitalaria consistirá en la dispensación de Santos Óleos y una estampa de la Fuencisla, que nunca falla (vamos, casi nunca). También se podría efectuar un llamamiento al resto de hospitales, así para acojonar: “Segovia, SOS, por Cristo, agotadas existencias de serruchos de amputar y manguera de regar para los entubados, anéstesicos no hace falta, repito, anestésicos no, hay DyC de sobras y no queremos fama de flojeras”. Con eso debería bastar.

Y alegren esa cara. Día que pasa, epidemia que empuja.

 

 

 

 

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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4 Comments

  1. Cuanta razón!!!
    Esta mañana en palazuelos le llama mi mujer (sanitaria en el hospital de Segovia) la atención a 8 vecinos apx. Por estar juntitos hablando y viendo el coche nuevo de uno de ellos. Parecían familia todos. Desde la abuela de 80 hasta el del coche nuevo de 25. Todos entrando y saliendo del coche a verlo, tocándose, comentando la locura de los supermercados… etc.
    les dice que sean más responsables. Y la contestan que muchas gracias por la labor que están haciendo los sanitarios, que tiene razón y lo entienden, pero que está todo el pueblo igual. Que se de un paseo y lo vea! Mi mujer se mete a casa y pasa de ellos.
    Mal de muchos consuelo de tontos.
    Tontos insolidarios. Espero que no tenga que luchar mi mujer que es muy probable que se infecte o yo con esa anciana de 80 sin preocupaciones por un respirador. O cualquier otro anciano que si que ha seguido las indicaciones y tuvo mala suerte.

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  2. Pues parece que algunos están exentos de contagiarse y de contagiar a los demás. Incluyendo a los periodistas de este medio, que salen a hacer fotos y videos de las calles casi vacías.

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    • No, Galán. Exentos no. Con permiso para hacerlo si, como todos los periodistas que están trabajando. Derecho y deber de información.

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      • Esos periodistas siguen trabajando al igual que muchos españoles. Si a ti te han dado vacaciones genial pero a otros no

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