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Diario de la cuarentena: Eros y Tanatos

Play Boy ha muerto. Lo que leen, el coronavirus no hace prisioneros y se ha cargado el Play Boy. La edición americana era la única que aguantaba en papel y debido a las interrupciones de la producción relacionadas con la pandemia se han visto “obligados a acelerar una discusión que ya habíamos comenzado internamente”, escribe en la web el director ejecutivo de Playboy Enterprises, Es lo que tiene esto del confinamiento, todos los programas tiran de vídeos caseros. Sin apenas maquillaje, sin iluminación… ¿Cómo hacer en esas condiciones una revista de “adultos”? No hago yo a la playmate del mes metida en el fotomatón fotografiándose el culo. No es lo mismo.

Mascarillas. Seguimos con la ropa exterior. Hay contraorden, ahora resulta que sí que previene. Hace años le pregunté a Kayoko, la única japonesa que conozco, ¿por qué cuando tenéis catarro os ponéis mascarilla? Me miró como pensando de qué cueva salgo. “Por educación, Luis, si tienes catarro lo normal es no ir pasándoselo a la gente”. Si resulta que hay un elevado porcentaje de la población que ni siquiera sabe que está infectado, cobra sentido emitir un ley del embozo: “todo Cristo a la calle con careta”. Otra cosa es que como no había y se necesitaban en primera línea, en prevención de acaparadores (si pasó la que pasó con el papel del culo, imaginen) se cansaron de decirnos “no hacen falta, son cosas de chinos”. Y por un momento hasta me lo creí. Pues pasa que nos creemos aquello que nos gusta y a mi personalmente no me gusta disfrazarme de cirujano. Habrá que hacer el sacrificio. Eso sí, tengan bien presente que la mascarilla previene el contagio ajeno, para nada el propio. Como factor de autodefensa este tipo de material exige saberlo usar y reciclaje constante. Así que por más que se ponga usted un equipo NQB tenga presente que lo mejor para preservarse es guardar distancia y lavarse la manos. En nuestro ámbito, la mascarilla es para no contagiar, no para evitar contagiarnos.

Moda primavera 2020. Para qué engañarnos, pinta fatal. Entre caretas y EPIs caseras, con las peluquerías cerradas, la líbido va por los suelos. Aunque hay quien se lo curra. Decoro la presente entrada con EPIs made in Italy (además de Miss Marzo) que se han visto estos días en la antaño elegante Milán. Y eso que a los italianos se les reputa buen gusto, ¿como será la cosa en Rumanía? Se entiende que hayan cancelado Eurovisión. De todas formas, amigo cofrade, no guarde todavía el hábito, que aún le va a sacar servicio. Recuerdo que el hábito venía a ser el EPI de los tatarabuelos en tiempos de pandemias, y ojo, que de pestes entendían.  Y no paro de pensar en el amigo Galindo, que tanta inquina le tenía al voto de San Roque. ¡Cuídate Ángel, cúidate mucho!

Éramos poco y habló el político. Y ya en la sección “políticos y otros animales”, uno entiende que la alcaldesa de Segovia llore por lo suyo, es lo propio. Pero está claro que otros no saben qué hacer en casa ni como montárselo para no salir en los medios que no sea bajo el titular de “ingresado”. Los caput cogitans, al menos los centrados, andamos estos días llamando a la concordia, que ya nos sacaremos los ojos cuando la curva raseé, que lo que toca ahora es unidad… Y va José Luis Aceves y larga la tradicional encíclica “la culpa es de la Junta”. Se conoce que cuando les pusieron el chip del sectarismo se lo metieron a fondo. A decir verdad, su colegas Postigo y Jiménez, atrapados en esa competición entre PP y Vox por a ver quién suelta la burrada antigubernamental más gorda,  tampoco es que hayan estado calladitos estos días. Al menos en las redes sociales, donde no pasa día sin que se despachen a gusto en defensa de la patria. Al menos tienen la deferencia de no mandarnos sus ocurrencias vía comunicado. Como les he dicho en otras ocasiones, vean que de estas situaciones no nos sacan ni Aceves, ni Postigos ni Jimeneces… que son las limpias de las residencias, las que cosen mascarillas, los de mantenimiento, el médico, claro… Hoy en día, obviado el bien común del debate, los políticos sirven al mero fin de chivos expiatorios para encauzar indignaciones. Ya llegará su momento, no se preocupen.

Hipocondríacos, para finalizar. Tenia que pasar. 30 días enteritos escribiendo y leyendo del monotema. Total que cosa del miércoles por la noche, un ligero malestar, como una pregripe. Ya está, me digo, infectado,  otro que no aplana la curva… Me cuesta dormir, me veo entubado tres semanas y sin dejar hecho el obituario. Me tendré que fiar de estos de Acueducto2, que lo mismo ponen “gran aficionado del Barça y natural de Gerona“. Más desazón. Por cambiar de rollo los macabros pensamientos me llevan al entierro. Cruzando Palazuelos panza arriba, será la segunda vez que monte en Mercedes (¡Bien!). Mis deudos en fila recibiendo los elogios de los primos… “Qué buen comedor, no tenía remilgos, no”, dirán a modo de resumen. “Qué tío más brillante, murió a finales de mes para ahorrarse los autónomos de mayo… ¡Eso es cabeza!” Luego me digo que ni eso, ni misas con incienso ni la coral Voces de Castilla siguiendo al trote al Mercedes cantando el Và pensiero. Que por ley se impone el directo al hoyo (lo que viene siendo un eagle). Esto último me arranca una risa. Marcarse un eagle (ahí he estado ocurrente). Al final me Duermo y al día siguiente como nuevo. Vale, soy un pobre virus más, otra boca que parasita el mundo. Pero no sé que haré yo cuando yo falte.

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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1 Comment

  1. Muy bien; y no te preocupes, el bicho es selectivo y se lleva a los buenos. No es tu caso, tú eres mejor❤️

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