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Del GAL a la Yihad, pasando por Quitapesares

danielfernandezacenaLa operación ordenada por el Juzgado Central de Instrucción número 3 de Madrid y la Fiscalía de la Audiencia Nacional empezó a las cuatro de la madrugada. Media docena de vehículos de la unidad de información de la Guardia Civil aparcaban frente al número 39 de la calle La Plata. Los agentes Irrumpieron en un piso de alquiler de la cuarta planta en pos de Daniel Fernández Aceña, de 57 años. A esa hora, una productora de TV ya estaba a pie de calle tomando imágenes de la operación. A las 8:40 de la mañana, desde la subdelegación se emitía una nota de prensa informando de su detención ante indicios “de  estar preparando un  inminente atentado yihadista en medios de transporte”.

Fue un registro largo, de cuatro horas, a pesar de que el sospechoso solo ocupaba una habitación de un piso compartido con dos trabajadores inmigrantes. En su cuarto se encontraron vídeos propagandísticos del DAESH, algunos escabrosos con decapitaciones y ejecuciones, así como documentos de islamismo radical. Nada de armas. El operativo se desplazó entonces a Valsaín, al número 30 de la carretera de Villalba, donde reside Tomás Cerezo, el segundo detenido en la operación, y bien conocido en la zona por pertenecer a una familia de 10 hermanos y de quien constan antecedentes penales y pequeñas penas de prisión. La Guardia Civil buscaba armas, explosivos y drogas. Igualmente registraron un vehículo Mercedes, vinculado a Cerezo. Dos horas después salían tanto Fernández Aceña como Cerezo, este con la cara cubierta, esposados y custodiados por la Guardia Civil. Partiendo en dos coches distintos hacia la Audiencia Nacional, a prestar declaración ante la jueza.

El paso por los GAL

acenagalFernández Aceña no es ningún desconocido para la Guardia Civil. En los años de plomo del terrorismo vasco fue un sicario del llamado “Gal Verde“, el vinculado con Intxaurrondo. En la causa reabierta en 1999  por Baltasar Garzón sobre el caso Lasa y Zabala, Fernádez Aceña  declaró haber espiado el entorno de ETA en el sur de Francia desde primeros de los 80. En 1984 era un pistolero del GAL. Formando parte de un comando de la “guerra sucia” contra ETA, mató de un tiro en el corazón al trabajador ferroviario Jean Pierre Leiba, un pobre hombre al que confundieron con un etarra. En 1985 Fernández Aceña fue detenido y condenado a 29 años de cárcel por este asesinato, sospechándose que también participó en otras acciones del GAL. Tenía 26 años. Cumplió 19 años de condena. Desde entonces buscaba “rehacer su vida”. Algunos testimonios le ubican en Segovia desde hace al menos 5 años, sin que se sepa a qué se dedicaba.

fernandezacenamenendzEn el barrio de Santa Eulalia, el que tiene una mayor presencia de población árabe de Segovia, apenas le conocen. Los vecinos “de toda la vida” se encogen de hombros ante su foto y solo en un bar próximo dan fe de que “pasaba por aquí de vez en cuando”.  La nota de prensa habla de una “intensa actividad” en las redes sociales. Su perfil de Facebook responde a un típico proceso de rápida radicalización. Integrado en grupos de espiritualidad coránica radical, compartiendo memes en favor de la violencia yihadista y con contactos con perfiles del islamismo próximos al DAESH. La policía dice que ha estado recientemente en zonas de conflicto, y señala Siria y Afganistán. En su perfil social, anterior a 2011, Fernández Aceña declara residir en Palencia, así como haber vivido en Nicaragua, Irán y Djibuti, lo cual probablemente sea falso. De 2011 es un misterioso mensaje en FB dirigido al controvertido abogado Emilio Rodríguez Menéndez, pidiéndole contacto. Sobre sí mismo Fernandez Aceña anota en G+: “creo en el hombre”.

Ingresado en Quitapesares

No se sabe de dónde vino. Si se sabe que la policía empezó a retomarle los pasos en verano de 2016. De julio de este año consta su asistencia para tratamiento en la Unidad de Rehabilitación Psiquiátrica de Segovia, popularmente Quitapesares. Allí ingresado, Fernández Aceña protagonizó enfrentamientos con los enfermeros. “Amenazaba con matarlos a todos, con volar el edificio”, cuentan en el psiquiátrico, que elevaron quejas alertando de su peligrosidad potencial.  Al constatarse sus antecedentes criminales, así como a la vista de “extrañas” transferencias periódicas de dinero que le daban una cierta autonomía de acción, se decidió informar a la Guardia Civil, que según la versión facilitada a acueducto2.com, montó entonces la vigilancia de las actividades del ex-terrorista y que han culminado con su detención.

El “amigo” Cerezo

detencionyihadistaIgualmente extraña es la relación de Fernández Aceña con el segundo detenido, Tomás Cerezo, y en cuya casa de Valsaín parecen haberse centrado los esfuerzos de la policía en la búsqueda de material delictivo. En La Granja explican que se les había visto juntos habitualmente en los últimos meses. Ambos, tipos solitarios. Ambos, con antecedentes penales, aunque en el caso de Cerezo, de poca monta.

“Yo le conocí en el bar, hace un año y medio, vino con Tomás. El yihadista este estaba hecho polvo. No decía nada. Me pareció un loco”, cuenta un vecino. Si nadie sabe cómo fue a parar Fernández Aceña a Segovia, Cerezo es arena de otro costal. Bien conocido en La Granja, víctima de una infancia traumática y desestructurada, a sus 60 años no tenía oficio ni beneficio. En el pueblo suponen que “trapicheaba”. Un “tipo raro”, famoso en Segovia por su mal carácter y tener una piara de enormes cerdos que hasta hace unos años pastaban libremente por los alrededores de Valsaín.

Desde luego, para nada sospechoso de yihadista. Todos los testimonios coinciden en que de “Tomás podrán decir muchas cosas, pero desde luego yihadista no le pega”, cuentan los vecinos. De similar edad que Fernández Aceña, se especula con que fueran viejos conocidos del trapicheo y esto entronca con las dos principales dudas que deja el caso en Segovia. Además de estudiar en la UNED, como pone en su perfil, ¿a qué se dedicaba exactamente Fernández Aceña en Segovia? ¿Qué pintaba aquí? ¿Quién le mantenía en la ciudad?

Un lobo solitario

Fuentes oficiales explican que con esta segunda detención concluyó el operativo en Segovia. Felizmente, no parece haber ninguna conexión con otras células islámicas, ni evidencias de que el principal sospechoso tuviera especial éxito con actividades de proselitismo entre la población local de religión islámica. Todo apunta a que estamos ante un lobo solitario, al que preventivamente la policía ha “sacado de la circulación” ante una alta probabilidad de “acción inminente” y al coincidir con los perfiles de desequilbrio que puedan derivar en peligrosidad social.

yihad-casa-calle-la-plata2gPrecisamente, el tipo de locos que quita el sueño a la policía. Actuando por libre, fascinados por el terrorismo yihadista y capaces de todo. El 14 de julio, en Niza, un tipo así alquiló un camión y en nombre del Islam arrolló a la multitud que presenciaba los fuegos artificiales. 84 muertos y cientos de heridos. Más vale prevenir que llorar.

Tan importante es mantener la calma, no dar pábulo a rumorología xenófoba, como colaborar. Por ejemplo informando a los cuerpos de seguridad de  posibles casos de radicalización en el entorno próximo a través de la página web www.stop-radicalismos.es, con la aplicación móvil de alertas de seguridad ciudadana Alertcops o en el teléfono gratuito 900 822 066.

Fotos: arriba, Fernández Aceña en su perfil de FB en una foto tomada en Valsaín. Declarando por su pertencia al GAL a finales de los 80. Pantallazo de un post del detenido y dirigido al abogado Rodríguez Menéndez. Secuencia extraída de Antena3 Noticias con la salida de Fernández Acañea y Tomás Cerezo de la casa de este último en Valsaín. Vivienda en la que residía el detenido.

Author: Redacción

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1 Comment

  1. No es la Policía, es la Guardia Civil…

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