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Del Club Studio a CCOO, 40 años de accción sindical en Segovia

Con una exposición en la sala Expresa sobre CCOO en Castilla y León, organizada por la Fundación Ateneo Cultural, el sindicato conmemora estos días el 40 aniversario de su legalización, en abril de 1977. La inauguración de la muestra reunió el 12 de abril, en puertas del aniversario de la II República, a la “flor y nata” de la izquierda local. Desde representantes de IU —Ángel Frías, Luis Peñalosa, Angel Galindo— al PSOE —José Luis Aceves, Claudia de Santos y José Bayón—, pasando por la propia gente de CCOO, con el veterano Nicolás Berzal (95 años), el hasta hace nada y durante décadas jefe del sindicato en Segovia, José López Morillo, así como su sucesor, Álex Blázquez.

CCOO, primera fuerza sindical en España, surgió en pleno franquismo. Empezó a operar en los 60, de la mano del activismo obrerista de raíz cristiana como JOC y HOAC, a los que se sumó el entonces clandestino Partido Comunista de España. “Aprovecharon el sindicato vertical, que entonces permitía la creación de unas comisiones obreras como mecanismo de participación de los trabajadores. Poco a poco consiguieron que aquellas reuniones esporádicas terminaran convirtiéndose en permanentes, de manera que se posibilitaba un cierto diálogo empresa-trabajador”.

Aquellas “protocomisiones” supusieron la punta de lanza de la penetración del PCE en la sociedad española como principal oposición de izquierdas al franquismo, con gran actividad en los centros mineros de León y Asturias, así como en las grandes concentraciones industriales catalanas y madrileñas. Naturalmente, no era fácil coexistir con el régimen. Se calcula que más de la mitad de los procesados por el TOP (Tribunal de Orden Público, una suerte de Audiencia Nacional especializada en juzgar casos políticos, básicamente actividades promocionales y actos que el franquismo consideraba contrarios al régimen) eran miembros de CCOO. Entre ellos, los del Proceso 1001, que mandó a la cárcel a la dirección clandestina del sindicatos, entre otros el que hasta 1987 fuera secretario general, Marcelino Camacho.

1976, la fundación

En Segovia, sin embargo, la oposición clandestina tuvo un papel secundario. “En una ocasión varios compañeros terminaron en la comisaría por repartir el Mundo Obrero en Santa Eulalia, que traía un militante desde Madrid en su coche”, recuerda Nicolás Berzal. En aquella etapa, en el tardofranquismo la izquierda segoviana tenía su punto de encuentro en el Club Studio, del barrio del Salvador, abierto por el luego senador del PSOE Pérez Gallego, un espacio de tertulia y encuentro de la heteróclita feligresía de la izquierda local, desde anarquistas a social-cristianos.

“Aquí no había tradición de lucha sindical. Se estaba articulando el sindicato en el resto de las provincias y con Isi Berzal, Nieves Jenique, yo mismo, y algunos otros creamos allí lo que luego sería CCOO en Segovia”, explica José Antonio Lafora, primer secretario provincial del sindicato. Eso fue en 1976, poco antes de que en Barcelona una asamblea nacional articulara CCOO hasta su legalización, junto con el PCE, el Viernes Santo de 1977.

“En esos primeros meses estábamos en la alegalidad pero había permisividad. Íbamos a los pueblos a organizar el sindicato”, dice Lafora. En aquella primera hornada estaba también López Morillo. “Recuerdo que nuestra primera sede estuvo en la plaza del Potro, frente por frente de la sede de Fuerza Nueva“, cuenta. “Entonces estaba la fábrica de Gil Vargas, Femsa, la choricera, la de cables, había industrias potentes”.

Para el durante tantos años dirigente de las comisiones segovianas, “durante un primer momento, en los inicios de la democracia, nuestra principal reinvidicación vino de la negociación del Estatuto de los Trabajadores. Luego, con la victoria del PSOE entramos en una cierta somnolencia, de la que se salió al final del felipismo, con la huelga general del 88, luego la del 90, la del 92, que tenían como principal eje combatir los intentos de reforma laboral y de la Seguridad Social”, explica López Morillo. Con el acceso del PP en el poder, la reforma laboral pasa a ser -y continua siendo el caballo de batalla.

Sindicato de servicios o herramienta de lucha política

Eso en el apartado externo. En lo interno, los primeros años también fueron de mucha pugna por el control del sindicato, un itinerario parecido al que había de enfrentarse en esos años los partidos a la izquierda del PSOE. “Había los que venían del PCE, de la Liga Revolucionaria, el Movimiento Comunista, los que estaban por la autogestión, incluso socialistas…”, cuenta López Morillo.

Precisamente, del leninista Movimiento Comunista procedía el primer secretario provincial, Lafora. “Ya entonces había dos visiones, la que ganó, la que considera el sindicato como un entidad para prestar servicios a los trabajadores, y los que lo entendíamos como una herramienta de lucha”.  En 1979 Lafora fue sustituido por Jesús Burguillo. También fueron secretarios provinciales Isi Berzal o Ignacio Velasco.

Entonces CCOO era una extensión del PCE, con Marcelino Camacho como icónico diputado comunista. Pero las batallas y disidencias por la hegemonía en la izquierda hiceron mella; gradualmente, partido y sindicato se fueron alejando, separando la acción política de la acción sindical.

“Hombre, tenemos 40 años y sí, respecto a aquellos tiempos nos hemos funcionarizado” -admite López Morillo- “pero entiendo que nuestro papel sigue ahí, no hemos perdido para nada nuestro carácter reivindicativo”.

Fotos. De arriba a abajo. Alex Blázuez, nuevo secretario general de CCOO Segovia. Nicolás Berzal, 95 años de lucha sindical. La multicopista, la impresora de la época. Vista general de la muestra. Sobre estas líneas, acto en homenaje a los represaliados de la República en la Guerra Civil, Yeyo Quintanilla, Ángel Galindo, Álvaro Serrano y Claudia de Santos.

Author: Redacción

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