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Cuando soy yo el que se pone en la picota

De jóvenes, y aún de mayores, todos hemos hecho, y mucho, el tonto en esta vida. Por eso tiendo a empatizar con esta veintena de jóvenes grabados en plena juerga en El Espinar celebrando la Nochevieja. Cantan, tocan la guitarra, beben, se divierten, como debería ser de no mediar este asqueroso virus. Ocurre que lo hacen sabedores de que están mandando al traste los esfuerzos colectivos para mantener la dichosa distancia social. Que encima se ponen en riesgo ellos y sus familias.

Han sido un hatajo de insensatos pero, poniéndome en su piel, hasta lo puedo comprender (que no dejar impune). Lo que no me entra en la cabeza es ese afán de “inmortalizarse” en plena transgresión. Si observan el vídeo de marras verán que hay al menos cuatro móviles grabando la jarana ¡mientras participan de la jarana! Yo he visto hasta dos vídeos distintos del sarao, el que publicamos en acueducto2 era el que no tenía primeros planos, porque en el otro la autora se exhibía a sí misma y a sus amigos. Y bien ufana. Solo le faltaba decir “mira papá por donde me paso el confinamiento”.

Bueno, vale… También lo comprendo. Recuerdo aquello que cuentan de Luis Miguel Dominguín, que tras refocilarse con Ava Gardner se vistió de punta en blanco con ánimo de volver a la calle.  Dado lo intempestivo de la hora cuentan que Ava le preguntó que a dónde, a lo que el diestro en tantos conceptos replicó que “¿a dónde va a ser, a contarlo?”. Hoy en día el “a contarlo” vale poco si no viene acompañado de un vídeo, de un selfie

Lo que ya es de pardillo redomado, de tontorrón al cubo, es compartirlo por redes sociales. Eso sí que no entra en cabeza de cristiano. Pero hijitos míos de mi vida, ¿qué esperabais? ¿Un premio? ¿Un pase para la Voz Junior? Y ya de traca es el que, sabiendo que le graba vete a saber quién, encima se pone torero, sácame del lado bueno. ¡Ay señor…! A veces pienso que si son estos chicos los que me tienen que pagar la pensión mejor me vaya pensando en plantar un huerto,  poner vaca y gallinas y hacer acopio de antibióticos…

Pero no es solo falta de caletre (relativamente preocupante si eres adolescente). Es general. Para felicidad de la Guardia Civil y desesperación de los abogados, parece que hoy no hay tropelía que valga si no la grabas y la difundes. Y así he visto yo vídeos de zumbados quemando contenedores, papeleras, metiéndose rayas, apalizando a un autista, conduciendo a 250, en fin…

Por ejemplo estos descerebrados americanos que irrumpieron en el Capitolio en plena sesión para nombrar presidente electo. Tampoco faltaban allí menguados grabándose mandando a freír espárragos dos siglos de democracia. ¡Y felices!

Es una autopicota de los gamberros. Un haber perdido el sentido del pecado hasta unos niveles bochornosos. Me planto en el Congreso, saco a patadas al personal, y nombro por mis santos huevos a un tipo que dice en Twitter que ha ganado él o que me cae mejor que aquel a que realmente ha votado la gente. ¿Qué puede salir mal?

Y aprovecho para lanzar una pulla a esta izquierda que, por aquello de defender lo de la “heroica acción popular“, se rasga con cuchillo las vestiduras por lo del Capitolio y justifica esas turbamultas que todos hemos visto en Madrid o en Cataluña o País Vasco.  Vandalismo contra los derechos del otro, contra las instituciones, eso sí vestidas de derecho a la manifestación cuando no de heroica defensa de la democracia social. Montoneras que si en ocasiones no acabaron con muertos fue por el buen hacer de la policía española (la americana, a lo que se ve, cuatro muertos de una tacada… ¡glups!).

¡Pues claro que es lo mismo! La gente que cree que pasarse las leyes por el forro es guay cuando se hace en montonera es toda y la misma sin más. Fanáticos o borregos o, mayormente, las dos cosas. Tirar una piedra es tirar una piedra ya si lo haces con la izquierda o con la derecha. ¿No decías aquello de parar el Congreso, de vaciarlo de chorizos, de aquello y lo de más allá? ¿Qué la justicia es un paripé? ¿Que el gobierno no es legítimo porque no es del color que a ti te gustaría? ¿Que hay que parar sea como sea a este o al otro? Pues que sepas que, sea como sea, como cualquier seguidor del nefasto Trump. Sois lo mismo.

Con una agravante. Por orden, está el tonto que hace el tonto, luego el tonto que se graba haciendo el tonto. Y sentado en la cúspide del más tonto no se puede ser, el tonto que se piensa que cuando es él el que hace las tonterías los tontos son los demás.  Y por eso me grabo en vídeo y se lo mando a mis amigos. ¡Mirad qué listo que soy y que bien me lo monto! ¿Qué podemos hacer con esta gente?


Author: Redacción

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2 Comments

  1. Tiene toda la razón. Se nota la ausencia de cualquier valor ético o moral, parece que hay que acabar con todo, el culto al “hago lo que me da la gana” “todo por la pasta” y “todo vale para pasármelo bien”, de jóvenes y de mayores. Así nos va en la Pandemia, en la economía, en el Paro, en Política..

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  2. Podemos, podemos hacer don Luis un redil en medio del campo (si se quiere, uno a derecha y otro a izquierda) y pasarles, de vez en cuando, unos chuscos y un bidon de agua 😉

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